El primo del emérito niega ser su «testaferro» y se desvincula de la regularización


La Voz

Álvaro de Orleans, primo del rey emérito Juan Carlos I, negó ayer que sea un «testaferro» o «fiduciario» del anterior jefe del Estado y también que la fundación Zagatka - a través la cual se han efectuado los pagos de los billetes de avión por valor de ocho millones de euros por los que el emérito ha hecho una nueva regularización fiscal pagando 4,4 millones de euros-, sea «una sociedad pantalla o instrumental o esté acusada de serlo».

En un comunicado difundido por sus abogados, destaca que esa fundación no está siendo objeto de «ningún procedimiento penal en Suiza, España o cualquier otro país». Orleans se desvincula de la decisión tomada por Juan Carlos I y afirma que se trata de una iniciativa de una «tercera persona, un contribuyente español, que tributa por los fondos de que ha dispuesto» y que, por tanto, a él «no le afecta en ningún caso».

 Supuestas contradicciones

Para justificar esos pagos millonarios, insiste en que Zagatka se constituyó para administrar su propio patrimonio «y al mismo tiempo materializar su ayuda a la Casa Real española» y «específicamente a S.M. el Rey D. Juan Carlos, Rey en el momento de la creación de la misma», como parte del legado transmitido por su padre, Álvaro de Orleans-Borbón y Sajonia-Coburgo-Gotha, y su abuelo, el Infante Alfonso de Orleans y Borbón.

El primo del rey emérito rechaza también que existan contradicciones entre la versión que él ofrece sobre estos hechos y la regularización llevada a cabo por el emérito. Los técnicos de Hacienda habían señalado que en la comisión rogatoria del 16 de agosto de 2019, el fiscal suizo afirmó que Álvaro de Orleans declaró que había financiado viajes a su primo por valor de tres millones de euros, cuando ahora Juan Carlos I reconoce pagos por hasta ocho millones de euros, gran parte de los cuales se habrían producido tras el año 2014 cuando ya no gozaba de inmunidad por haber abdicado la corona. El aristócrata insiste en que el hecho de que el rey emérito regularizara su situación no significa, «en absoluto que la Fundación Zagatka o sus fondos fueran de su propiedad», y reitera que le pertenece a él «única y exclusivamente».

Las infantas se justifican diciendo que se les ofreció poder inocularse para tener un «pasaporte sanitario»

 G. B.

«Tanto mi hermana como yo hemos acudido a visitar a nuestro padre y con el objeto de tener un pasaporte sanitario que nos permitiera hacerlo regularmente, se nos ofreció la posibilidad de vacunarnos, a lo que accedimos». La infanta Elena ofreció esta explicación, en su nombre y en el de su hermana Cristina, para justificar el hecho de que ambas recibieran la vacuna del covid-19 en Abu Dabi durante una visita al rey emérito Juan Carlos I, aunque sin aclarar quién les hizo ese ofrecimiento.

«De no ser por esta circunstancia habríamos accedido al turno de vacunación en España, cuando nos hubiera correspondido», señalan. Ambas viajaron a Abu Dabi el 6 de febrero, coincidiendo con el traslado del exjefe del Estado desde un hotel a una lujosa residencia en los emiratos, y habrían sido inoculadas con la vacuna china Sinopharm. Según adelantó el diario El Mundo, don Juan Carlos sufrió una fuerte reacción a la vacuna que motivó las especulaciones sobre su estado de salud y la posterior difusión de una foto para demostrar que ya estaba recuperado.

La infanta Elena acudió este miércoles a su trabajo en la Fundación Mapfre, en Madrid. Eludió hacer comentarios y posteriormente acudió al palacio de la Zarzuela. La Casa del Rey aclaró a través de un portavoz que Felipe VI «no es responsable de los actos de sus hermanas» y aclaró que tanto el monarca como la reina Letizia y sus hijas se vacunarán «cuando les corresponda».

La inoculación de las infantas ha generado una nueva polémica en TVE. La noticia fue ilustrada con una imagen de la princesa Leonor y la infanta Sofía, que nada tienen que ver con lo sucedido ni han sido vacunadas. Se trata del segundo episodio relacionado con la heredera al trono, después de que TVE acompañara la noticia de que la princesa Leonor iba a estudiar en un colegio de Gales con un rótulo en que se afirmaba que «Leonor se va de España, como su abuelo».

Entonces, la administradora única provisional de RTVE, Rosa María Mateo, pidió disculpas y el responsable de elaborar ese rótulo fue despedido. este miércoles, el periodista que presentaba la información pidió inmediatamente disculpas por haber ofrecido una imagen «de las infantas, que no son las actuales».

El primo del emérito niega ser su «testaferro» y se desvincula de la regularización

 Redacción

Álvaro de Orleans, primo del rey emérito Juan Carlos I, negó ayer que sea un «testaferro» o «fiduciario» del anterior jefe del Estado y también que la fundación Zagatka - a través la cual se han efectuado los pagos de los billetes de avión por valor de ocho millones de euros por los que el emérito ha hecho una nueva regularización fiscal pagando 4,4 millones de euros-, sea «una sociedad pantalla o instrumental o esté acusada de serlo».

En un comunicado difundido por sus abogados, destaca que esa fundación no está siendo objeto de «ningún procedimiento penal en Suiza, España o cualquier otro país». Orleans se desvincula de la decisión tomada por Juan Carlos I y afirma que se trata de una iniciativa de una «tercera persona, un contribuyente español, que tributa por los fondos de que ha dispuesto» y que, por tanto, a él «no le afecta en ningún caso».

 Supuestas contradicciones

Para justificar esos pagos millonarios, insiste en que Zagatka se constituyó para administrar su propio patrimonio «y al mismo tiempo materializar su ayuda a la Casa Real española» y «específicamente a S.M. el Rey D. Juan Carlos, Rey en el momento de la creación de la misma», como parte del legado transmitido por su padre, Álvaro de Orleans-Borbón y Sajonia-Coburgo-Gotha, y su abuelo, el Infante Alfonso de Orleans y Borbón.

El primo del rey emérito rechaza también que existan contradicciones entre la versión que él ofrece sobre estos hechos y la regularización llevada a cabo por el emérito. Los técnicos de Hacienda habían señalado que en la comisión rogatoria del 16 de agosto de 2019, el fiscal suizo afirmó que Álvaro de Orleans declaró que había financiado viajes a su primo por valor de tres millones de euros, cuando ahora Juan Carlos I reconoce pagos por hasta ocho millones de euros, gran parte de los cuales se habrían producido tras el año 2014 cuando ya no gozaba de inmunidad por haber abdicado la corona. El aristócrata insiste en que el hecho de que el rey emérito regularizara su situación no significa, «en absoluto que la Fundación Zagatka o sus fondos fueran de su propiedad», y reitera que le pertenece a él «única y exclusivamente».

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