Nadia Calviño: «El trabajo del Gobierno sería más efectivo sin este nivel de tensión que no aporta nada»

La futura vicepresidenta segunda confiesa que la marcha de Pablo Iglesias le «sorprendió» porque gestiona un área en la que queda «mucho por hacer»

La ministra de Economía, Nadia Calviño
La ministra de Economía, Nadia Calviño

Bilbao/ Colpisa

 La política española, desde aquel 9 de junio de 2012, no se entiende sin la palabra Bruselas. Aquel rescate supuso un estigma que aún tardará mucho en desaparecer. No fue casual que Pedro Sánchez apostara por Nadia Calviño cuando llegó al Gobierno en 2018. El aliento de la UE, gélido, sigue ahí. En un momento en el que España se lo juega todo con los fondos europeos, Sánchez, pese al ruido interno, tiene muy claro que el rol de la ex directora general de la Comisión y 'poli mala' para Podemos es innegociable. Esta es su última entrevista como vicepresidenta tercera. El martes, cuando Pablo Iglesias comience a conjugarse en pasado, ascenderá a la segunda.

-¿Qué sintió cuándo se enteró por los medios de comunicación de que Pablo Iglesias dejaba el Gobierno? ¿Alivio?

-Sorpresa. No quiero especular sobre sus razones, pero sí me sorprendió porque ser vicepresidente de asuntos sociales abre la oportunidad de hacer grandes y muy importantes cosas para nuestro país. Y creo que es un ámbito en el que queda mucho por hacer.

-En el 2019, las elecciones tuvieron que repetirse porque, entre otros motivos, Iglesias quería ser vicepresidente y Sánchez se negó. Y ahora, solo un año después, se va. Se le critica, sobre todo, por ser «desleal» dentro del Gobierno, ¿lo ha sido también yéndose?

-No voy a entrar a juzgar las decisiones personales de otros, que supongo estarán bien meditadas.

-¿Usted es de las que piensa que el problema de verdad para la estabilidad del Gobierno vendrá ahora, que será mucho más 'peligroso' sin el corsé ministerial?

-Habrá que ver cuáles son las nuevas dinámicas que se establecen, pero el Gobierno de España seguirá siendo un factor de estabilidad para el conjunto del país. Hemos conseguido en estos tres años reforzar la confianza internacional, tenemos un proyecto de futuro compartido por la gran mayoría de la sociedad y debemos seguir trabajando con responsabilidad y sentido común.

-¿Se siente cómoda en el rol de 'poli mala' que le ha colocado su socio en el Consejo de Ministros?

-En general, los ministros de Economía y Hacienda suelen ser por defecto a los que se asigna esa imagen. Sucede aquí y en todos los gobiernos del mundo. Como suele decir mi compañera la ministra de Hacienda, somos, normalmente, las que ponemos sobre la mesa el principio de realidad, aterrizando las medidas para aplicarlas y que sean eficaces. Lo hacemos con el máximo nivel de responsabilidad, conscientes de que es un momento extraordinario que exige medidas extraordinarias.

-¿Realmente cree que la legislatura es sostenible con esta tensión? ¿Esto aguanta hasta 2023?

-Desearía que bajase el nivel de crispación que nos rodea. Me esfuerzo todos los días en aislarme de ese ruido porque, si no, sería muy difícil concentrarse en el trabajo y en lo que de verdad importa. Debemos ser conscientes de lo mucho y bueno que hay en nuestro país, construir el futuro sobre la base de esa energía positiva que veo cuando salgo a la calle en una población que cada vez está más desconectada de ese ruido.

-¿Usted, que no milita en ningún partido, también lo está?

-Estoy profundamente comprometida con mi país y con el proyecto del presidente Sánchez. Creo que estamos haciendo un gran trabajo que sería mucho más efectivo si no estuviéramos constantemente rodeados de esta tensión que no aporta nada, creo, a mejorar el bienestar de los ciudadanos.

-¿Cuántas veces se ha arrepentido de haber aceptado la propuesta de Sánchez mientras suspira aquello de 'con lo bien que estaba yo en Bruselas...'?

-En estos tres años no he tenido ni tiempo de pensarlo. Acepté la propuesta del presidente, me comprometí a trabajar por intentar mejorar mi país y ese empeño me absorbe las 24 horas del día.

-Se lo pregunto de otra forma. ¿Cuántas veces le ha dicho 'como se apruebe esto, dimito'? ¿Fue así cuando el PSOE pactó con Bildu derogar la reforma laboral?

