El Gobierno español intenta rebajar la tensión para normalizar las relaciones con Marruecos

Ramón Gorriarán MADRID / COLPISA

ESPAÑA

Casado evita respaldar al Ejecutivo y alerta del peligro para la lucha antiterrorista

02 jun 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

El Gobierno no retira ni una palabra de la contundente respuesta de Pedro Sánchez a Marruecos, pero tampoco quiere echar más leña al fuego. La ministra portavoz, María Jesús Montero, señaló ayer que el deseo de España es «acabar con la tensión» para «normalizar la relaciones» y recuperar la «buena vecindad» con el reino alauí.

En la Moncloa saben que la crisis va para largo y que mientras la embajadora marroquí siga en Rabat no se podrá hablar de que se han encauzado las aguas. Montero insistió en que «no es admisible» la actitud de Marruecos de alentar «el asalto a las fronteras» en Ceuta en un desafío a «la integridad territorial» de España, aunque no quiso ir más allá porque es el momento de la «alta diplomacia» para revertir la situación. «Cualquier cosa que se diga puede interferir» en los contactos, apuntó. El Gobierno confía en encontrar reciprocidad en Rabat para solventar las diferencias porque entiende que ambos países tienen mucho que perder. 

Firmeza de la UE

Un espíritu apaciguador que fue aplaudido desde Bruselas, donde la portavoz de Exteriores de la Comisión Europea, Nabila Massrali, confió en que «las profundas relaciones entre España y Marruecos permitirán encontrar una salida a la crisis». Pero la solución, añadió, no pasa por un cambio de postura de Madrid y de la Unión Europea sobre el Sáhara y las exigencias de soberanía marroquí. «Nuestra posición -dijo la portavoz comunitaria- es firme y no ha cambiado. La UE pide la rápida convocatoria de negociaciones para buscar una solución aceptable para las dos partes y en línea con las resoluciones de las Naciones Unidas».

El respaldo de Bruselas no tuvo su correlato doméstico. El líder del PP atribuyó la crisis con Marruecos a la debilidad de la política exterior de Sánchez. «No es casual -volvió a recordar- que el presidente [de Estados Unidos, Joe] Biden haya llamado a treinta mandatarios y no lo ha hecho al señor Sánchez». Pablo Casado calificó de «torpeza» haber permitido la entrada en España de Brahim Gali para ser tratado de covid y alertó de las consecuencias negativas que puede tener la crisis en la cooperación de Marruecos en la lucha contra el terrorismo yihadista y el narcotráfico. El Congreso, por otra parte, rechazó la petición del PP para que Sánchez acuda la próxima semana a la Cámara a explicar el litigio con Marruecos.

Por su parte, Mohamed VI dio instrucciones para que los Ministerios del Interior y de Exteriores de su país solucionen el problema de los menores no acompañados que están en España y en otros países de la UE. En un comunicado, Rabat acusa a España de usar este asunto como «coartada» y vuelve a avisar de eventuales «consecuencias». Entretanto, el Frente Polisario defendió que si algo ha dejado claro Marruecos es que condiciona su relación con otros países a que haya un reconocimiento expreso del Sáhara como marroquí.