La campaña de Madrid se traslada al Congreso y crispa el ambiente político

Gonzalo Bareño Canosa
Gonzalo Bareño MADRID / LA VOZ

ESPAÑA

El vicepresidente segundo del Gobierno, Pablo Iglesias, interviene en la sesión de control bajo la mirada del presidente del Ejecutivo, Pedro Sánchez, y la vicepresidenta primera, Carmen Calvo.
El vicepresidente segundo del Gobierno, Pablo Iglesias, interviene en la sesión de control bajo la mirada del presidente del Ejecutivo, Pedro Sánchez, y la vicepresidenta primera, Carmen Calvo. MARISCAL

Casado acusa a Sánchez de «conspirar» y este tacha de corruptos a los populares

17 mar 2021 . Actualizado a las 20:08 h.

Madrid ha sustituido a Cataluña como eje del debate político en el Congreso. Las elecciones autonómicas deberán celebrarse el 4 de mayo, pero la campaña arrancó ayer en el Parlamento con un fuego cruzado en todas direcciones que anticipa la refriega que espera antes de que se decida de qué lado cae Madrid, la derecha o la izquierda. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el líder de la oposición, Pablo Casado, y sobre todo el líder de Unidas Podemos, Pablo Iglesias, saben que en esos comicios se juegan mucho más que una presidencia autonómica. Y ayer escenificaron un duelo político de alcance nacional.

Casado ha visto en el terremoto político de la última semana y en la decisión de Iglesias de abandonar el Gobierno un filón para denunciar la inestabilidad del Ejecutivo. «Se les está yendo el país de las manos», le dijo a Sánchez en una intervención en la que acusó al líder socialista de estar urdiendo conspiraciones en Murcia, Madrid y Castilla y León en la misma jornada en la que España morían trescientas personas por el coronavirus y cuando las «colas del hambre» son cada vez más grandes. Pero Casado sabe que la bestia negra de su candidata Isabel Díaz Ayuso en las elecciones de Madrid, que calificó como «la primera etapa de la unión del centroderecha en España», es el líder de Podemos. Y, por eso, cargó contra el todavía vicepresidente segundo afirmando que el «escudo social» que propugnaba consistía en realidad en «volver a Vallecas en coche oficial».

«Quédense en Génova»

«Aaay, señor Casado, que estamos en campaña, y aquí hemos estado con el mitin que nos toca», contestó teatralmente Sánchez. Pero, a continuación, él también cargó contra el líder popular, acusándole de corrupto. «Eso es lo que ustedes representan, continuidad en las malas artes, la corrupción, el transfuguismo y el cambio a la ultraderecha. No hace falta que se cambien de sede, quédense en Génova. Ahórrense la mudanza. Representan la peor versión del PP, la de la corrupción y la de la ultraderecha», le espetó. Antes, había acusado a Casado de estar «a por uvas» y de cambiar de discurso en función de sus intereses en cada territorio, pasando de «la moderación en Galicia» al «extremo radical de Madrid».