Bárcenas y un yihadista son los únicos precedentes de la comparecencia del recluso Ábalos

Melchor Saiz-Pardo MADRID / COLPISA

ESPAÑA

El exministro José Luis Abalos a su llegada al Tribunal Supremo, a 27 de noviembre del 2025, en Madrid (España).
El exministro José Luis Abalos a su llegada al Tribunal Supremo, a 27 de noviembre del 2025, en Madrid (España). Eduardo Parra | EUROPAPRESS

El juez Puente debe todavía decidir si permite el interrogatorio del exministro y en qué formato

03 ene 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

La cita inédita es el próximo 8 de enero. El PP, haciendo uso de su mayoría en el Senado, ha citado a José Luis Ábalos en la comisión de investigación del caso Koldo, ante la que ya compareció el 6 de mayo del 2024. El exministro de Transportes no solo está encausado en varias piezas sobre corrupción ante el Supremo, sino que también está a un paso de sentarse en el banquillo por el primero de estos casos (mascarillas), con una petición fiscal de 24 años de cárcel. El exdirigente socialista se encuentra en prisión preventiva en Soto del Real desde que, el 27 de noviembre, el magistrado del Supremo Leopoldo Puente lo encarcelara por el «extremo» riesgo de fuga.

Puente todavía no ha decidido si permitirá el interrogatorio y si esta intervención será presencial o a través de videoconferencia. Ábalos podría acogerse a su derecho a no declarar habida cuenta de sus múltiples imputaciones y lo complicado que sería conjugar su derecho a mentir (en su condición de investigado en causa penal) con el de decir la verdad ante el Parlamento.

La comparecencia de un Ábalos preso solo sería inédita por el hecho de que sería la primera vez que un miembro de las Cortes, aunque en suspenso, intervendría en una comisión de investigación siendo recluso. Y es que ya ha habido dos antecedentes en el parlamentarismo español de presos que, estando entre rejas en ese momento, declararon ante un órgano de esta naturaleza: el extesorero del PP Luis Bárcenas y el terrorista yihadista Mohamed Houli Chemlal.

Bárcenas no llegó a pisar el Congreso porque declaró de forma telemática desde la cárcel de Soto del Real en la comisión del caso Kitchen, sobre el espionaje al que fue sometido por el Ministerio del Interior dirigido por Jorge Fernández Díaz. Fue el 17 de marzo del 2021, cuando ya se hallaba cumpliendo condena formal. Entonces, aunque dijo que iba a acogerse a su derecho a guardar silencio para no incriminarse en otras causas, se ratificó en sus declaraciones previas sobre los sobresueldos y la financiación B del PP.

Chemlal es hasta la fecha el único preso que compareció físicamente en el Parlamento. Fue el 13 de febrero del 2025 en la comisión del Congreso sobre los atentados de Cataluña del 2017. Este yihadista, condenado a 43 años de prisión y único superviviente de la célula de Ripoll, compareció a petición de ERC y Junts en el Parlamento, engrilletado y con un fuerte dispositivo de seguridad. Y lo hizo para abonar la teoría de la conspiración de los independentistas de que el CNI permitió los ataques terroristas como forma de justificar la entrada del Ejército en Cataluña en vísperas del referéndum del 1-O.

Santos Cerdán

Es cierto que ha habido otros comparecientes presos, pero cuando declararon en sede parlamentaria estaban en libertad provisional. El caso más reciente es el de Santos Cerdán, que, el pasado 17 de diciembre, menos de un mes después de salir en libertad, fue interrogado en la comisión Koldo del Senado, donde, a pesar de decir que iba a guardar silencio, habló para presentarse como una víctima de 'lawfare' por haber atado la investidura de Puigdemont.

En libertad provisional también ha declarado en tres ocasiones ante las comisiones del caso Kitchen y la operación Cataluña el excomisario José Manuel Villarejo, vinculando a Fernández Díaz y su equipo en la guerra sucia contra rivales políticos.

Ha habido también intentos fallidos de llevar a otros reclusos a declarar ante diferentes cámaras. El PP no consiguió que la 'comisión del 11 M' en el Congreso escuchara al también yihadista Rafa Zouhier para abonar la teoría de la conspiración de ETA tras los ataques de los trenes.

Y, en enero del 2019, el Tribunal Supremo no autorizó la comparecencia en el Parlament de Oriol Junqueras y cinco exconsellers presos ante la inminencia del juicio del procés, que comenzaría días después.