Ciudadanos se aferra a ser «antídoto contra la polarización» para sobrevivir a la derrota

La formación sale de la Asamblea al perder los 26 diputados del 2019


redacción

Ciudadanos ha salido de la Asamblea de Madrid, perdiendo de un plumazo los 26 diputados que había logrado en el 2019. El resultado de ayer —3,57 % de los votos, por debajo del 5 % mínimo para entrar en la cámara— ha apagado todas las esperanzas de reeditar un acuerdo con el PP a las que se aferró hasta el propio día de las elecciones. Y, sobre todo, no ha hecho más que acelerar la caída iniciada en las elecciones generales de noviembre del 2019. Sobre las once de la noche, justo antes del toque de queda, el candidato de la formación naranja a la presidencia de la Comunidad, Edmundo Bal, compareció arropado por la vicealcaldesa de Madrid y portavoz de Ciudadanos, Begoña Villacís. Ahí reconoció su derrota: «Este es un mal resultado, pero no solo para Ciudadanos, también lo es para los madrileños y para los españoles, para un proyecto que he defendido durante esta campaña», dijo. Pero, al menos anoche, no tiró la toalla. Es más, dijo que Ciudadanos volverá a concurrir en las elecciones del 2023 en la comunidad y «volverá al Gobierno».

Eso que el suyo fue el peor resultado registrado por Ciudadanos en unas elecciones autonómicas desde el 2011, cuando al presentarse por primera vez en Madrid obtuvo únicamente un 0,16 % de los votos. De hecho, Edmundo Bal se ha quedado muy lejos de los 17 escaños que había logrado en el 2015, al irrumpir por primera vez en la Asamblea, o de los del 2019, cuando se erigió como la tercera fuerza política de la comunidad, con el 19,46 % de los votos y 26 diputados. Aquel resultado permitió al entonces candidato Ignacio Aguado formar Gobierno con el PP.

Una caída en cadena

Aunque Bal haya mostrado su interés por continuar defendiendo su proyecto de centro, es complicado ver una salida esperanzadora para el futuro de Ciudadanos. «Dentro de un año y medio habrá elecciones. Allí encontrarán a Cs otra vez con propuestas, otra vez con concordia y un mensaje de unión. No caeremos en el enfrentamiento y la polarización donde nos quieren llevar otros. Nos emplazamos para en un año y medio volver al Gobierno de Madrid», dijo.

Pero con el escenario dibujado ayer sobre la mesa y teniendo en cuenta que desde que Inés Arrimadas tomó las riendas como presidenta a finales del 2019, la formación naranja no solo se ha hundido ayer en Madrid, también lo ha hecho en Cataluña. Por no hablar de que ha perdido dos de las cuatro comunidades en las que gobernaba. Pero esa es otra historia.

De momento, anoche Edmundo Bal volvió a enarbolar una de las banderas de su campaña, un mensaje con el que pretendía aunar a los votantes de centro-izquierda y centro-derecha al ser, como recordó ayer, «la alternativa de centro, la de la concordia, la unión y la sensatez» para «hacer lo correcto y ser el antídoto contra la polarización». Y aunque reconoció que, como han dejado claro las urnas, no lo ha sabido transmitir porque los madrileños no lo han entendido y apostó por continuar intentándolo.

El discurso de la derrota se mantuvo en línea con la estrategia lanzada por el que fue abogado del Estado en campaña: ser alternativa a la polarización.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
0 votos
Comentarios

Ciudadanos se aferra a ser «antídoto contra la polarización» para sobrevivir a la derrota