La viuda de Ardines declara que el acusado de inducir el crimen conocía los hábitos del concejal

Luis Ordóñez
Luis Ordóñez OVIEDO / LA VOZ DE ASTURIAS

ESPAÑA

La viuda  de Javier Ardines, a su llegada a los juzgados en Oviedo
La viuda de Javier Ardines, a su llegada a los juzgados en Oviedo

Los hijos de la víctima también apuntalan la tesis de que el móvil del crimen está en los celos por la infidelidad de la esposa del procesado con el político

13 nov 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

La sesión del viernes en el juicio por el asesinato de Javier Ardines acaparó gran atención por la comparecencia de la familia del concejal de IU asesinado. Los testimonios de la viuda de Ardines y de sus dos hijos vinieron a apuntalar la tesis de que el móvil del crimen está en los celos del acusado de inducir el crimen, Pedro Nieva. Todos ellos narraron cómo en diferentes momentos escucharon la grabación que habría probado la infidelidad de la esposa de Nieva y que hizo disparar en él una obsesión que no dejaba de atenazarle: «Me dijo que estaba destrozado y que había escuchado la conversación muchas veces», contó la hija del concejal. Esa grabación, las conversaciones con Nieva confesando que controlaba las veces que su mujer se conectaba a Internet y también la decisión de ella de volver a Llanes en verano sin su compañía afianzaron un relato de sospechas envenenadas que terminaron en tragedia.

La viuda de Ardines relató que su marido era un «hombre de costumbres», con una rutina cotidiana que apenas variaba, ni en horario ni en espacio y que todo su entorno era perfectamente conocedor de sus pautas diarias. No es un comentario anodino, el acusado de inducir el asesinato y su esposa formaban parte de una pandilla de amigos del concejal y las visitas al concejo asturiano desde Bilbao eran muy frecuentes. El crimen tuvo lugar en el verano del 2018, después de que Nieva hubiera obtenido la grabación de la supuesta infidelidad y hubiera pasado meses discutiendo con su esposa sobre este asunto y con varias de sus amigas a las que pasó el audio, al igual que a la propia mujer e hijos de Ardines. Aquel agosto, la esposa de Nieva decidió volver una vez más a Llanes sin la compañía de su marido, y, según el relato de los agentes que investigaron el caso, este no pudo reprimir los celos. 

La trampa mortal

Los agentes describieron además como «ideal» para una emboscada el lugar donde se tendió la trampa mortal al concejal. Y no era la primera vez que lo habían intentado. El hijo de Ardines declaró ante el tribunal que a comienzos de agosto, una quincena antes del asesinato, su padre ya se había topado con una valla que trataba de cerrar el paso a su coche, pero que en esa ocasión pudo sortearla sin dificultad. Los investigadores detallaron además que fueron meses de muchos mensajes y llamadas entre el matrimonio por las sospechas y los celos.