Marruecos, las bases militares y los aranceles son las grandes cuestiones bilaterales pendientes con Estados Unidos

Gonzalo Bareño Canosa
Gonzalo Bareño MADRID / LA VOZ

ESPAÑA

Un militar del ejército español ayuda a un menor migrante procedente de Marruecos a su llegada a Ceuta
Un militar del ejército español ayuda a un menor migrante procedente de Marruecos a su llegada a Ceuta ANTONIO SEMPERE

El Gobierno español espera que con llegada a la presidencia de Joe Biden mejore la mala relación con la Administración Trump

15 jun 2021 . Actualizado a las 09:03 h.

La llegada de Joe Biden a la presidencia de Estados Unidos es contemplada desde el Gobierno español como una oportunidad para dar un giro a los asuntos pendientes en la agenda entre Washington y Madrid, con fuertes implicaciones internacionales que afectan a los intereses de España y que, lejos de avanzar, retrocedieron en la mayoría de los casos durante el mandato del republicano Donald Trump. La elección de Biden y de su vicepresidenta, Kamala Harris, se recibió por el Ejecutivo español y el de otros países europeos con alivio y confianza en una gestión más multilateral, en la que la Unión Europea no sea vista como un enemigo de Estados Unidos, sino como un aliado preferente.

 Relación con Marruecos

A la espera de un giro. Donald Trump sorprendió a España al reconocer la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara Occidental. Ese reconocimiento se enmarcó en una negociación por la cual Marruecos anunció la normalización de las relaciones diplomáticas con Israel, convirtiéndose en el cuarto país musulmán que lo hacía, tras Emiratos Árabes Unidos, Baréin y Sudán. El movimiento de Washington, del que no informó previamente a España, descolocó al Gobierno, partidario de que el litigio se resuelva en el marco de la ONU. La crisis desatada por Marruecos en Ceuta al alentar la entrada masiva de inmigrantes de manera ilegal para presionar a España, y la tibia respuesta de la Administración Biden, dejaron claro que la relación entre Rabat y Washington sigue siendo fuerte y no hay cambios en lo que afecta al reconocimiento sobre el Sáhara. Pero la declaración del portavoz del Departamento de Estado, Ned Price, señalando que «existen unas diferencias muy importantes y profundas» sobre la región del Magreb respecto a las políticas de Trump, hacen albergar esperanzas de una nueva relación.

 Las bases militares

Convenio prorrogado. Uno de los principales asuntos en la agenda bilateral entre España y Estados Unidos es el convenio de Defensa. Ese convenio, en el que se detallan las condiciones de uso de las bases militares estadounidenses de Rota (Cádiz) y Morón de la frontera (Sevilla), caducaba el pasado mes de mayo y acaba de prorrogarse hasta mayo del 2022. Estados Unidos considera estratégica su presencia en la base naval de Rota y en la aérea de Morón. Pero, de cara al futuro, aquí también se cruza el problema de Marruecos, que para reforzar su alianza con Estados Unidos ha ofrecido su base naval de Alcazar seguir en sustitución de Rota. Una de las principales quejas de Estados Unidos sobre España, y sobre otros países de la OTAN, es la escasez de su gasto en Defensa. Exige que este alcance 2 % del PIB en el 2024. Pero esa cifra está aún muy lejos para España, a pesar de que en los Presupuestos para el 2021 aumentó un 4,6 % hasta alcanzar el 1,17 % del PIB.

  Aranceles a España

Negociación con la OCDE. El pasado 15 de mayo, Estados Unidos anunció la imposición de un arancel adicional del 25 % a un grupo de productos españoles como contrapartida a la tasa sobre servicios digitales aprobada por España, que Estados Unidos considera discriminatoria y perjudicial para sus intereses comerciales. Entre los productos afectados están alimentos como gambas, camarones, langostinos, pulpo congelado, productos de marroquinería como cinturones y bolsos, calzado o cristalería de interior. Washington suspendió la aplicación de estos aranceles durante 180 días para negociar sobre fiscalidad internacional en el seno de la OCDE. España alberga esperanzas de que la suspensión acabe siendo definitiva. Pero también se pretende encauzar ese conflicto por la vía bilateral, y no solo como miembro de la Unión Europea.

 Venezuela

Pragmatismo de Biden. La posición del Gobierno español en torno al régimen de Nicolás Maduro en Venezuela es otro de los puntos de fricción entre las administraciones de Biden y Sánchez. El Gobierno de Donald Trump cuestionó que la vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, fuera recibida en el aeropuerto de Barajas por el ministro de Transportes español, José Luis Ábalos, a pesar de las sanciones de la Unión Europea que pesaban sobre ella, y que le prohibían tocar suelo del espacio Schengen al estar acusada de «violaciones de los derechos humanos y de socavar la democracia y el Estado de derecho en Venezuela». España pretende hacer valer su papel en Latinoamérica aprovechando el enfoque más pragmático con el que Biden quiere abordar lo relativo al régimen de Maduro y a otros países, como Cuba, pasando de las sanciones a los incentivos para la adopción de medidas en favor de las libertades.

 Ataques a los medios

Informe contra el Gobierno. Otro punto de fricción fue el informe del Departamento de Estado norteamericano en el que se alertaba de «múltiples» ataques verbales del Gobierno de España a «determinados medios de comunicación y periodistas específicos». El Gobierno español, que negó esa acusación, espera también que esa relación mejore, aunque el informe es independiente de la Administración.