Un párroco culpa de los asesinatos de las niñas de Tenerife a la «infidelidad» de la madre, que «recoge lo que sembró»

La Voz REDACCIÓN

ESPAÑA

El polémico padre Báez, en una de sus intervenciones en televisión.
El polémico padre Báez, en una de sus intervenciones en televisión.

El sacerdote considera que Tomás Gimeno es otra víctima por la ruptura matrimonial y «la infidelidad», y dice que las niñas estarían vivas si la madre no hubiera roto el matrimonio porque «antes el hombre aguantaba a las mujeres aunque se volvieran locas»

21 jul 2021 . Actualizado a las 13:03 h.

Fernando Báez Santana, conocido como el padre Báez, ha difundido por redes sociales un mensaje de justificación del asesinato de Anna y Olivia en el que culpa de este suceso a la «infidelidad» de la madre de las niñas, Beatriz Zimmermann. El Cabildo de Gran Canaria ha anunciado que está recabando la documentación necesaria para presentar una denuncia ante la Fiscalía contra Fernando Báez Santana para que investigue y califique los hechos referidos a sus manifestaciones que justifican el último crimen de violencia vicaria.

Asimismo, el presidente del Cabildo, Antonio Morales, ha señalado su preocupación por este asunto a las autoridades eclesiásticas, informa Europa Press. La Consejería de Igualdad, Diversidad y Transparencia realiza la recopilación de las intervenciones del padre Báez referidas a este caso, unánimemente reconocido como un ejemplo de violencia vicaria, como caso de violencia extrema al dañar o asesinar a las hijas de Beatriz.

Tanto en radio como en redes sociales, el sacerdote ha realizado manifestaciones en las que considera que el presunto asesino es otra víctima por la ruptura matrimonial y «la infidelidad», afirmando que las niñas estarían vivas si la madre no hubiera roto el matrimonio porque «antes el hombre aguantaba a las mujeres aunque se volvieran locas». Asimismo, llega a decir que la madre «recoge lo que sembró», considerando que la vinculación de la madre de las niñas a una nueva relación de pareja es «robar hijos».

En el caso de la publicación que realizó el párroco en una red social, se ha constatado que ha sido borrada de su cuenta, pero se planteará solicitar por vía judicial la recuperación de ese texto, que coincide con otras manifestaciones realizadas por el mismo individuo en vídeo y radio referidas al caso.

Los representantes insulares manifiestan su absoluta repulsa, ante las declaraciones del sacerdote, que utiliza los medios de comunicación y las plataformas de redes sociales para transmitir mensajes machistas y de justificación de la violencia de género.

Según indican desde el Cabildo, la actuación de este sacerdote es muy peligrosa por la representación religiosa que ostenta y porque desde su catequesis predica mensajes contrarios a la igualdad entre los géneros, a la legislación vigente y a los principios éticos más elementales.

En este caso de las niñas de Tenerife, además, ha originado un rechazo social inmediato, al verter mensajes de odio que atentan contra la legalidad vigente y los derechos de las personas, que en esta ocasión han tenido el resultado de muerte de las dos niñas, de las que ha sido localizado uno de los cadáveres.

Tomás Gimeno, Olivia y Anna

Tomás Gimeno mató a sus hijas en su finca, las envolvió en toallas y las metió en bolsas de basura antes de tirarlas al mar

Nacho de la Fuente / Alfonso Torices

Tomás Gimeno, padre de Olivia y Anna, planificó la muerte de sus hijas para provocar a la madre «un dolor inhumano» y sumirla en la incertidumbre, pues en su pretensión se hallaba que sus cadáveres jamás fueran localizados. Esta es la tesis que mantiene la titular del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 3 de Güímar en un auto dictado este sábado.

Olivia, cuyo cadáver apareció en una bolsa atada a un ancla, murió a causa de un edema pulmonar agudo, según el informe de la autopsia. Su hermana Anna corrió el mismo destino, según da por hecho el juzgado que investigaba los hechos. La segunda bolsa que contenía el cadáver de la más pequeña de las hermanas fue encontrada rota y vacía, con solo unos lastres en su interior.

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