Díaz trata de ganar el apoyo de ERC a la reforma laboral y reprocha a Rufián que hable de un «proyecto personal»

Gonzalo Bareño Canosa
Gonzalo Bareño MADRID / LA VOZ

ESPAÑA

Yolanda Díaz Pérez conversa con Gabriel Rufián, durante la sesión de control al Gobierno en el Congreso.
Yolanda Díaz Pérez conversa con Gabriel Rufián, durante la sesión de control al Gobierno en el Congreso. Juan Carlos Hidalgo | Efe

Los republicanos se mantienen en el no y critican al Gobierno por su inmovilismo en la negociación

27 ene 2022 . Actualizado a las 11:40 h.

Mientras el sector socialista del Gobierno mantiene el pulso a sus socios de investidura sin contemplar otra opción que la de que se avengan a respaldar en el Congreso lo que el Ejecutivo ha acordado con los agentes sociales, la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, multiplica los esfuerzos negociadores para tratar de convencer a ERC de que se sume al consenso con el argumento de que un partido que se reclama de izquierda debe apoyar aquello que han firmado los sindicatos. Pero la negativa de los republicanos catalanes a respaldar la reforma, y sobre todo los argumentos esgrimidos para ello, han abierto una vía de discordia entre la máxima representante de Unidas Podemos en el Ejecutivo y los republicanos catalanes. 

No es un proyecto «personal»

Díaz, recuperada ya de su infección por covid, viajó ayer a Cataluña para buscar el respaldo de los sindicatos y la patronal catalana en su intento de convencer a ERC. Pero la ministra de Trabajo respondió también al portavoz de los republicanos en el Congreso, Gabriel Rufián, que advirtió de que su partido no respalda «proyectos políticos personales».

Rufián daba a entender así que Díaz busca su apoyo para fortalecer su proyecto de encabezar una plataforma política transversal de cara a las elecciones generales. Díaz reprochó esas palabras al portavoz de los republicanos y señaló que le da «un poco de pena» que se expongan «razones de proyectos políticos» cuando de lo que se está hablando es de una reforma laboral necesaria, según indicó, después de 40 años de un modelo de relaciones laborales basado en la absoluta precariedad.