-Mi relación con el presidente Sánchez está marcada por un alineamiento absoluto desde el primer día. Compartimos la visión del enorme potencial de nuestro país. Me siento absolutamente apoyada y acompañada por él y por el conjunto del Gobierno.

Confianza internacional

-Con el espectáculo que cada semana se ve en el Congreso, ¿usted invertiría en España si fuera una empresaria extranjera?

-Tendemos a mirarnos a nosotros mismos y considerarnos muy especiales, pero lo cierto es que estas mismas situaciones de polarización política y de tensión social por la crisis se dan en otros muchos países. Lo que percibo de nuestros socios y de los inversores es una enorme confianza en la capacidad de nuestro país y su potencial de crecimiento.

-Podemos amenazando con dejar caer el Gobierno por la ley del alquiler, ERC haciendo lo propio si no hay indultos... Con los Presupuestos aprobados y los fondos europeos encarrilados, ¿gobernar en solitario es una opción?

-Las prioridades económicas están claras. Acelerar la vacunación, mantener una política fiscal expansiva que acompañe la política monetaria, apoyar al tejido productivo, a las familias, el empleo, desplegar cuanto antes el Plan de Recuperación... Confío en que todos los agentes políticos y sociales actúen con responsabilidad, sean conscientes de lo que nos jugamos y pongan el bienestar de los ciudadanos y el futuro de España por delante de cualquier otra consideración.

-¿El futuro de la legislatura depende de las elecciones madrileñas del 4-M? ¿Un Gobierno de España puede gobernar con Madrid y Cataluña a la contra?

-Hemos demostrado estos tres años que es posible. Es verdad que son dos de los principales motores económicos del país y que tiene un gran impacto, pero tenemos muy claras nuestras prioridades y estamos muy centrados en ellas. En cuanto a Madrid, espero que gane Ángel Gabilondo porque sería muy positivo que haya un gobierno responsable que piense en los ciudadanos y no en hacer oposición al Gobierno de España. -Mucho se habla ya del choque de las vicepresidentas... ¿Cómo es su relación con Yolanda Díaz?

-La verdad es que no dedico mucho a todas estas especulaciones porque creo que se magnifica el aspecto personal. Lo importante es que hemos estado trabajando desde hace un año para llevar adelante los acuerdos del diálogo social, encauzando negociaciones para llegar a acuerdos equilibrados que respondiesen a las necesidades de nuestro país. Así que espero que podamos seguir trabajando de la misma manera.

Reto económico

-El Presupuesto del Gobierno parece un cubo de esos que exhiben los magos, del que mana agua sin parar y nunca se agota. ¿Cómo se sacan 7.000 millones de la noche a la mañana?

-Hemos dado una respuesta muy decidida a la pandemia que supone un esfuerzo fiscal sin precedentes de los ciudadanos, de nuestros hijos y también de nuestros nietos. Yo suelo referirme a la cifra de 150.000 millones porque es la deuda pública adicional a la que tendremos que recurrir y creo que la cifra permite tener una magnitud clara del reto al que nos hemos enfrentado y de la respuesta que está en marcha.

-La economía no evoluciona al ritmo previsto. ¿Estamos en la antesala de incumplir las previsiones de déficit?

-Ya a finales del pasado año comenzamos a tomar medidas para evitar que lo que eran problemas de liquidez de las empresas se convirtiesen en un problema de solvencia a partir de este año. Por eso flexibilizamos las condiciones de los avales y yo misma advertí que teníamos por delante meses muy duros y que había que actuar con prudencia. Por ejemplo, en el debate sobre el salario mínimo. Pero también es cierto que el impacto económico de la tercera ola no es comparable al que tuvimos en el inicio de la pandemia y creo que vemos ya la luz al final del túnel y habrá una fuerte recuperación ya en 2021 y una senda positiva también 2022.

-¿Cuántas generaciones de españoles tendrán la mochila de la deuda que asumimos ahora?

-En estos años hemos logrado ampliar los plazos de vencimiento de la deuda, hasta una media de 7,8 años y reducir al mismo tiempo la carga financiera por debajo del 2% del PIB gracias a los bajos tipos de interés y, con ello, reforzar la sostenibilidad a medio y largo plazo. Pero hay que aceptar que si no invertimos bien ese dinero puede suponer un lastre para las decisiones que tengan que adoptar las generaciones futuras. Por eso es preciso desplegar medidas eficaces de respuesta a corto plazo y, sobre todo, el Plan de Recuperación, para que haya un crecimiento más fuerte y sostenible en el futuro.

