La siguiente crisis la pagará Unidas Podemos

ESPAÑA

Pedro Sánchez saluda a la ministra de Trabajo Yolanda Díaz
Pedro Sánchez saluda a la ministra de Trabajo Yolanda Díaz Javier López | EFE

12 jul 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Uno de los grandes problemas de los Gobiernos de coalición es hacer ver que no se trata de cuerpos separados, sino que existe una unidad de acción por un interés común, la supervivencia. Lo vimos en el bipartito en Galicia y en numerosas coaliciones municipales. Hasta ERC y Junts, que se soportan aún menos que Sánchez e Iglesias -«no podría dormir por las noches con él en el Gobierno», recuerde-, han sabido disimular mejor sus diferencias que el PSOE, Unidas Podemos y el resto de sus confluencias.

Porque un día después de la profunda remodelación lanzada por el presidente para intentar recuperar la iniciativa si algo queda claro, además del poder absoluto de Sánchez entre los socialistas, es que el presidente no puede meter mano en la otra parte de su Ejecutivo. Así, parece difícil explicar que hayan caído siete de los 17 ministros socialistas y que ni uno solo de los cinco de Unidas Podemos se haya visto afectado por los relevos. Y eso en la semana en la que el presidente de España ha puesto en evidencia a uno de los teóricos líderes de esas confluencias, Alberto Garzón, que ha sido reprendido públicamente por su ataque al sector ganadero a cuenta de su rechazo a los chuletones.

Salvo Yolanda Díaz, que encabeza las valoraciones de los ministros en los sondeos, el resto de la alineación procedente de Unidas Podemos es la peor puntuada por los contribuyentes. Ni el desaparecido ministro de Universidades, Manuel Castells, ni la de Igualdad, Irene Montero, consiguen mejorar al citado Garzón. A Ione Belarra, ascendida a ministra hace apenas de cuatro meses tampoco se le conoce más aportación que la de recolocar a la vieja guardia de Pablo Iglesias.