Carlos Lesmes: del sentido institucional al látigo político

MATEO BALÍN / Colpisa MADRID

ESPAÑA

El presidente del Tribunal Supremo, Carlos Lesmes, durante su discurso en la apertura del Año Judicial presidida por Felipe VI.
El presidente del Tribunal Supremo, Carlos Lesmes, durante su discurso en la apertura del Año Judicial presidida por Felipe VI. J.J Guillén | EFE

El presidente del Tribunal Supermo y del Consejo General del Poder Judicial pronunció el miércoles un discurso de ocho páginas que ocupará un lugar destacado en la grave crisis política actual

23 sep 2022 . Actualizado a las 20:14 h.

Con paso ligero y cansino, en soledad, solo vigilado a distancia por su cohorte de escoltas. Carlos Lesmes salió del Tribunal Supremo, cruzó de acera y entró en la sede del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ). La imagen se produjo el pasado miércoles. Dos horas después de concluir el acto de apertura del curso judicial. El presidente del gobierno de los jueces parecía llevar una pesada losa. Su mirada, entre vacía y perdida, no mostraba signos de vitalidad. Más bien de sufrimiento. Quizá estaba en pleno proceso de maduración del discurso que acababa de pronunciar ante el rey, la cúpula judicial y representantes del Gobierno y de la oposición. Quizá estaba padeciendo el bajón fisiológico propio de quien acaba de pasar un trance difícil. Quién sabe.

Lo único cierto es que Lesmes, pasado el mediodía del miércoles, en un salón de plenos del Supremo abarrotado y expectante, pronunció un discurso de ocho páginas que ocupará un lugar destacado en la grave crisis que sufre el Poder Judicial. Una situación «lamentable y desoladora», una «anomalía democrática» a cuenta del bloqueo político para renovar su órgano de gobierno, que va camino de los cuatro años de interinidad. Un hecho inédito en sus 42 años de vida. Lesmes planteó sin rodeos, y luego lo confirmó su entorno, que dimitirá del cargo si Pedro Sánchez y Alberto Núñez Feijoo —presente en el acto y con quien habló diez minutos en los corrillos posteriores— no llegaban a un acuerdo «en las próximas semanas» para renovar el CGPJ. Bajo la atenta y seria mirada de Felipe VI, el máximo representante del Poder Judicial dio un golpe en la mesa sin precedentes en sus cerca de nueve años de mandato. Casi un ultimátum, que a muchos de los presentes cogió por sorpresa. «No puede ser, ¿pero de verdad va a irse?», se cuestionaba cariacontecida una jueza decana. «Ya era hora de que moviera ficha. La situación no es grave, es trágica. No sois conscientes», justificó un presidente de Sala del Supremo.

Rebelde con causa

La metamorfosis de Lesmes se consumó este 7 de septiembre. La transformación de un magistrado conservador con un alto sentido institucional. Una proyección que le ha acompañado en este largo viaje como cabeza visible del Poder Judicial y que mutó el miércoles en una suerte de rebeldía con causa de fuerza mayor. Lesmes identificó a los responsables de esta situación y les avisó de que tomará decisiones «que ni queremos ni nos gustan». Con especial atención a la ley impulsada por el PSOE, que amputa la competencia de los nombramientos del consejo en funciones. Una norma que ha tenido un efecto «devastador» para el funcionamiento de los tribunales y contrario al deseado: presionar al PP.

Dos días antes de su discurso, el lunes, Lesmes ya enseñó sus cartas. En esta ocasión con motivo de la renovación parcial del Tribunal Constitucional y el nombramiento de dos magistrados por parte del consejo. En una inusual intervención en la escalinata de la sede, negó que recibiera presiones políticas para hacer cumplir la ley, rechazó que se moviera por interés para ocupar una plaza en la corte de garantías y denunció maniobras internas para hacer «tambalear» la exigencia legal de renovar. El mensaje que lanzó era doble: contra un posible veto de vocales conservadores designados por el PP, los mismos a los que hace pocos meses daba sus apoyos en los plenos, y al mismo partido para que no instrumentalizara este procedimiento. Fue la antesala del órdago de su dimisión.

El presidente del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial, Carlos Lesmes, saludando este martes a Felipe VI antes de la ceremonia de apertura del año judicial

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«El Consejo General del Poder Judicial, sí, es muy importante. Pero lo es más la configuración para los próximos años del Tribunal Constitucional. Y el Gobierno y el PP se juegan mucho». La constatación parte de los interiores del CGPJ y ese «mucho» alude al puñado de leyes que proyecta ante el TC la pugna de socialistas y populares por los contornos políticos y sociales del país. Entre ellas, dos tan sensibles como la del aborto, pendiente de sentencia desde el mandato de José Luis Rodríguez Zapatero tras el recurso de los conservadores, y la de eutanasia, aprobada ya con Pedro Sánchez en el poder.

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