Dieciocho días sin pistas de Esther López, a la que buscan un centenar de agentes

La Voz REDACCIÓN

ESPAÑA

Claudia Alba

Desapareció en extrañas circunstancias en Traspinedo, un pueblo de Valladolid

30 ene 2022 . Actualizado a las 15:16 h.

Un centenar de agentes, perros especializados en la localización de desaparecidos y vecinos siguen buscando a Esther López, vista por última vez el pasado 12 de enero en su localidad de residencia, Traspinedo, en la provincia de Valladolid. Han pasado ya 18 días desde que esta mujer, de 35 años, compartía unas cervezas con dos amigos en un bar de este pueblo mientras veían la semifinal de la Supercopa de España entre el Barcelona y el Real Madrid. El mismo miembro de su pandilla que la recogió en casa de sus padres se comprometió a llevarla de vuelta, pero este joven admitió ante los investigadores que al final no cumplió su palabra porque tuvieron una discusión durante el trayecto. Esther le pidió que detuviera el vehículo y se bajó cerca del restaurante La Maña, en la urbanización El Romeral, donde vive el Manitas, el único detenido en esta operación. Es en este enclave cuando su teléfono móvil emite señal por última vez. A partir de ese momento se pierde su rastro. Desde entonces, la gran novedad fue la detención y el registro del domicilio del Manitas en un caso en el que «todas las hipótesis y líneas de investigación siguen abiertas», según la Delegación del Gobierno de Castilla y León.

El miércoles, agentes de la Policía Judicial de la Guardia Civil estuvieron de nuevo inspeccionando la vivienda del único arrestado, con la presencia del propio investigado, durante más de dos horas. Se trata una casa unifamiliar situada en la urbanización El Romeral, a unos cuatro kilómetros del núcleo principal de Traspinedo. El rastreo se extendió también por el entorno del río Duero, en la zona de la confluencia con el canal situada a unos cientos de metros de la vivienda del detenido, con el trabajo en el agua de miembros del Grupo de Actividades Subacuáticas (GEAS) de la Guardia Civil y el apoyo desde el aire de la Unidad de Drones.

A pesar del secreto de las actuaciones, los investigadores sospechan que el único arrestado puede ser el responsable de esta extraña desaparición. Fue detenido hace once días después de que a Esther López se le perdiese el rastro y seis tras la denuncia que formalizaron sus padres ante la Guardia Civil, alertados porque su hija no respondía a las llamadas constantes que le realizaban a su teléfono móvil. En el interrogatorio, el Manitas aseguró que había hablado con Esther días después de su desaparición. Los investigadores, que ya lo tenían en su punto de mira, cotejaron los registros telefónicos y comprobaron que ese extremo era imposible. Además estaba preparando su huida.