La vida en un segundo en las manos de Paula y Miguel

José María Rodríguez LAS PALMAS DE GRAN CANARIAS / EFE

ESPAÑA

Un tripulante de la Salvamar Macondo traslada a la pequeña al muelle
Un tripulante de la Salvamar Macondo traslada a la pequeña al muelle Angel Medina G. | EFE

Dos miembros de Cruz Roja lograron reanimar «in extremis» el corazón de una niña de Mali en el muelle de Arguineguín, donde acababa de llegar en una patera con medio centenar de migrantes

17 mar 2021 . Actualizado a las 18:55 h.

Paula dejó hace meses su trabajo en un hospital de Madrid para enrolarse en el equipo de la Cruz Roja en Gran Canaria; Miguel, enfermero como ella, dedica las horas que le deja libres su empleo en el 112 a ayudar a la oenegé. Sus vidas se cruzaron la noche del martes para que el corazón de una niña de Mali volviera a latir sobre el cemento del muelle de Arguineguín.

Miguel y Paula son los protagonistas de las fotografías de la agencia Efe que este miércoles han sobrecogido a miles de españoles: las de dos miembros de la Cruz Roja reanimando a la desesperada, de noche, a una niña que desembarcaba de un barco de Salvamento Marítimo en parada cardiorrespiratoria, con una hipotermia severa.

Y también son la cara visible de miles de voluntarios de la Cruz Roja que este miércoles se siente más orgullosos que nunca del emblema que lucen en sus chalecos, en especial los de Canarias, donde la oenegé ha sido blanco de todo tipo de ataques y críticas en los últimos meses, incluso de un boicot a su famoso sorteo.

Todo, por el servicio que prestaron en la atención a los más de 23.000 inmigrantes que llegaron el año pasado al archipiélago, que fue tachado por los extremistas de un lado directamente de colaboración con las mafias que se lucran con el tráfico de pateras, por su labor en primera línea en los muelles; y al mismo tiempo calificado por los más exaltados del lado contrario de cooperación con las políticas europeas que mantienen bloqueados a los inmigrantes en Canarias, por su gestión de los campamentos.

«Llevamos meses siendo objetivo de críticas, acusaciones falsas, acoso y amenazas», se quejaba su presidente en Canarias, Antonio Rico, el 6 de febrero en una carta abierta, en la que subrayaba que Cruz Roja seguía haciendo su trabajo de siempre, «salvaguardar la seguridad, dignidad y bienestar» de las personas, guiada por el principio fundamental que rige su actuación, la humanidad.

Los dos miembros de Cruz Roja, durante la asistencia a la niña
Los dos miembros de Cruz Roja, durante la asistencia a la niña Angel Medina G. | EFE

Que siguen haciendo lo de siempre lo saben bien Paula y Miguel, veteranos ya en el equipo que suele movilizarse cada vez que Salvamento Marítimo avisa de que ha recogido inmigrantes en el Atlántico y regresa con ellos al muelle de Arguineguín, donde ambos han vivido varias situaciones dramáticas en los dos últimos meses, como un cayuco con cinco muertos o una patera con una madre rota de dolor porque su niño había muerto horas antes en el mar.

La patera del martes por la noche se barruntaba complicada ya desde horas antes, al menos desde que la Salvamar Macondo llegó hasta su posición a 15 kilómetros de la isla y sus tripulantes pensaron que había muertos a bordo. De hecho, así lo transmitieron inicialmente por radio a las asistencias en tierra, tal fue el impacto del deterioro que observaron en los rostros de los 52 ocupantes de la barquilla.

Paula y Miguel fueron los primeros en llegar al muelle, en su coche. La Salvamar estaba atracando y aún no se había desplegado el resto del equipo, no había aún hospitalito, tampoco ambulancias.