El PSOE limita a un «debate técnico» la reforma de la ley del «solo sí es sí» y Podemos reconoce «fuertes discrepancias»

La Voz REDACCIÓN

ESPAÑA

Yolanda Díaz, María Jesús Montero e Irene Montero
Yolanda Díaz, María Jesús Montero e Irene Montero Juan Carlos Hidalgo

La ministra de Igualdad, Irene Montero, confía en un acuerdo con su socio de Gobierno, pero rechaza dimitir si no se produce: «Mi obligación es estar ahí»

03 feb 2023 . Actualizado a las 17:33 h.

PSOE y Unidas Podemos confían en alcanzar un acuerdo para la reformar la «la ley del solo si es sí», pero los dos tienen visiones diferentes del camino que queda por recorrer. Para la ministra de Hacienda, la socialista María Jesús Montero, solo se trata de solventar «cuestiones técnicas», que se convierten en «fuertes discrepancias» si la que habla del tema es Irene Montero, la ministra de Igualdad de Podemos, que ha descartado dimitir si no se alcanza un pacto. 

«Mi obligación es dar la cara y es estar ahí para tratar de proteger el principal avance feminista en estos 20 años. Mi función es esa», ha destacado la titular de Igualdad en una entrevista en RNE recogida por Europa Press. Aseguró «no poner límites» a la hora de negociar el acuerdo y expresó su confianza en el acercamiento de posturas. «Confío porque hemos mantenido negociaciones muy difíciles y no ha habido ley feminista en la que no hayamos tenido discrepancias y, al final, hemos llegado a acuerdos y esperemos que ahora las resolvamos».

Con esta finalidad, ha explicado que «las conversaciones son múltiples» para conseguir «dar una respuesta unitaria», aunque ha declinado dar detalles al respecto. En lo que si ha insistido es en la voluntad de Unidas Podemos en no renunciar a poner el consentimiento en el centro y no ha rechazado la posibilidad de elevar penas. «Se pueden cambiar o subir pero eso no tiene por qué cambiar la definición de agresión sexual», ha añadido.

 Sobre la posibilidad de que el PSOE hiciera la reforma sin su socio, ha señalado que «es un escenario posible, tienen los números, si pactan con el PP; no me gustaría volver a las penas de las violencia y la intimidación», ha aseverado. Irene Montero ha defendido la necesidad de mantener el debate sobre la reforma, como harán el próximo domingo en el acto '¿Consentiste o no? Solo sí es sí', que reunirá a expertos y responsables de Podemos.

«No podemos quedarnos paradas cuando se pone en duda que el consentimiento» esté en el centro de la ley. «Se pueden subir las penas, pero eso no tienen que hacer cambiar la definición o subtipos en función de si hay violencia o no». La ministra ha admitido que «ninguna reforma va a evitar las rebajas de las penas, pero aún así como hay que tener una respuesta unitaria hay que hacer lo que sea necesario menos tocar la definición de la agresión». 

También confía en llegar a un acuerdo el ala socialista del Gobierno. «Políticamente estamos de acuerdo, se trata de una cuestión técnica», dijo la ministra de Hacienda, María Jesús Montero en un acto en Cádiz, pero advirtió a Podemos que si el pacto no se produce «registraremos nuestra proposición de ley». «Confío en que los técnicos sean capaces de dar con la tecla que nos permita aunar esas posiciones y si no evidentemente nosotros confiaremos en los técnicos del Ministerio de Justicia que son los que son responsables del Código Penal y que, bajo nuestro punto de vista son los que tienen unas mejores condiciones para dar la solución técnica definitiva», matizó la titular de Hacienda.

PSOE y Podemos apuran la negociación de la polémica ley del «solo sí es sí»

Los morados ven «igual de bloqueada» la reforma tras su sexta propuesta y los socialistas se abren a aplazar al lunes su órdago

LOURDES PÉREZ/ ANDER AZPIROZ

A media tarde de hoy, el Ministerio de Igualdad que capitanea Irene Montero había trasladado a Justicia, en manos de Pilar Llop, su sexta propuesta de reforma de la ley del «solo sí es sí» con las negociaciones «igual de bloqueadas», según fuentes de Unidas Podemos. Ese, por ahora, baldío intercambio de pareceres sobre qué hacer con una norma nuclear para los morados pero asumida, también y hasta ahora, por el ala socialista del Gobierno describe hasta qué punto ambos socios caminan ya sobre el alambre del abismo que representaría no llegar a un acuerdo; aunque sea a regañadientes, en el último minuto y dejándose pelos en la gatera, como ha ocurrido en otros trances muy delicados de la legislatura.

