Las vías de la negociación en Cataluña

ESPAÑA

Sánchez y Aragonés exponen sus posiciones de partida, pero los expertos consultados señalan que hay margen para llegar a acuerdos puntuales

04 jul 2021 . Actualizado a las 10:12 h.

Tras la concesión de los indultos a los condenados por el procés, ¿qué posibilidades hay de negociación entre el Gobierno y la Generalitat? ¿Cuáles son los límites? ¿En qué podría consistir un futuro acuerdo? ¿Cabe algún tipo de referendo para desencallar la situación? Los expertos consultados por La Voz analizan estos escenarios.

La negociación

Máximos de inicio. Santiago Martínez explica que «en toda negociación existen una serie de intereses a lograr que se denominan posiciones estáticas y, obviamente, al inicio de la misma siempre uno se reafirma en su mayor aspiración, en este caso el referendo para los independentistas, por lo que parecen inamovibles». Pero «irán transformándose durante la negociación hacia posiciones dinámicas, es decir, otra serie de necesidades y exigencias intermedias con las que puedan vender a sus bases que se está más cerca del fin último que persiguen, un referendo». «La clave estará en gestionar esos intereses dinámicos, es decir hasta qué punto y en qué términos y competencias puede ceder el Gobierno», afirma.

Asuntos y límites

Lo que se puede negociar. «Lo que realmente pueden negociar son cuestiones colaterales relativas a competencias, reparto de fondos estructurales, financiación autonómica, etc.», señala Carlos Barrera. «Cataluña sigue en una situación económica especialmente negativa y todos los recursos económicos que pueda conseguir le vendrán bien al gobierno de Aragonès para justificar que las mesas de negociación sirven para algo, aunque no sea lo medular», asegura. «En cuestiones como la autodeterminación y la amnistía, llegar a algún acuerdo parece imposible de hecho y de derecho», concluye. Para Xavier Arbós, hay un margen de negociación «indeterminado, al menos por ahora». En su opinión, «si solamente se propusieran negociar sus posiciones de partida, no habrían convenido en tener una nueva reunión». Pero «han fijado otra para septiembre, lo que significa una nueva oportunidad para hablar de cosas distintas a las que, como cuestión de principio, les separan en términos absolutos». Desde la perspectiva del Gobierno, «entra dentro de su margen de maniobra el plantear posibles reformas del estatuto, se trata de buscar lo que cabe entre lo que para Aragonès es un mínimo y para Sánchez un máximo».