Crece el sentir expresado por García-Page para que se adelanten las generales
15 feb 2026 . Actualizado a las 05:00 h.No suele ser habitual que las palabras de Emiliano García-Page, el único barón socialista de los cuatro en el poder que gobierna con mayoría absoluta, representen un sentir muy extendido en el partido. O al menos no en los términos en los que él las formula. Pero esta semana muchos cargos territoriales y locales se vieron representados en su advertencia de que «no se puede hundir la infantería para que haya cuartel general». Las debacles electorales en Aragón, donde el PSOE cayó 5,26 puntos y cinco escaños, y en Extremadura, donde perdió en diciembre hasta un tercio de su apoyo electoral para desplomarse diez escaños hasta su mínimo histórico (18), han acrecentado la inquietud. Y la sensación de que la dirección del partido no considera que deba hacer nada al respecto agrava el escenario. Cunde así el desagradable sentimiento de que Sánchez está dispuesto a sacrificarlos para intentar preservar el Ejecutivo repitiendo una jugada que le funcionó hace dos años y medio, pero que ya, advierten, difícilmente estará a su alcance. «Cada vez es más general la convicción de que Ferraz solo va a lo suyo», dice un cargo autonómico acostumbrado a pulsar el estado de ánimo de los cuadros municipales en su territorio. La tranquilidad con la que, tras el descalabro extremeño, el jefe del Ejecutivo defendió ante la dirección que no había que temer, porque los votantes «volverán en las generales», sigue resonando en el ambiente.
La tesis que se deriva de esas palabras, y que en privado mantienen en el núcleo de la dirección del partido, es que la llegada de Vox al poder en las autonomías provocará una reacción del electorado socialista que en las autonómicas se queda en casa. Para justificar su análisis esgrimen que ni en Aragón ni en Extremadura la suma del PP y Vox logró más votos de los que ya tuvieron en las generales del 2023, lo que implicaría, a su juicio, que ya están a su máximo de movilización. Pero ese planteamiento obvia que también los votantes de la derecha tienden a participar tradicionalmente menos en las autonómicas y que las encuestas indican que, aunque ciertamente el grueso de su pérdida de voto se debe a la abstención, también hay trasvase a favor del PP.
En Ferraz sostienen que los ánimos cambiarán con los resultados de Castilla y León, el 30 de marzo; aunque no podrán gobernar, están en condiciones de ser primera fuerza, algo que ya ocurrió en el 2019 con Luis Tudanca al frente. Pero fuentes del partido en la región admiten sus serias dudas de que eso sea posible. «Aquí, a mes y medio de las elecciones, no hay ningún ambiente de campaña y o movilizamos a todos nuestros votantes, o no estaremos en condiciones de disputar nada», avisan.
Entre los alcaldes, incluso entre regidores alineados con la dirección del partido, hay amplia coincidencia en que lo deseable sería que Sánchez convocara las generales antes de las municipales y autonómicas del 2027 para evitar que, de nuevo, se produzca un voto de castigo destinado al Gobierno que arrase con el poco poder territorial que quedó en pie ya en el 2023. No es solo cosa de Page, aunque solo él lo diga.
Un Pedro Sánchez convertido en Nerón
Hay quien en el PSOE ya acusa a Sánchez de actuar como Nerón, el emperador romano al que las crónicas (cierto que hoy muy cuestionadas) sitúan tocando la lira mientras veía arder Roma por un incendio que él mismo había provocado. Algunos quieren creer que, aunque aparentemente no se haya querido hacer el más mínimo análisis de qué es lo que lo que está provocando el apoyo de los votantes y, de cara a la galería, todo haya sido comparar al PP y Vox con «los gremlins» o culpar al difunto Javier Lambán del resultado aragonés, fuera de los focos sí haya gente trabajando en ello. Pero no abundan.