Unidas Podemos sigue perdiendo peso específico en la Moncloa

La formación morada ha perdido una importante masa de votantes en España en los últimos años y su protagonismo a nivel nacional pierde fuerza con cada cita electoral


La Voz

Unidas Podemos sigue fiando su futuro a la suerte del actual Gobierno central, del que forma parte, tras las múltiples ocurrencias de un Pablo Iglesias completamente desgastado que esta noche tiró la toalla y posiblemente se lance al estrellato televisivo de la mano de Jaume Roures en un nuevo doble salto mortal del exvicepresidente del Ejecutivo de coalición.

Los resultados vuelven a evidenciar que la formación morada sigue en completo declive, ya que ni la sorpresiva irrupción de Pablo Iglesias en la política madrileña para frenar el efecto Ayuso consiguió evitar que Unidas Podemos siga siendo la última fuerza política en la Asamblea de Madrid. La formación morada ha perdido una importante masa de votantes en España en los últimos años -el descalabro en Galicia y el descenso de votos en el País Vasco fueron buena prueba de ello- y su protagonismo político a nivel nacional pierde fuerza con cada cita electoral

Contundentes datos

El partido de Errejón ya le puso las cosas claras a Iglesias en la precampaña, al rechazar la candidatura conjunta que suplicaba, y los resultados de haber sumado solo tres escaños más que en el 2019 confirmaron que el ansiado sorpasso a Más Madrid del Podemos vitaminado por el líder morado era ciencia ficción, es decir, humo. Con todos estos contundentes datos encima de la mesa, el socio de Gobierno de Pedro Sánchez sigue perdiendo fuerza en numerosas comunidades y peso específico en La Moncloa, lo que refuerza a la amplia ala socialista del Consejo de Ministros a la hora de tomar decisiones y plantear las estrategias de futuro.

Efecto bumerán

Su lema «Que hable la mayoría» en la campaña del 4M ha tenido un efecto bumerán en las filas de Unidas Podemos, ya que solo han conseguido el apoyo de una minoría de madrileños representada en el 7 % de los votos cosechados en Madrid.

Ni siquiera el partido de Pablo Iglesias e Irene Montero se ha beneficiado de la espectacular subida en plena pandemia de más de 16 puntos en la participación en las elecciones del 4M (80 %) con respecto a la cita con las urnas de hace tres años (64 %), una circunstancia que ha favorecido claramente al bloque de la derecha y echa por tierra ese mito de que cuanta más participación más se benefician los partidos de izquierdas.

La incógnita ahora es saber si las bases de Unidas Podemos ratificarán a la vicepresidenta tercera y ministra de Trabajo Yolanda Díaz como próxima candidata del partido morado, propuesta por el dedo de Iglesias, o si reclamarán un profundo debate interno sobre qué camino elegir.

La guinda a otra mala noche para Podemos la puso el portal de Internet Forocoches, que envió ayer a un quinteto de mariachis a cantarle a Iglesias temas tan conocidos como Cielito lindo, Sigo siendo el rey, Rata de dos patas o el omnipresente Canta y no llores.

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Miguel Ángel Alfonso

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El órdago que Pablo Iglesias lanzó el pasado 15 de marzo, cuando abandonó el Gobierno para disputar las elecciones madrileñas a Isabel Díaz Ayuso, era una apuesta arriesgada que al final le ha acabado costando su futuro político.

Tras constatar que los 10 escaños conseguidos el 4M (tres más que en el 2019) eran insuficientes para cumplir el objetivo de frenar a la derecha y que su partido quedaba relegado al quinto puesto, el histórico secretario general de los morados anunció este martes por la noche que deja todos sus cargos. «Hemos fracasado», afirmó rotundamente tras otra noche electoral amarga.

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