Los Mossos cierran filas ante el diálogo entre ERC y la CUP, que cuestiona el modelo policial

Trapero reúne a la cúpula de los agentes y les pide una respuesta profesional en los disturbios y que eviten injerencias políticas

El mayor de los Mossos, Josep Lluís Trapero
El mayor de los Mossos, Josep Lluís Trapero

Barcelona / Colpisa

La situación es compleja. Al descontento social, las desigualdades y el cansancio por las restricciones de la pandemia, se une una negociación para la formación de gobierno con un partido que aboga casi por que no haya policía, mientras los agentes se ven abandonados por los políticos y los utilizan como moneda de cambio. Además, las protestas en las calles han subido varios grados. Ya no solo se queman contenedores. Hace dos semanas, hubo un intento de asalto a una comisaría de Vich (Barcelona) y, el sábado pasado, una furgoneta fue atacada con material incendiario en plena Rambla de Barcelona. De desórdenes públicos se ha pasado a tentativa de homicidio porque en el vehículo policial había un guardia.

En este contexto, el mayor de los Mossos, Josep Lluís Trapero, reunió ayer a sus mandos. Dos mensajes. Uno, llamada a cerrar filas en plena ola de violencia en las calles y en plena negociación entre ERC y la CUP. Dos, apelación a dar una respuesta profesional y sin estridencias. El cuerpo debe blindarse de las injerencias políticas. Una labor muy complicada, ya que republicanos y anticapitalistas están negociando cambios en el modelo policial. Desde la premisa de la CUP de que desde la Consejería de Interior «se ejerce la represión».

Los mandos reclamaron a Trapero justo lo contrario de lo que exigen los cuperos, más efectivos para las unidades operativas y que las comisarías tengan material antidisturbios para que los agentes no se vean indefensos en caso de un ataque como el del primer día de protestas por el encarcelamiento de Pablo Hasel. Al Gobierno catalán le ha costado ponerse del lado de la policía, pero de momento no está dispuesto a atender la petición de la CUP de decretar una moratoria en el uso de balas de foam

Podrá verse que las críticas de algunos de los partidos a los Mossos, en especial los que dan apoyo al Gobierno catalán, tienden a bajar, casi en la misma proporción en que aumenta el grado de violencia en las calles. 

Grupos organizados y violentos

Así, los Mossos d'Esquadra pusieron ayer a disposición judicial a los ocho jóvenes detenidos el sábado pasado, acusados de haber perpetrado un ataque incendiario en Barcelona contra una furgoneta de la Guardia Urbana. El sábado fueron arrestadas trece personas, de las cuales a ocho -seis italianos, un francés y un español- se les atribuyen los delitos de pertenencia a grupo criminal, tentativa de homicidio y desórdenes públicos y daños. La policía catalana informó de que se trata de cinco hombres y tres mujeres, que durante el pasado sábado «actuaron en grupo y con mucha violencia».  

Mociones de apoyo a agentes y comercios

 El PSC propondrá en todos los municipios donde tiene representación una moción de apoyo a los Mossos d’Esquadra y demás cuerpos de seguridad, así como a los comerciantes, ante los disturbios sucedidos en las protestas por el encarcelamiento del rapero Pablo Hasel. Los socialistas han explicado que buscan interpelar al resto de fuerzas para que «alcen la voz» en favor del orden público. Para el PSC, los altercados y los saqueos constituyen un hecho de «máxima gravedad». El secretario de política municipal del PSC, Jaume Collboni, reclama un apoyo «explícito y sin fisuras» del Gobierno catalán a los Mossos y otros cuerpos de seguridad.

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