Asalto del 23F: «Houbo tiros antes de entrar no hemiciclo; puido morrer xente»

José Antonio Iglesias, ex guardia civil monfortino de 71 años, relata su experiencia durante la jornada histórica


Lugo / La Voz

Cuarenta años después, José Antonio Iglesias aún se emociona al recordar lo que ocurrió el día 23 de febrero de 1981 en el Congreso de los Diputados. «Xa dispararon antes de entrar, no corredor, eu non apremei o gatillo, pero sei quen o fixo. Non houbo mortes de milagre», cuenta este gallego de 71 años, natural de Monforte y residente en Sarria. Él sabe de primera mano lo que ocurrió durante las más de 24 horas de asalto al Palacio de las Cortes. Entonces, él era Guardia Civil en el subsector de Tráfico de Arganda del Rey. «Ese día estaba saliente de servizo xa que traballara o día anterior, pero pola mañá mandáronnos subir a un autobús, dixéronnos que iamos servir ao rei. Sabíamos que iamos ao Congreso, pero non a que», cuenta. Lo que ocurrió aquel día fue, para él, un golpe de atención y no de estado. Pero llegar a esta conclusión le costó muchos años de investigación y, asegura, «non quixera morrer sen deixar constancia do que alí vivín».

La foto del teniente coronel Antonio Tejero en la tribuna del Congreso de los Diputados, rodeado de varios guardias cargados con metralleta, dio la vuelta al mundo. José Antonio es el guardia que está a la derecha del Tejero: «Empecei a admitir que era eu hai pouco, porque é unha fotografía moi dolorosa para min. Pregunteime moitas veces que tería pasado se chego a matar a alguén. Alí entramos todos armados», confiesa. Entonces, cuenta José, la metralleta tenía el cerrojo abierto y su mano, explica, estaba en el gatillo: «Eu despois da foto sentinme avergoñado, quixen gardar a arma debaixo do meu anorak».

Aquel 23 de febrero se gestó con mucha antelación: «De camiño ao Congreso atopamos todos os semáforos en verde, despois souben que os servizos secretos prepararan a ruta para que chegaramos o máis axiña posible». Cuando bajaron del autobús y entraron en la sala, José Antonio se encontró con Tejero y después, con disparos al aire. Explica que el temor lo invadió e incluso se llegó a resguardar en los baños del Congreso. Este monfortino se pasó toda la noche en el hemiciclo. «Pola mañá fun dicirlle a Fraga que estivera tranquilo. Eu cumpría a orde que me deran, pero daquela, el púxose como unha fera».

 

El ex guardia civil monfortino José Antonio Iglesias, en Sarria, lugar en el que reside ahora
El ex guardia civil monfortino José Antonio Iglesias, en Sarria, lugar en el que reside ahora

Uno de los últimos en salir

José Antonio fue uno de los últimos guardias civiles en salir del Congreso, el día 24 por la mañana. «Despediunos Tejero e fomos á dirección xeral da Guardia Civil. Non sabían que facer con nós. De alí, leváronnos a Valdemoro, onde nos tiveron presos porque non querían que tiveramos contacto con ninguén». Desde entonces, José estuvo dos meses sin prestar servicio y aún recuerda con emoción que entonces, una de sus familiares más queridas falleció y no pudo ni trasladarse a Galicia para el entierro.

Explica este ex guardia civil que 40 años después se sigue contando la misma historia y una verdad a medias. «Estabamos alí cumprindo ordes do rei. No transcurso destes anos fun sabendo como transcorreu a trama, valéndome de testemuñas. Sobre todo, moito do que sei contoumo o ex capitán Diego Camacho, de aquelas capitán do servizo de intelixencia e o historiador Jesús Palacios».

El 23F, dice José, «foron tres cousas: a toma do Congreso, o capitán Jaime Milans sacando os tanques á rúa en Valencia para darlle cobertura ao golpe co resto de militares de España; e o rei, que parecía, entrou para calmalo todo», sentencia convencido.

«Intentáronme corrixir, pero eu deixei a placa e marchei da Benemérita»

Parece que la vida de José Antonio se alineó para acabar ese día en el Congreso de los Diputados. Con 17 años se marchó a Inglaterra, volvió a Galicia para posteriormente marchar a Alemania. Después regresó a Londres, desde donde envió una solicitud para entrar en la Benemérita. Con una renuncia por el medio, este gallego dio varias vueltas por el mundo antes de terminar en Madrid. «En novembro do ano 1975 coincidín con Fraga no avión», cuenta como anécdota.

Aquel 23-F, dice José, «todos sabían o que ía pasar» y explica, «o que aconteceu foi arredor do rei, pero Tejero parou o golpe». Asegura además que los americanos sabían de la cuestión, «todo o mundo ía contra Adolfo Suárez, foi unha loita contra el, así se preparou a xornada», añade.

José Antonio Iglesias no fue a juicio, «aínda que o houbera preferido porque despois sufrín a represión». El 5 de mayo de 1983, José Antonio abandonó la Benemérita «porque a min todo me saía ao revés. Nun control na estrada de Valencia deixamos marchar unha furgoneta. Nese momento, collín os panfletos que tiña cos presuntos terroristas e rompinos», explica. Después, dobló una señal de tráfico al darle un golpe con la metralleta. «Cando cheguei ao destacamento intentáronme corrixir, pero eu deixei a placa enriba da mesa e alí rematou todo», añade.

José Antonio nació en un cuartel y, explica, tiene un gran cariño y aprecio por el cuerpo. Sin embargo, cuenta que «sempre está nas mans dos políticos» y que «o 23-F foi unha páxina negra» para él. La historia, cuenta este viejo guardia, es algo que siempre sale a la luz, «por moito que se intente ocultar».

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