Rescates polémicos

-Hay críticas en torno al rescate de algunas empresas con dinero público. ¿Qué le parecen?

-El fondo de la Sepi es un mecanismo que debe permitir recapitalizar empresas estratégicas a nivel nacional o regional que hayan entrado en una situación difícil como consecuencia de la pandemia. Tenemos informes de expertos independientes que han analizado cada caso y hemos tratado de actuar con el máximo de prudencia y garantizando la igualdad de trato.

-Un asunto candente, la reforma laboral. ¿Qué se puede derogar y qué parte no?

-Llevo casi tres años de ministra con la voluntad de no mirar hacia atrás sino adelante, al futuro y salir de la dialéctica de que los problemas del mercado laboral se resuelven cambiando un artículo u otro del Estatuto de los Trabajadores.

-Hay quien cree que es así.

-La excesiva temporalidad, la dualidad, la precariedad, la falta de capital humano, las dificultades de acceso para los jóvenes son problemas que arrastramos desde hace décadas. Hay que actuar en un conjunto de ámbitos como la educación, la renovación del tejido productivo o el tamaño de las empresas y no solo en la legislación laboral. Crear empleos de calidad debe ser la prioridad absoluta.

-¿Qué importancia le da a que haya un acuerdo entre empresarios y sindicatos en este tema?

-Es uno de los elementos más importantes, sin duda. Tenemos que alcanzar acuerdos equilibrados, como los que se han alcanzado en el último año, para que las reformas sean eficaces y permanentes. El buen funcionamiento del mercado laboral será un factor importante de dinamismo y de crecimiento de nuestro país.

-Y si no hay pacto social...

-Yo parto de la experiencia positiva que hemos tenido hasta ahora. Los representantes sindicales y empresariales han dado muestras de una enorme responsabilidad y han trabajado codo con codo para encontrar soluciones. Y confío en que esa energía positiva y ese espíritu constructivo se mantenga.

-¿Hay plazos para ese acuerdo entre sindicatos y empresarios?

-Los próximos meses son claves, porque hay que aprovechar la fase de crecimiento económico para construir la recuperación sobre una base más sólida y empezar a resolver los problemas que arrastramos en el mercado laboral. No tenemos tiempo que perder para resolver esos problemas y poner las bases del Estatuto de los Trabajadores del Siglo XXI.

-Los empresarios dicen que el problema de la entrada, de la contratación, está en las condiciones de salida.

-Creo que los empresarios son conscientes de que la temporalidad, la precariedad y la excesiva volatilidad de contratos no pueden ser una solución permanente para tener un mercado laboral ágil y flexible. Tiene que haber mecanismos de flexibilidad internos, por ejemplo inspirados en los ERTE, que permiten responder a caídas de actividad sin recurrir a los despidos. El contrato estable debe ser normal, reservar el temporal para aquellas actividades que lo sean y reformar el de formación.

Subir impuestos

-Más tarde o más temprano llegará una subida de impuestos. ¿Para cuándo?

-Los ingresos fiscales en relación a nuestro PIB están por debajo de la media de la UE. Pero en este momento la prioridad absoluta es impulsar la recuperación y la creación de empleo y tiene que seguir siéndolo mientras no recuperemos la senda de un crecimiento sólido y sostenible.

-Algunos gobiernos autonómicos han criticado el modelo de gestión de los fondos europeos.

-Frente a los fondos europeos 'tradicionales' de cohesión, el Plan de Recuperación no tiene un carácter regional, sino que ha de ser un plan nacional de medidas que tengan impacto macroeconómico significativo y que pongan en marcha reformas con impacto en todo el territorio. Hemos de pensar en términos de país, pero los ayuntamientos y las comunidades autónomas tienen que tener un papel protagonista en el despliegue de los proyectos.

-Pero hay sospechas de que el turismo va a recibir más apoyo que la industria.

-La industria está en el corazón del plan de recuperación, con inversiones muy importantes. Pero tampoco hay que minimizar la importancia de la industria turística. Es una actividad muy importante para la vertebración territorial y que puede proporcionar alternativas económicas y sociales en todos los pueblos de España.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
5 votos
Comentarios

Nadia Calviño: «El trabajo del Gobierno sería más efectivo sin este nivel de tensión que no aporta nada»