Piden prisión permanente revisable para un hombre por dejar morir a su pareja diabética y grabarla agonizando

La Voz REDACCIÓN

ESPAÑA

Foto de archivo de una manifestación en contra de la violencia machista.
Foto de archivo de una manifestación en contra de la violencia machista. Carlos Herrera

La fiscal reprocha al procesado que, durante cinco horas, permaneciera «impasible» ante el deterioro progresivo y evidente de la víctima, que le suplicaba ayuda, exteriorizando así «un pretendido poder supremo basado en su condición de hombre»

09 jun 2021 . Actualizado a las 16:55 h.

La Fiscalía pide prisión permanente revisable para un hombre acusado de dejar morir a su pareja diabética y grabarla con el móvil durante cuatro horas mientras agonizaba, en junio del 2019 en su domicilio de Viladecans (Barcelona).

En su escrito de acusación, el ministerio público acusa al procesado, Mariano Daniel V., de asesinato con ensañamiento sobre persona vulnerable, así como de cuatro delitos de malos tratos y uno de maltrato habitual, que suman otros siete años de cárcel, por las agresiones previas que infligió a la víctima.

Además, le pide otros cuatro años de prisión por un delito contra la intimidad por haber grabado la agonía de su pareja con el móvil, en unos vídeos que al parecer el acusado pretendía utilizar para exculparse, pero que han acabado por convertirse en la principal prueba de cargo en su contra, puesto que apuntan a que no adoptó ninguna medida a su alcance para impedir que la víctima entrara en coma hipoglucémico, pese a ser él mismo diabético.

Según el relato de la fiscal, el presunto homicida inició entre febrero y marzo del 2019 una relación sentimental con la víctima, Susana C., a la que pronto empezó a controlar, a afearle que hablara con otros hombres, al tiempo que le «montaba escenas en público y en privado» por su actitud «celosa y posesiva».

El ministerio público detalla tres ocasiones en las que el acusado agredió a Susana M., la última días antes de su muerte, lo que fue provocando en la mujer un «sentimiento de inferioridad y ambivalencia emocional respecto del acusado», que la aisló de su entorno.

La mujer llegó a temer por su hijo menor, hasta el punto de que pidió a su expareja que se lo llevara consigo a Ciudad Real, y por su propia integridad física, por lo que se bajó una aplicación de su teléfono móvil para grabar el contenido de sus llamadas.

El 16 de junio del 2019, añade el escrito de Fiscalía, Susana M. «se derrumbó física y emocionalmente» y dejó de ir a trabajar al bar que regentaba, se encerró en su casa de Viladecans y se «despreocupó» de su propia alimentación y del cuidado de la diabetes que padecía.

Al empeorar su estado, la tarde del 17 de junio, «sintiéndose avergonzada» por las señales que había dejado en su rostro la última agresión, llamó por teléfono al acusado para pedirle ayuda y este accedió a acudir a su domicilio.