El sanchismo sucumbe a una derrota inapelable

ESPAÑA

El presidente del Gobierno, este martes, depositando el voto en su colegio electoral
El presidente del Gobierno, este martes, depositando el voto en su colegio electoral Ricardo Rubio

Concluida la contienda del 4M y consumado el fracaso del PSOE, el presidente tratará de retomar la agenda legislativa y consolidar sus relaciones con ERC, PNV y el resto de socios del Gobierno de coalición

05 may 2021 . Actualizado a las 16:00 h.

El entusiasmo que puso Pedro Sánchez en el arranque de la campaña del 4M, cuando llegó a plantear los comicios como un cuerpo a cuerpo con la presidenta madrileña, se fue esfumando a medida que pasaban los días y las encuestas. La decisión de marginar a los gurús de Ferraz y dejar la estrategia en manos de su jefe de gabinete en la Moncloa, Iván Redondo, con lo que eso suponía de implicación personal en la contienda, fue sin duda una apuesta arriesgada en un territorio donde el PSOE no gobierna desde que en 1995 Alberto Ruiz Gallardón tumbó al entonces presidente socialista Joaquín Leguina.

Asumida ya en plena campaña la derrota de Gabilondo en particular y del bloque de la izquierda en general, Sánchez se desmarcó sin remilgos de la agenda de su candidato y en el tramo final limitó su presencia a un acompañamiento casi testimonial.

Pero si en algo es hábil el presidente del Gobierno es en adaptarse a las situaciones cambiantes y en modificar su discurso. Desde hoy mismo, se quitará la cazadora de dar mítines los domingos y volverá a vestir el traje de jefe del Ejecutivo. El resultado, aunque supone un doloroso castigo para su ego, no altera en lo básico su estrategia de alianzas ni las grandes líneas de actuación de la Moncloa. Como tampoco supusieron variación alguna en su hoja de ruta ni la estéril victoria de Salvador Illa en Cataluña ni la ubicación del PSdeG como tercera fuerza en los comicios gallegos del pasado julio.