El PSOE renuncia ya a celebrar esta semana el pleno de la investidura

Gonzalo Bareño Canosa
Gonzalo Bareño MADRID / LA VOZ

ESPAÑA

El líder del PSOE, Pedro Sánchez, acudió ayer a la sede nacional del partido en Madrid para solidarizarse con los trabajadores tras las protestas contra la amnistía de los últimos días.
El líder del PSOE, Pedro Sánchez, acudió ayer a la sede nacional del partido en Madrid para solidarizarse con los trabajadores tras las protestas contra la amnistía de los últimos días. PSOE | EFE

La ANC presiona a Junts y ERC para que no pacten «con el Estado español»

09 nov 2023 . Actualizado a las 05:00 h.

El PSOE y Junts continúan con las negociaciones para aprobar una ley de amnistía y celebrar la investidura del líder del PSOE, Pedro Sánchez, como presidente del Gobierno. Los dos partidos renuncian ya, sin embargo, a que la sesión de investidura pueda celebrarse esta misma semana. Ambas delegaciones apuntan ya a la semana próxima como la fecha más probable para el acuerdo, aunque no se ponen más límite que el 27 de noviembre, cuando, de no haber alcanzado ningún candidato la investidura, se repetirían las elecciones.

La negociación entre los dos partidos se está celebrando en Bruselas, donde reside el expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont. El secretario de organización socialista, Santos Cerdán, es el encargado de la negociación socialista y tiene la intención de permanecer en la capital belga hasta que se alcance un acuerdo.

Los contactos continúan sin descanso con el intercambio de documentos para tratar de blindar una ley que no pueda ser rechazada por el Tribunal Constitucional, en donde están seguros de que acabará la norma tras un recurso del PP y de Vox. La intención del PSOE era que el pleno de investidura se hubiera celebrado esta semana, de manera que el líder socialista hubiera podido presentarse como presidente del Gobierno con plenas funciones el sábado 11 de noviembre en el Congreso del Partido Socialista Europeo que se celebrará en Málaga. 

Casos ajenos al «procés»

Las «discrepancias técnicas» se centran en el alcance de la amnistía, que Junts pretende que cubra también a personas que no están vinculadas directamente con el procés y sobre los que pesan acusaciones de la Justicia. El partido de Puigdemont se refiere a los casos de lo que denomina lawfare que afectan a colaboradores suyos como Josep Lluís Alay o su abogado, Gonzalo Boye. Reclama que beneficie no solo a los líderes independentistas y a grupos violentos como los CDR y Tsunami Democràtic, sino también a involucrados en casos de corrupción o el caso Volhov, que investiga las conexiones del independentismo catalán con la Rusia de Putin.

El ambiente de la negociación se ha enrarecido por las protestas que está generando, con manifestaciones ante la sede socialista de Madrid en la calle Ferraz en contra de la amnistía que negocian el PSOE y Junts. Pese a todo, las dos delegaciones se muestran convencidas de que será posible alcanzar un acuerdo sobre una ley de amnistía que deberá estar registrada en el Congreso, según exige Junts, antes de que se celebre la votación de investidura. Algo que ya se considera imposible esta semana a pesar de que la Mesa del Congreso ha habilitado los festivos, sábados y domingos hasta el 27 de noviembre para celebrar una posible sesión de investidura. Para sacarla adelante, los socialistas necesitan, además del voto a favor de EH Bildu, ERC, Junts y el BNG, el del PNV, que aún no ha llegado a un acuerdo.

La ANC anunció este miércoles que registrará una petición en el Parlamento catalán para que apruebe una resolución que rechace «los pactos con el Estado español» y acuerde declarar la independencia, en una maniobra de presión a Junts y ERC para evitar que invistan a Pedro Sánchez como presidente del Gobierno.

Será la propia presidenta de la ANC, Dolors Feliu, quien acudirá este jueves a la Cámara catalana para registrar el escrito titulado: «El pacto que votamos: ¡independencia!».

Sánchez dice que las protestas en las sede socialistas muestran la necesidad de que sea investido

El secretario general del PSOE y presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, afirmó este miércoles que lo sucedido en los últimos días, en referencia a las manifestaciones ante las sedes socialistas, demuestran la necesidad de que salga adelante el pacto de investidura y haya un nuevo Gobierno liderado por los socialistas.

Sánchez acudió a la sede nacional del partido en la calle Ferraz de Madrid para mostrar su apoyo a los trabajadores del PSOE que se encuentran en todas las sedes del país, después de varios días de manifestaciones frente a ellas en protesta por la ley de amnistía y el pacto con los partidos independentistas, que en algunos casos se han saldado con incidentes violentos.

«Si algo demuestran estos días que estamos pasando, tan aciagos, tan frustrantes y tan indignantes evidentemente es la necesidad de que salga adelante, de que este país sea gobernado por el PSOE desde la razón y principios que siempre hemos defendido: la libertad, la democracia, los derechos y la convivencia», afirma Sánchez en unas imágenes captadas por el propio PSOE y difundidas luego a los medios.

Según expresó el secretario general socialista ante los trabajadores de Ferraz, hay un intento de «intimidar» al PSOE con los actos de los últimos días, aunque aseguró que no conseguirán amedrentarles.

Además, expresó su «indignación» por las imágenes que se han producido en las últimas horas y «la violencia» con la que, a su juicio, se intenta intimidar al partido. La concentración del martes pasado congregó a más de 7.000 personas y acabó con actos violentos y 39 personas heridas.

Contra la soberanía popular

El PSOE ordenó este martes que las sedes del PSOE en toda España cerrasen sus puertas por la tarde por seguridad y ante las nuevas convocatorias de manifestaciones ante los locales del PSOE. Esa orden se volvió a aplicar este miércoles por la tarde, según confirmó la portavoz del partido Pilar Alegría.

La ministra de Educación y Formación Profesional en funciones afirmó que las protestas contra la amnistía frente a las sedes del PSOE son una «excusa», pues a su juicio las manifestaciones se producen en contra del resultado de las elecciones del 23 de julio y por tanto de la «soberanía popular». «Lo que no aceptan es que los próximos cuatro años este país va a tener un presidente socialista, en definitiva lo que no están aceptando ni quieren aceptar es la soberanía popular», aseguró la portavoz de la ejecutiva socialista.