Agentes que llevaron los casos de Asunta y Diana Quer llegan a Tenerife para investigar la desaparición del padre y sus dos hijas

Antonio Paniagua MADRID / COLPISA

ESPAÑA

Intentan establecer si los restos de sangre localizados en el barco del hombre corresponden a las menores

30 abr 2021 . Actualizado a las 19:12 h.

Los investigadores han encontrado rastros de sangre en la embarcación del padre de las dos niñas desaparecidas esta semana en Tenerife. Según fuentes de la investigación a las que ha tenido acceso Canarias 7, se intenta averiguar si esos rastros corresponden al padre, a las dos niñas o a terceras personas. Agentes que trabajaron en el caso de Diana Quer y Asunta se han incorporado al amplio equipo destinado a esclarecer el caso.

Se están revisando las grabaciones de vídeo de las cámaras de seguridad del puerto, donde se aprecia cómo el padre accedió a la embarcación con bolsas. Además, efectivos de la Guarda Civil registran una finca propiedad de Tomás Gimeno, padre de las niñas desaparecidas de uno y seis años. La propiedad está ubicada en la zona de Igueste de Candelaria y es un paso más en la investigación abierta para dilucidar dónde se encuentran las dos menores.

Los medios movilizados en el dispositivo de búsqueda, han hallado un silla infantil de retención en vehículos flotando en el mar, informaron fuentes de la investigación. Desde primera hora, un amplio dispositivo de búsqueda, formado por medios de la Guardia Civil, Salvamento Marítimo y el Grupo de Emergencias y Salvamento, rastrean varias zonas por mar, tierra y aire, entre la punta de Anaga y Güímar, en busca de los desaparecidos. Además, Salvamento Marítimo ha hecho un llamamiento a todas las embarcaciones que se encuentren en tránsito por la zona donde fue hallado, vacío y a la deriva, el barco propiedad del padre, Tomás Antonio G., para que estén atentos por si pudieran avistar algún indicio que pudiera facilitar las labores de búsqueda.

Tomás Gimeno y sus hijas Anna y Olivia, de 1 y 6 años
Tomás Gimeno y sus hijas Anna y Olivia, de 1 y 6 años

La amenaza de Tomás Gimeno a su expareja era preocupante. El padre de Anna y Olivia, de uno y seis años, las dos niñas desaparecidas, llamó a la que fue su mujer, Beatriz Z., para comunicarle que jamás volvería a verles, ni a las niñas ni a él. Ayer esa advertencia resonaba en todos los oídos como un mal presagio. La Guardia Civil ha emprendido la búsqueda de las dos menores en Tenerife por tierra, mar y aire después de que Gimeno no devolviera a las criaturas a su madre el martes, como ambos tenían acordado. Los mensajes enviados por el padre a su expareja están teñidos de un tono de despedida que ha obligado a las autoridades a desplegar un vasto operativo ante una situación que califican de «alto riesgo».

Tomás Antonio Gimeno Casañas, de 37 años, es ahora uno de los hombres más buscados por las fuerzas de seguridad. Su nombre y retrato figuran en el registro del Centro Nacional de Desaparecidos del Ministerio del Interior. Al ver que su exmarido no regresaba con las niñas según lo convenido en el acuerdo de separación, la madre denunció los hechos ante los agentes del instituto armado. Gimeno se fue con sus hijas a las 17:00 horas del martes y cuatro horas después no había rastro alguno de su paradero.

En lugar de acudir al domicilio familiar de las crías, Gimeno mandó a la madre varios mensajes de Whatsapp. El padre avisaba a su expareja de que tenía pensado zarpar con ellas en una embarcación de recreo de su propiedad, una nave que fue rastreada por la Policía Científica y la Judicial en una dársena del puerto de Santa Cruz de Tenerife. La embarcación había sido encontrada vacía en alta mar frente a la costa de Güímar por los tripulantes de la patrullera Río Jándula, lo que movió a la Guardia Civil a emprender una búsqueda apremiante en toda la isla. El yate abandonado fue remolcado hasta el puerto, donde permanece en custodia.

Cámaras de seguridad

El capitán del Puerto de Santa Cruz de Tenerife, Enrique Alonso, corroboró que el padre de las niñas salió hasta en tres ocasiones de la dársena del Deportivo, para partir finalmente en su barco sobre las 0.30 horas. Las cámaras pudieron grabar cómo Gimeno llegaba al recinto portuario a las 21.30 en su coche, que estacionó frente al pantalán. El guardia de seguridad que hacía el turno de noche no vio en ningún momento a las niñas, ni las cámaras han registrado su presencia. Según el testimonio de Enrique Alonso, el padre de las menores estuvo trajinando por la noche, acarreando bolsos, maletas y ropa. Sobre las 21.50 horas abandonó el Puerto Deportivo en su barco, si bien retornó sobre las 23.30 dado que necesitaba comprar un cargador de móvil. Fue entonces cuando entró a una gasolinera cercana y volvió al muelle. El yate tiene unos seis metros de eslora y solo cuenta con un pequeño camarote.

De acuerdo con fuentes de la investigación, no existen antecedentes de violencia de género, aunque la madre sí que había recibido amenazas verbales, cosa que comunicó en diciembre a la Guardia Civil, aunque declinó denunciar los hechos. Con todo, los agentes hicieron un seguimiento del caso y en marzo volvieron a preguntar a la mujer, quien dijo que las amenazas no se habían vuelto a producir.

Por ahora no se descarta ninguna hipótesis. El Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 3 de Güímar ha abierto diligencias por un presunto delito de secuestro.

Según la descripción aportada por la asociación SOS Desaparecidos, Tomás Gimeno mide 1,85 metros, es de complexión normal, tiene el pelo castaño y los ojos marrones. La niña más pequeña, Anna, es una bebé de un año, rubia, con ojos azules y pelo ondulado. Olivia, de seis años, tiene el pelo castaño, largo, y los ojos marrones.