Ayuso reta a la izquierda apoyarla a ella si no quiere que dependa de Vox

Gonzalo Bareño Canosa
Gonzalo Bareño MADRID / LA VOZ

ESPAÑA

La presidenta de la Comunidad de Madrid y candidata del PP a la reelección, Isabel Díaz Ayuso, le da la mano a una niña del Colegio concertado Padre Manyanet
La presidenta de la Comunidad de Madrid y candidata del PP a la reelección, Isabel Díaz Ayuso, le da la mano a una niña del Colegio concertado Padre Manyanet JESÚS HELLÍN

El  PP tacha de «indecente» que el PSOE y Unidas Podemos usen las cartas amenazas como arma electoral

27 abr 2021 . Actualizado a las 20:07 h.

«Si tanto quiere la izquierda y tanto quiere el PSOE que no salga Vox, pues que me voten a mí». Isabel Díaz Ayuso le dio la vuelta ayer a los argumentos esgrimidos por el candidato socialista, Ángel Gabilondo, que insiste en reclamar un «cordón sanitario» frente al partido de Santiago Abascal, y retó a su contrincante a apoyar su investidura tras las elecciones del 4 de mayo para evitar que su futuro Gobierno dependa de esa formación. Ayuso, que según todos los sondeos necesitaría a Vox para gobernar, se mostró «absolutamente en contra de los cordones sanitarios» y consideró que se trata de una estrategia «soterrada» para atacar al PP «pensando que somos nuevos en esto». «Si hay partidos que no gustan a otros, lo que hay que hacer es debatir, ir a los medios, hacer una campaña limpia y digna e intentar que esos partidos que no nos gustan no tengan escaños. Es mi caso por ejemplo con Podemos», señaló.

La candidata del PP no quiere que la campaña se centre en las cartas recibidas por Pablo Iglesias y miembros del Gobierno. Reprochó por ello a la izquierda que las utilice como arma electoral. Aseguró que todos los políticos, incluida ella misma, reciben amenazas, pero indicó que «no hay que comentarlo», porque fomenta «un efecto de contagio» y «alarma ala sociedad». Insistió en que si hubiera recibido una carta como la que se envió a la ministra Reyes Maroto, que contenía una navaja, «probablemente nadie lo sabría». Y pronosticó que «a partir del 5 de mayo bajará la tensión».

Ayuso huye de la refriega directa con la izquierda en torno a las cartas amenazantes, manteniendo un perfil más institucional y reclamando que se hable de los problemas de los ciudadanos. Pero se reparte los papeles con otros dirigentes del partido, que no eluden el choque, porque creen que la polémica acabará perjudicando a la izquierda.