Aragonès pierde la segunda votación de investidura por la abstención de Junts

Cristian Reino BARCELONA / COLPISA

ESPAÑA

Quique García | EFE

Las fuerzas independentistas tienen dos meses para llegar a un acuerdo en Cataluña

30 mar 2021 . Actualizado a las 15:35 h.

Tal y como había anunciado, Junts per Catalunya se ha abstenido hoy en el pleno de investidura y Pere Aragonès ha vuelto a perder la votación para ser elegido presidente de la Generalitat. Segundo intento y segundo fracaso para el dirigente republicano, que tiene dos meses para tratar de desencallar la investidura y convencer a JxCat, quien en estos momentos bloquea la elección del candidato de Esquerra. Aragonès ha obtenido los mismos apoyos que en la primera votación del viernes pasado: 42 votos a favor (ERC y la CUP), 61 en contra (PSC, Comunes, Vox, PP y Ciudadanos) y 32 abstenciones (JxCat). En el debate, en cualquier caso, esta mañana ha habido más cercanía entre ERC y Junts que el viernes pasado. La presidenta de la Cámara catalana deberá, ahora, iniciar una nueva ronda de contactos para proponer a un nuevo candidato a la presidencia, ya sea Pere Aragonès o Salvador Illa.

En su discurso ante la Cámara para pedir el apoyo de los grupos, Aragonès se ha dirigido a la bancada de Junts afirmando que «no hay escollos insalvables». El dirigente republicano ha lanzado guiños a los posconvergentes, reconociendo el papel que el «exilio» y el Consejo para la República tienen que jugar en el movimiento secesionista, pero también les ha advertido de que su intención es gobernar «sin sustituciones ni tutelas».

Aragonès ha apuntado que el independentismo tiene que aprovechar y tener en cuenta a todos los activos que tiene a su disposición para avanzar hacia la república: «las entidades movilizadas, la pluralidad política del independentismo, la participación y reivindicación política de los presos y del exilio y también, por supuesto, la organizada en torno al Consejo para la República».

Sin bicefalias

A su juicio, el secesionismo tiene que trabajar de forma conjunta y eso solo será posible si «reconoce todos los espacios, tanto dentro de Cataluña como en el exilio», pero desde la premisa de que el «liderazgo» corresponde a las instituciones de Cataluña, al Parlamento, al Govern y a su presidente, que «tienen una responsabilidad indelegable e insustituible». Palabras muy contundentes por parte del candidato a la presidencia de la Generalitat contra Carles Puigdemont, que reclama un papel central en el liderazgo del independentismo a través del Consejo para la República. Puigdemont exige una especie de bicefalia, en la que Aragonès lideraría el Govern y el expresidente encabezaría el procés. El dirigente de ERC ha cerrado esta mañana esta puerta.

Aragonès ha reiterado que su apuesta soberanista pasa por la mesa de diálogo con el Gobierno central. «Hay que afrontar la negociación con el Estado con toda la fuerza y determinación que nos da que el independentismo haya superado por primera vez el 50% de los votos en unas elecciones al Parlamento de Cataluña», ha señalado. «Porque el objetivo de esta negociación debe ser conseguir que el conjunto de presos y exiliados puedan volver a ser personas plenamente libres. Y sobre todo, es conseguir que el conjunto de la ciudadanía de Cataluña pueda votar con libertad si quiere ser un estado independiente en forma de república y que haya las condiciones para que se aplique el resultado», se ha conjurado.

David Zorrakino | EUROPA PRESS

Junts ya anunciaba su abstención

La portavoz nacionalista, Gemma Geis, ha reclamado a Aragonès que no confunda a los electores ni al Parlament, al decir que no permitirá tutelas ni sustituciones. «Nadie le impondrá tutelas y menos desde el exilio», ha replicado. «Reconozca que tiene 33 diputados y no 68», ha advertido. Geis ha apuntado eso sí que el acuerdo está hoy más cerca y que no será necesario agotar el plazo de dos meses. «Nos ha gustado más su discurso de hoy que el del viernes», según Geis. «Hemos encontrado más puntos de acuerdo», ha señalado, admitiendo que Aragonès ha realizado «movimientos de desbloqueo». Aunque ha reclamado «cesiones».

«No jugamos con fechas por tacticismo», ha insistido, «ni ponemos en duda al candidato», «ni queremos elecciones», ha añadido. La diputada soberanista ha replicado a Aragonès que al independentismo «no le sobra ningún liderazgo» y que el «desacuerdo» secesionista «no es posible». Junts ha pedido flexibilidad al candidato republicano y que concrete cómo actuarán el Govern y el Parlament cuando fracase la mesa de diálogo con el Gobierno y el Estado diga no a un referéndum. «Queremos llegar a un acuerdo»

El jefe de filas del PSCSalvador Illa, mientras, ha reclamado a Aragonès que dé un paso al lado y renuncie si no tiene un proyecto para todo el país. Illa ha avisado al dirigente de ERC que podría convertirse en el «vicario» de Puigdemont y del Consejo para la República. Illa ha vuelto a ofrecerse como alternativa al bloqueo, aunque sigue sin desvelar cuántos apoyos tendría. Los comunes, por su parte, han tendido la mano al candidato de ERC si llegara a renunciar a llegar a un acuerdo con Junts.

Cuenta atrás

Una vez que la Cámara catalana certificó el segundo fracaso de Aragonès, se pone en marcha la cuenta atrás hacia unas nuevas elecciones; comicios que públicamente descartan las dos formaciones secesionistas, pero que sobrevuelan las negociaciones. El independentismo se presiona con el hecho de que tiene más diputados que nunca (74, sobre 135) y con el hecho de que por primera vez obtuvo más del 50 % de los votos.

ERC y Junts no se ponen de acuerdo para reeditar un nuevo Gobierno de coalición, apoyado desde fuera por la CUP, pero ambos aseguran que el pacto es posible e incluso los posconvergentes confiaron en que no será necesario agotar el plazo de dos meses para desencallar las negociaciones. Ya no hablan de «semanas», sino de «días». La prioridad es rehacer las confianzas mutuas. 

Miquel Iceta, primer secretario del PSC

El Gobierno duda ahora de poder sacar adelante la reforma del delito de sedición

Paula de las Heras

La reforma del Código Penal planificada por el ministro de Justicia, Juan Carlos Campo, a instancias de Pedro Sánchez para rebajar las penas atribuidas al delito de sedición, por el que fueron condenados los principales líderes del desafío independentista catalán en el 2017 enjuiciados por el Tribunal Supremo, corre el riesgo de acabar arrumbada en un cajón. El Gobierno duda ahora de que vaya a tener mayoría suficiente para sacarla adelante.

El aviso lo lanzó el ministro de Política Territorial y líder de los socialistas catalanes, Miquel Iceta, en una entrevista publicada en La Vanguardia este lunes. «No veo a los partidos conservadores muy dispuestos a esa operación, pero tampoco acabo de ver a los independentistas admitiendo que cometieron un delito; con lo cual -remarcó- , veo algunas dificultades».

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