Sánchez rechaza la conducta «incívica» del rey emérito

Felipe VI elude pronunciarse sobre el caso de su padre

Maria Eugenia Alonso
Madrid / Colpisa

Pedro Sánchez siente «el mismo rechazo» que los ciudadanos ante «las conductas incívicas» del rey emérito. El presidente ha señalado que la segunda regularización fiscal de Juan Carlos de Borbón causa «perturbación» en el Gobierno, el mismo término que empleó en agosto para definir su estado de ánimo ante la avalancha de informaciones sobre las presuntas irregularidades financieras del padre de Felipe VI.

Se ha esforzado, como es la tónica en el discurso gubernamental, en distinguir entre la institución de la Corona y los comportamientos particulares. «El rey (Felipe VI) tiene todo mi apoyo», ha subrayado en una comparecencia en la Moncloa, que no estaba prevista en la agenda oficial del presidente del Gobierno.

Sánchez no ha ocultado su «incomodidad» ante las informaciones sobre el anterior jefe del Estado, pero ha evitado explayarse en comentar la nueva regularización fiscal de ocho millones de euros no declarados a Hacienda por los que ha pagado casi 4,4 millones de euros a la Agencia Tributaria. «No se está cuestionando a una institución», ha insistido.

Felipe VI, en un acto con empresarios en el que participaba también la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, evitó pronunciarse sobre esta nueva regularización tributaria de su padre.

El rey Juan Carlos presenta otra regularización ante Hacienda y paga cuatro millones de euros

En el 2007 se produjo el primero, luego vinieron el segundo, el tercero... Y, de algún modo, se oficializó. La Fundación Zagatka pagó durante once años vuelos privados a Juan Carlos I. «Supongo que quería volar con discreción, por una cuestión de privacidad y de protección de su intimidad», aseguraron a este periódico en noviembre pasado fuentes del entorno de Álvaro de Orleans-Borbón, primo lejano del rey emérito y a quien Corinna Larsen señaló como testaferro del monarca en la conversación con el comisario Villarejo que destapó la caja de los truenos.

Ahora, el que fuera jefe del Estado durante 39 años ha presentado una nueva regularización ante Hacienda por los ocho millones de euros que recibió por estos viajes privados para esquivar una denuncia por delito fiscal. En concreto, Juan Carlos I ha abonado ante la Agencia Tributaria más de cuatro millones de euros. De esta forma el padre de Felipe VI admite de nuevo, como ya hizo en diciembre, cuando regularizó cerca de 680.000 euros por las donaciones que le hizo el empresario mexicano Allen Sanginés-Krause, un incremento patrimonial no justificado.

Tanto estos regalos como los vuelos pagados por Zagatka son operaciones posteriores a su abdicación en junio del 2014, por lo tanto, se llevaron a cabo cuando Juan Carlos I no gozaba ya de protección jurídica por su cargo.

Modificación de estatutos

La Fundación Zagatka se constituyó en Liechtenstein en octubre del 2003 para gestionar a nivel administrativo y financiero una parte del patrimonio de Álvaro de Orleans-Borbón y para materializar, según explican fuentes de su entorno, «su ayuda a la Casa Real española, como parte del legado transmitido por su padre y su abuelo, específicamente a Juan Carlos, rey en el momento de la creación de la misma». De ahí que este noble, de 73 años e ingeniero de profesión, incluyese como beneficiario -tras su hijo Andrés- al propio Juan Carlos I y a sus hijos Felipe, Elena y Cristina.

Fue en marzo del año pasado cuando Felipe VI tuvo conocimiento de que era uno de los beneficiarios de la Fundación Zagatka, aún hoy activa. Aquello fue el detonante del duro comunicado que emitió la Zarzuela entonces, en el que el rey se desvinculó públicamente de cualquier actividad de su padre, renunciando a la herencia que podría corresponderle y retirándole la asignación anual de casi 200.000 euros.

Fue también un toque de atención para Orleans-Borbón. El promotor de la fundación «decidió modificar el reglamento anterior tras la declaración de Felipe VI manifestando su deseo de no figurar como beneficiario de la Fundación Zagatka. «Todos los beneficiarios que forman parte de la Casa Real española han sido eliminados del mismo», confirmaron fuentes cercanas al primo lejano del rey emérito.

Desde el entorno de Orleans insistieron además en que este no era testaferro de Juan Carlos I y rechazaron que la Fundación Zagatka sea una sociedad pantalla o una sociedad instrumental presuntamente ilícita. «Es tajantemente falso», señalaron, aunque en octubre del 2018 la Fiscalía suiza interrogase al primo del emérito ante las sospechas de que la fundación hubiera servido para blanquear capitales.

Felipe VI, en un acto con empresarios en el que participaba también la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, evitó pronunciarse sobre esta nueva regularización tributaria de su padre.

 

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