El hermano de Begoña Villacís cayó en una encerrona de un grupo rival de narcos neonazis

melchor saiz-pardo MADRID / COLPISA

ESPAÑA

Detenidos los dos presuntos asesinos, uno con un amplio historial delictivo, en Toledo. La exvicealcaldesa de Madrid se ha despedido de Borja, de 41 años, en las redes sociales: «Mi familia está rota»

06 jun 2024 . Actualizado a las 14:15 h.

Borja Villacís cayó el martes en una encerrona de un grupo rival de narcos neonazis. El Grupo V de Homicidios tiene ya la convicción de que le tendieron una trampa para que pensara que se trataba de un encuentro de reconciliación con la banda enemiga y sorprenderlo para matarlo. Las detenciones practicadas este miércoles por la Guardia Civil y la Policía Nacional de los dos presuntos autores materiales del asesinato no han hecho más que confirmar esa hipótesis.

El primero de los arrestados en la localidad manchega de Yunco es Kevin Pastor Estopa, de 24 años, un conocido ultra violento con antecedentes por tráfico de estupefacientes y agresiones a militantes de izquierdas. Pastor es hijo de María José Estopa Jiménez, la mujer detenida que conducía el vehículo con el que los asesinos interceptaron en una carretera de El Pardo, en Madrid, el coche en el que viajaba el hermano de la exvicealcaldesa de la capital de España.

El otro arrestado es un amigo de Pastor, que cuenta con un larguísimo listado de antecedentes. Uno de los huidos fue localizado en una casa aparentemente abandonada y el otro se escondía en un pinar cercano al cementerio de Yuncos. Un cuarto detenido, este por encubrimiento, quedó ya en libertad. Los investigadores creen que fue la persona que dio cobijo a los presuntos autores del crimen, pero se descarta su participación en el tiroteo.

Los presuntos detenidos por el asesinato de Borja Villacís fueron detenidos en esta casa de Yuncos, Toledo
Los presuntos detenidos por el asesinato de Borja Villacís fueron detenidos en esta casa de Yuncos, Toledo Ismael Herrero | EFE

Una trampa

Pastor ya estaba en busca y captura por narcotráfico y estuvo en la cárcel por un vuelco, un robo de droga de una banda enemiga. Huido durante un tiempo en Francia, Pastor, como su madre, pertenece a una organización criminal. Procede del barrio de Pan Bendito, en Carabanchel. Su grupo está relacionado con el clan de los Bote del pueblo de Bargas, también en Toledo, dedicado a alunizajes, butrones y tráfico de estupefacientes.

Pastor Estopa, además de traficante, es neonazi. Conocía a Villacís y a Luis F. B., el amigo de este que resultó herido, y fue condenado siendo menor por intentar asesinar a puñaladas en el 2016 a militantes de ultraizquierda. Estas relaciones abonan la tesis de que todo fue una trampa para acabar con Villacís.

La teoría de que el homicidio de Villacís, imputado por su supuesta colaboración con un grupo de narcos colombianos, fuera una venganza por el vuelco de un alijo no es la única. Lo que está claro es que el objetivo era él y que hay drogas de por medio.

La víctima, según fuentes de la investigación, acudió voluntariamente a la cita con sus asesinos, ya que iba a ser una suerte de mediador en viejas cuitas entre su amigo Luis, también de pasado ultra, y la banda rival, en la que militan viejos conocidos (o enemigos) neonazis.

El encuentro, fijado para las doce y media del martes, era de alta tensión. Habían pactado no llevar armas. Villacís y su amigo acudieron con otros ultras que aguardarían en otro coche. Al parecer, según llegaban Villacís y su amigo en un Citroën C3 color blanco, alquilado, un BMW X2 gris con matrículas falsas les cortó el paso.

La madre de Kevin Pastor

Al volante de este coche, también alquilado, iba María José Estopa, de 52 años y residente en Bargas (Toledo), detenida el martes cuando trataba de borrar del vehículo las huellas en una gasolinera. Su hijo y el amigo de este, los dos asesinos, la acompañaban. Tras la maniobra sorpresiva del BMW, el Citroën lo embistió. Unos testigos dicen que los ocupantes del BMW comenzaron a disparar, y otros, que primero discutieron.

Kevin Pastor y su compañero, también detenido, se acercaron a pie al Citroën sin parar de disparar con un rifle y una escopeta de postas. Villacís, en el asiento del copiloto, salió agonizante antes de desplomarse sin vida en el arcén. Su amigo Luis fue herido y llevado al hospital.

Un vídeo grabado por empleados de una oficina cercana muestra cómo los asesinos cambiaron las matrículas del coche y se deshicieron de las armas (ya recuperadas por la policía) en un descampado. Los dos autores materiales del tiroteo continuaron su huida a pie monte a través.