Los jóvenes catalanes «pasan» del  «procés»

Cristian Reino BARCELONA / COLPISA

ESPAÑA

Miles de jóvenes disfrutaron el pasado 8 de julio en Barcelona en el festival Cruïlla, donde 25.000 personas acudieron a los conciertos sin aglomeraciones gracias a los previos test de antígenos preceptivos.
Miles de jóvenes disfrutaron el pasado 8 de julio en Barcelona en el festival Cruïlla, donde 25.000 personas acudieron a los conciertos sin aglomeraciones gracias a los previos test de antígenos preceptivos. MARAT PÉREZEFEz

El respaldo a la independencia de Cataluña cae 20 puntos en cuatro años entre las personas de 18 a 24 años

18 jul 2021 . Actualizado a las 22:58 h.

El secesionismo catalán intentó hacer cima en octubre del 2017. Celebró un referendo ilegal y proclamó la república, pero Cataluña no se convirtió en un Estado independiente. Los líderes del procés acabaron en prisión o huyeron a países como Bélgica, Irlanda o Suiza. La decepción por el objetivo no cumplido se refleja ahora en las encuestas, sobre todo entre los jóvenes. El apoyo a la independencia ha caído 20 puntos desde el 1-O hasta ahora entre los que tienen entre 18 y 24 años, según las cifras del barómetro de opinión que el Instituto de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Autónoma de Barcelona realiza anualmente.

En el 2017, los jóvenes de 18 a 24 años, ante la pregunta de qué prefiere que sea Cataluña, un Estado independiente o una parte de España, un 56 % se decantaban por la secesión, y un 35 %, por la permanencia. En el 2021, los porcentajes se invierten y un 36 % apuestan por la separación, y un 52 %, por que Cataluña se mantenga en el Estado español. Una caída de 20 puntos que no se da en el conjunto de la población catalana. En el 2017, un 44 % preferían la independencia frente al 49 % que no la deseaba, y ahora aumenta la distancia con un 38-53 %.

Gabriel Colomé, profesor de Ciencia Política en la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), habla de «desencanto» por parte de los jóvenes, que han dejado de ser el puntal que sustentaba el movimiento, junto a los grupos de más de 65 años. «Los jóvenes eran el ariete del independentismo», asegura.

La Arcadia feliz que no llegó

A partir de octubre del 2017 empieza el «desencanto» y los jóvenes comienzan a bajarse del barco independentista. Primero porque ven que la Arcadia feliz que les habían prometido se aleja, según Colomé, y luego por el impacto de la pandemia. Esos 20 puntos de caída se reflejaron en las pasadas elecciones catalanas con el aumento de la abstención. En 600.000 personas en el caso de los secesionistas, y de 750.000, en el de los constitucionalistas.

Anthony Sànchez preside la entidad Joves Junts, que está en conversaciones para integrarse en la formación de Carles Puigdemont. No le sorprenden las cifras de la encuesta, pues admite que los jóvenes independentistas están «decepcionados» con los dirigentes nacionalistas. «No hicieron lo que prometieron», afirma. «Decían que lo tenían todo preparado para la independencia, pero no llegaron hasta el final», argumenta. Yeray Mellado preside la entidad juvenil S' ha Acabat, de carácter constitucionalista, recibe las cifras con optimismo. Considera que es normal que los jóvenes se rebelen, pues a su entender el procés solo ha provocado «más pobreza, fuga de empresas y división en la sociedad». «Son muchos años y la gente se quema», señala.