Junts y el PSOE celebrarán el sábado en Ginebra la primera reunión de seguimiento de su pacto con un verificador

la voz REDACCIÓN / AGENCIAS

ESPAÑA

Imagen facilitada por Junts de la reunión entre el secretario de Organización del PSOE, Santos Cerdán y Carles Puigdemont
Imagen facilitada por Junts de la reunión entre el secretario de Organización del PSOE, Santos Cerdán y Carles Puigdemont Europa Press

Santos Cerdán y Puigdemont estarán presentes en la cita

29 nov 2023 . Actualizado a las 12:58 h.

Fuentes del PSOE y de Junts confirmaron que la primera reunión de seguimiento del pacto suscrito el pasado 9 de noviembre en Bruselas para la investidura de Pedro Sánchez como presidente del Gobierno tendrá lugar este sábado en Ginebra.

La cita, que estaba previsto que se celebrará antes de acabar noviembre, será finalmente el 2 de diciembre, pero sí incluirá la presencia de un mediador internacional, cuya identidad aún no ha sido desvelada.

Está confirmada la asistencia a la cita del número 3 del PSOE, Santos Cerdán, que ya fue el encargado de las negociaciones con los independentistas, y del propio Carles Puigdemont, aunque faltan por concretar el resto de las delegaciones.

Una reunión clave

Según informa Cristian Reino, el encuentro debe servir para calendarizar futuras citas, que serán mensuales. El primer asalto tendrá lugar en Ginebra, para que pueda participar el aún prófugo de la justicia Carles Puigdemont, y contará con el concurso del verificador internacional, aunque Junts ha desvelado ya que este mediador intervino en las conversaciones para la investidura.

La figura del intermediario «puede ayudar» porque el PSOE y Junts parten de «posiciones muy alejadas» y con «mucha desconfianza», justificó Pedro Sánchez en una charla con los periodistas que cubrieron su viaje a Oriente Próximo. La confianza, precisamente, es lo que está en juego en esta cita. Si la reunión no se consuma finalmente en noviembre, para Junts ya supondría empezar con mal pie y con un incumplimiento por parte de los socialistas. Aunque ayer evitó cualquier amenaza, mientras el Gobierno mantuvo silencio. No quiso desvelar la identidad del mediador -protegida por el mutismo, en medio de duras críticas de la oposición- y delegó las explicaciones en los dos partidos implicados.

El verificador, según ha trascendido, sería siempre el mismo, aunque podría pertenecer a una organización internacional de las que interviene en procesos de paz o en la resolución de conflictos armados. «Si hay reunión, se comunicará», se limitan a señalar fuentes socialistas. «La máxima que seguimos es discreción cuando se habla y transparencia en los acuerdos». El entorno de Puigdemont insiste a preguntas de este periódico en que la cita tiene que ser discreta y secreta. «Hemos dicho que se hará antes de que acabe el mes. Sabemos lo que hemos acordado y trabajaremos para hacerlo efectivo», afirmó el lunes Laura Borràs, ante la posibilidad de que la reunión se celebre el 3 de diciembre por problemas de agenda del PSOE. «Saben que necesitarán los votos de Junts. Estoy segura de que harán todo lo posible para que no descarrilen los votos», advirtió.

La Generalitat, mientras, pide una reunión entre Pedro Sánchez y Pere Aragonès, aunque ya asume que los socialistas se citarán antes con Junts. La negociación con los socialistas, como ya ocurrió para la investidura, ha provocado un nuevo enfrentamiento entre los independentistas. El PSOE acordó tres mesas de diálogo en paralelo: con Junts, con ERC y con el Govern. El presidente de la Generalitat ha llamado a los junteros a unificar todos esos foros en uno, el del Gobierno catalán. Pero Junts se niega. Puigdemont tuvo la llave de la investidura y quiere seguir llevando la batuta. En el primer encuentro, el expresidente quiere poner sobre la mesa el referendo y la cesión del 100% de los tributos a Cataluña. En vísperas de la reunión, Junts insistió ayer en que no ha renunciado a la vía unilateral. Eso sí, admitió que la aparcará mientras la negociación con los socialistas esté viva, reconoció Toni Comín.

La mecha, el aborto en Andorra 

Junts se ha mantenido cohesionada durante las conversaciones para la investidura. Pero las costuras están a punto de estallar. Con su silencio, el sector afín a Borràs ha acatado de facto el pacto para la reelección de Sánchez, a pesar de que era público y notorio que estaba en contra. La tensión ha reventado ahora con la dirigente más próxima a la presidenta de Junts, Aurora Madaula, que ostenta la vicepresidencia del partido. Madaula apoyó la semana pasada una resolución parlamentaria a favor del aborto en Andorra, donde está prohibido, sin el visto bueno de su formación, que la desautorizó. La víspera del 25-N, día internacional contra las agresiones a las mujeres, denunció en el Parlament las «violencias silenciosas» de «compañeros» de partido. Toda una declaración de guerra contra la dirección de Junts, con este asunto como gota que ha colmado el vaso pero con el enfrentamiento entre los dos sectores al fondo. Los unilateralistas rechazan la vía pragmática y amenazan con una escisión.

Hay dirigentes que piden la cabeza de Madaula, cuyo caso se ha elevado a la comisión de garantías. Querían debatir su cese en el consejo nacional de este sábado. Pero el cónclave se ha aplazado. Como aún no se habría celebrado la reunión con el PSOE en Ginebra, la dirección considera que no tiene novedades que trasladar a sus mandos.