Los privilegios del Parlamento catalán

Cristian Reino BARCELONA / COLPISA

ESPAÑA

El presidente Pere Aragonés (ERC) saludando a la líder de los comunes en el Parlamento catalán, Jéssica Albiach, en una imagen de archivo.
El presidente Pere Aragonés (ERC) saludando a la líder de los comunes en el Parlamento catalán, Jéssica Albiach, en una imagen de archivo. Quique García | Efe

Las dietas por desplazamiento de los diputados, aunque no acudan al hemiciclo, se suman a las prejubilaciones de lujo

21 ene 2022 . Actualizado a las 11:31 h.

La Cámara catalana vuelve a estar en el ojo del huracán. Si hace cuatro años fue porque las fuerzas nacionalistas decidieron saltarse a las bravas el Estatuto y la Constitución, para declarar unilateralmente la independencia, el prestigio del Parlamento queda ahora tocado por los privilegios que gozan tanto sus funcionarios como los diputados autonómicos.

La semana arrancó con la bomba destapada por el diario Ara, que dejó al descubierto que una veintena de trabajadores públicos del hemiciclo han cobrado sueldos de 4.000 a 10.000 euros al mes durante cinco años sin necesidad de hacer nada. Una prejubilación de oro, que los grupos parlamentarios se han comprometido a eliminar y que ha provocado una nueva guerra entre las fuerzas independentistas, acusándose a diestro y siniestro de ser las responsables de este escándalo, mientras las demás formaciones, tratando de ponerse de perfil, aseguraban que no sabían nada y que se han enterado por la prensa, cuando las decisiones relativas a los sueldos se adoptan en la Mesa del Parlament, en la que han tenido representación buena parte de los partidos.

Estas prejubilaciones de lujo se implantaron en el 2008 bajo la presidencia del republicano Ernest Benach. Para justificarse, dijo días atrás que leer una noticia de 2008 en 2022 no acaba de ser exacto y está fuera de contexto. Ninguno de sus sucesores, -Nuria de Gispert (CiU), Carme Forcadell (ERC) o Roger Torrent (ERC)- ha hecho nada para acabar con una práctica que buena parte de los grupos han coincidido en calificar de «privilegios» para los funcionarios. Torrent adujo incluso que desconocía estas prebendas cuando presidía el Parlamento catalán.