El monólogo del PP en Debod gana en la calle, pero no votos en el Congreso

Pablo Medina MADRID / LA VOZ

ESPAÑA

Manifestantes en las inmediaciones del Templo de Debod el pasado domingo.
Manifestantes en las inmediaciones del Templo de Debod el pasado domingo. A. Pérez Meca | EUROPAPRESS

Vox afea al partido de Feijoo que no se atreva con una moción de censura

02 dic 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

Con Koldo García y José Luis Ábalos en la cárcel, el Partido Popular tenía en la mano la oportunidad de dar un golpe de efecto a la legislatura con la convocatoria de la manifestación de este domingo en Madrid contra el Gobierno. Pero la idea del líder de la oposición, Alberto Núñez Feijoo, arrojó una visión poco pragmática: se lanzó a ganar la movilización, pero con el Congreso parado y en su contra.

La demostración de fuerza que pretendía Feijoo fue reivindicada exclusivamente por los líderes del partido. El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, lanzó directamente un desafío al Ejecutivo para medir popularidades: «Reto a [...] Pedro Sánchez a que convoquen una manifestación dentro de tres días para apoyar al Gobierno del PSOE, a ver cuánta gente son capaces de llevar». Un reto que el presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, cree que sería imposible para los socialistas, pues los citados en el Templo de Debod lo hicieron «para dicir algo que está no convencemento de moitísimas persoas, non só votantes do PP senón tamén do PSOE» que piensan que la situación es «insostible e non dá máis de si».

Un «logro» autorreconocido que, sin embargo, tuvo poco impacto para el resto de formaciones. Incluso entre las más afines.

Santiago Abascal, líder de Vox, aseguró que la manifestación en Debod «solo pretende tapar la irresponsabilidad que [Feijoo] tiene como líder del primer partido de la oposición» y «no ejercer en el Congreso», donde debería presentar también batalla. Para el cabecilla de la formación ultra, que en Génova no se planteen medidas parlamentarias contra el Ejecutivo es sinónimo de dar oxígeno a los «casos de corrupción del PSOE» y perpetuar a Sánchez. «La última oportunidad» de que se convoquen unas «elecciones limpias», en su opinión, es que lo haga Feijoo tras una moción de censura a Sánchez. En suma, la convocatoria del domingo —ajena a la paralela que orquestaron organizaciones afines a su partido en la sede socialista de Ferraz que acabó con incidentes violentos— «solo sirve para darse el gusto y enarbolar las banderas», pronunció Abascal.

Entre el Gobierno y sus socios habituales, se tomaron la manifestación como otro despliegue de descontento que simboliza la unión ideológica del PP y Vox. El ministro de Política Territorial, Ángel Víctor Torres, fue explícito al respecto: «Yo lamento que el señor Feijoo, que viene de un partido que ha sido capital en la historia reciente de nuestro país, se haya radicalizado asumiendo todas las tesis de Vox. Esa crispación no va a ningún lugar. Alguien tendrá que pararlo en algún momento».

En términos similares se expresó la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz (Sumar), que ironizó: «Que el PP de M. Rajoy y Aznar salga a la calle a manifestarse contra la corrupción es para hacérselo mirar», dada la implicación de los exmiembros de sus Ejecutivos en tramas como Gürtel y el caso Bárcenas. Además, instó a los populares a, «ya que les preocupa la corrupción», que «levanten el veto [a las medidas del Gobierno en el Congreso] y podamos tomar medidas contra la corrupción». Unas que, de momento, solo concernían a Ferraz y siguen en punto muerto.

Más allá de lo que suceda en el hemiciclo, otros cargos de la coalición magenta también avisaron de que en la agenda conservadora está «tumbar» la legitimidad del Gobierno, como especificó el ministro de Derechos Sociales, Pablo Bustinduy. «Tienen todo el derecho constitucional a manifestarse, es algo que hacen recurrentemente cuando no están en el poder», valoró.