Juan Carlos I cumple un año en Emiratos convencido del cierre de las investigaciones

M. E. Alonso / M. Balín MADRID / COLPISA

ESPAÑA

Su regreso se retrasa por la lenta marcha de las diligencias de la Fiscalía y las regularizaciones tributarias, pese a que su entorno prevé el archivo

03 ago 2021 . Actualizado a las 20:51 h.

Cuando Juan Carlos de Borbón abandonó España en agosto del 2020 por la aparición de informaciones que le atribuían una fortuna no declarada y de origen incierto, el rey emérito cumplió con la maldición de los Borbones: paladear la amargura de la expatriación forzada. Lo que iba a ser una estancia temporal en Abu Dabi hasta que amainara la tormenta se ha ido alargando y, con ello, haciéndose cada vez más difícil el retorno.

Aunque la marcha de Juan Carlos I puso distancias entre él y la Corona, no evitó nuevas informaciones en torno a sus finanzas. Las dos regularizaciones fiscales presentadas en su nombre -una, para satisfacer los impuestos por el uso de tarjetas opacas que alcanzó los 678.000 euros, y otra, por 4,4 millones, correspondientes a pagos en especie no declarados-, lejos de calmar las cosas, han revelado una conducta nada ejemplar que solo ha aumentado la presión política y mediática sobre su hijo Felipe VI, en el punto de mira de Unidas Podemos y del resto de formaciones republicanas.

Las regularizaciones han dado pie a nuevas investigaciones para cerrar los expedientes y evitar un proceso judicial, pero hasta que la Fiscalía resuelva sus pesquisas y se descarten responsabilidades penales no parece probable que el anterior jefe del Estado pueda regresar. Lo haría, pasase lo que pasase, si es requerido por los tribunales, como ha dejado claro su abogado Javier Sánchez-Junco. El Gobierno insiste en que, por ahora, no tiene ninguna causa de la que responder ante la Justicia, por lo que el emérito puede «volver cuando necesite o quiera».