Malestar en el PP con las palabras de Ayuso sobre el rey y los indultos

Francisco Balado Fontenla
Fran Balado MADRID | LA VOZ

ESPAÑA

El entorno de la presidenta alega que sus preguntas sobre el monarca eran retóricas

15 jun 2021 . Actualizado a las 09:03 h.

Malestar en el PP por la intervención de Isabel Díaz Ayuso en los preámbulos de la manifestación de Colón, en las que la presidenta de la Comunidad de Madrid puso en cuestión la postura de Felipe VI cuando los decretos que ultima el Gobierno para indultar a los condenados del procés lleguen a Zarzuela para ser sancionados por el jefe del Estado. «¿Qué va a hacer el rey de España a partir de ahora? ¿Va a firmar esos indultos? ¿Lo van a hacer cómplice de esto?», cuestionó Ayuso el domingo en una breve intervención a las puertas de la sede central del partido que los populares coincidieron en señalar como desafortunadas. En primer lugar, por involucrar al rey de una manera tan directa, pero también por haber brindado un respiro al Gobierno al conseguir desviar el foco de la protesta.

El presidente del partido, Pablo Casado, que permaneció pegado a la líder madrileña durante toda la jornada del domingo, este lunes se desmarcó de forma clara: «Nadie salvo quienes los promueven y los aplauden (los indultos) son responsables de ese acto profundamente inmoral y trágicamente equivocado. No hay más cómplices», advirtió durante la presentación de la convención nacional que el PP celebrará el próximo otoño.

Por su parte, Cuca Gamarra, portavoz del grupo popular en el Congreso, también puntualizó las palabras de Ayuso: «No soy comentarista de las declaraciones de mis compañeros, pero todo el mundo sabe que tenemos una monarquía parlamentaria y el papel del rey está tasado», advirtió la exalcaldesa de Logroño, abundando en que el «único responsable» de que los líderes secesionistas se puedan acoger a la medida de gracia «se llama Pedro Sánchez». En el mismo sentido se expresó su homólogo en el Senado, Javier Maroto, quien explicó que Felipe VI «tiene que cumplir su obligación constitucional» firmando los decretos elevados por el Consejo de Ministros. Para el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijoo, se trata de algo «tan evidente» que solo puede ser explicado mediante un error discursivo: «Me imagino que la presidenta se preguntaría sobre la comodidad de la sanción de la resolución del Gobierno», advirtió. El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, también se decantó por un traspiés en el discurso de su compañera, «una anécdota» a la que Pedro Sánchez trata de «agarrarse como a un clavo ardiendo» para evitar que se hable de la cuestión de fondo. «El debate no es el papel del rey, sino si se dan o no los indultos. El Gobierno está más cómodo hablando de las declaraciones de Ayuso», afirmó el regidor de la capital. 

Todas estas declaraciones motivaron que Ayuso, que había guardado silencio todo el día, matizase a última hora su discurso, detallando que Felipe VI «no es cómplice de nada», achacando «toda la culpa» a Sánchez, y que por tanto le «duele el compromiso» al que este va a someter al jefe del Estado. 

Cs: «Tiene que rectificar»

Las reacciones no se circunscribieron al PP. Sus dos grandes adversarios políticos dentro del espacio de la derecha, Vox y Cs, también lamentaron las palabras de Ayuso. El portavoz de los de Abascal, Jorge Buxadé, se refirió al asunto como «una inconveniencia, un error que a nadie conviene». «Tiene que rectificar», dijo Inés Arrimadas.

Las declaraciones de Ayuso tampoco han pasado desapercibidas en el otro lado del arco parlamentario. El propio presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, admitió que le causaron «extrañeza» y que el discurso de Ayuso le pareció «raro». En Podemos emplearon la cuenta oficial de Twitter para acusarla de haber puesto «a su admirado rey contra las cuerdas». Marta Vilalta, de ERC, afirmó que si el rey no firmase, «tendría que abdicar».

Mientras tanto, el Gobierno se prepara para aprobar las medidas de gracia a los secesionistas, algo que podría suceder durante el Consejo de Ministros de este martes, ya que pese a no constar en el orden del día, Sánchez puede acudir con cualquier cuestión en mano.