Unos y otros seguían declarándose ayer comprometidos con la búsqueda de un consenso, pero sin «nada» tangible. «Es muy complicado», reconocen en las filas del PSOE. Sobre el áspero tira y afloja entre los dos aliados pesa la carga de tres circunstancias fijadas de antemano. Primero, hay ya una decisión tomada: la del presidente Sánchez, quien tras haber descargado durante semanas en la Fiscalía y el Supremo la responsabilidad de desbrozar cómo se aplica la ley, ha ordenado enmendarla después de que haya desembocado en la rebaja de penas a tres centenares de delincuentes sexuales ya condenados. En segundo lugar, los socialistas han traducido el mandato del presidente en la determinación de presentar una proposición de ley en el Congreso, lleve o no la firma adjunta de sus socios de Ejecutivo.

Y para terminar, Unidas Podemos ha accedido a modificar el texto legal pese a renegar de su necesidad —lleva haciéndolo desde principios de diciembre sin que ni Sánchez, ni Llop, ni Montero ni nadie del Consejo de Ministros lo desvelaran entonces a la opinión pública—, pero sin moverse un ápice de su línea roja: que la reforma no toque el consentimiento, piedra angular de la Ley Orgánica 10/2022 de Garantía Integral de la Libertad Sexual que fusionó en un único tipo delictivo los abusos y las agresiones para evitar que casos como el de La Manada quedaran sujetos, de manera excesiva y contraproducente a ojos de Igualdad, al criterio de los jueces y tribunales de turno.

La cuestión sigue sin ser pacífica, y no hay posiciones unívocas sobre la redacción de la norma y sus efectos ni entre los juristas ni en el arco parlamentario, aunque la norma fue aprobada por una holgada hegemonía de 200 escaños que no concitó ni al PP ni a Vox.

El meollo proseguía ayer, con la sexta propuesta de cambio de Igualdad sobre la mesa de Justicia, en cómo conjugar una modificación de las nuevas horquillas del artículo 178 y sucesivos del Código Penal tras considerarse todo como agresión sexual, medie o no intimidación o violencia, y preservar, al tiempo, la esencia de que únicamente son lícitas las relaciones basadas en el «sí es sí»; es decir, en el consentimiento.

La mayoría socialista del Gobierno sostiene que es en eso en lo que trabajan Llop y los suyos, cuyo esbozo de cambio pasaría por elevar las penas mínimas reintroduciendo la variable violenta pero manteniendo en un único delito el abuso y la agresión. Igualdad se aviene a modular al alza la parte baja de las horquillas o a endurecer algunas agravantes. Pero en el ministerio y en Unidas Podemos recalcan que la idea de Justicia es inasumible porque revierte, en la práctica, la conquista del consentimiento.

El huevo y el fuero

El PSOE y Podemos batallan así por el huevo —frenar, siempre sobre condenas futuras, los beneficios para los condenados por ilícitos sexuales— y por el fuero —el consentimiento—. Sin pacto, los socialistas están abocados a sacar su reforma en solitario con el PP, el mismo que tilda la ley de «chapuza» y que ofrece el caramelo envenenado de sus votos a Sánchez en un dilema que puede dinamitar el Gobierno más que cualquier otro.

Mientras los populares presionan al PSOE, los socialistas insistieron en que quieren acordar con sus socios y abren la puerta a dilatar hasta el lunes el órdago a lo grande que supondría llevar al Congreso una reforma unilateral.

Lo que termine ocurriendo es impredecible. Podemos ha llamado a sus inscritos a participar este domingo en un acto en Madrid de arropamiento a Montero bajo un lema elocuente -«¿Consentiste o no?»- y con una convocatoria que señala a sus socios por ceder a «las presiones» de la derecha.