ERC apuesta por un Gobierno catalán a cuatro y fija el 12 de marzo como límite para el pacto

Junts y los comunes mantienen sus vetos cruzados y el PSC exige ahora presidir el Parlamento autonómico y la Generalitat

Pere Aragonès compareció este lunes como presidente en funciones de la Generalitat
Pere Aragonès compareció este lunes como presidente en funciones de la Generalitat

Barcelona / Colpisa

Semana clave para la formación de gobierno en Cataluña. El sábado, la CUP decidirá si quiere entrar o no en el futuro Ejecutivo catalán; y el domingo, la ANC movilizará a sus bases para que presionen a ERC y a Junts. De momento, las posiciones de unos y otros siguen más o menos en el mismo sitio que el primer día. Esquerra reiteró este lunes su intención de formar un Ejecutivo a cuatro, junto a Junts per Catalunya, los comunes y la CUP. Posconvergentes y comunes, en cambio, mantienen el veto cruzado. La única opción real de gobierno es un gabinete «nítidamente» independentista, advirtieron este lunes a Pere Aragonès desde Junts. Los comunes, que se reunieron con ERC, fueron explícitos y recordaron a los republicanos que un Gobierno catalán de izquierdas es incompatible con el concurso de la formación del prófugo Puigdemont.

Los republicanos lideran las conversaciones y llamaron a la responsabilidad y a la generosidad a posconvergentes y comunes, al tiempo que lamentaron que las negociaciones no vayan todo lo rápido que quisieran.

ERC situó el 12 de marzo como fecha tope para que haya un acuerdo de investidura. Ese es el último día que el calendario oficial tiene establecido como límite para que se constituya el Parlamento catalán y se elijan a los miembros de la mesa de la Cámara autonómica, incluido el presidente.

Esquerra quiere llegar a esa sesión parlamentaria con el acuerdo de gobierno ya cerrado, pero Junts no lo da por hecho. El plazo legal para celebrar la primera votación de investidura es el 26 de marzo. De no cumplir con ese trámite, se activaría el mecanismo para una repetición electoral que nadie desea, vista la elevada abstención del 14F, que se incrementaría aún más en el caso de que se forzase a los catalanes a volver a las urnas.

El modelo policial, a debate

Las fuerzas separatistas encallan a día de hoy en varios puntos. Junts quiere pactar una posición común de los grupos independentistas en Madrid, lo que implicaría que Esquerra rompiese con el Gobierno central, mientras que los republicanos abogan por mantener su actual apoyo a Pedro Sánchez. Luego está la estrategia secesionista. JxCat avisó de que será la fuerza decisiva para avanzar hacia la independencia y pidió a ERC que salga de la retórica y concrete una hoja de ruta. Los posconvergentes reclaman asimismo la presidencia de la Cámara catalana. Y además, ahora está sobre la mesa la cuestión del modelo policial.

Los disturbios por la entrada en prisión de Pablo Hasel han complicado las conversaciones. La CUP exige pactar en las negociaciones para la investidura el cambio de un modelo policial, que implique la supresión de las balas de foam y de la propia unidad de antidisturbios de los Mossos d'Esquadra. Pero ERC y Junts, aunque durante la semana de algaradas han mantenido una posición muy tibia en defensa de los Mossos y de condena de los violentos, avisaron este lunes a los anticapitalistas que cualquier cambio en el modelo de la Policía catalana debe realizarse en el Parlamento.

Doble petición de los socialistas

Mientras, el PSC mantiene su intención de optar a la investidura. Pero no solo eso. La número 2 de la candidatura de Salvador Illa, Eva Granados, reclamó este lunes la presidencia de la Generalitat y del Parlamento catalán para los socialistas, por su condición de primera fuerza (en votos) en las pasadas elecciones. El PSC se reunirá este miércoles de nuevo con los comunes, aunque los socialistas no tienen votos suficientes para poder optar a la investidura y se da por hecho que el futuro presidente del Parlamento autonómico cerrará el paso a Illa por falta de apoyos.

«En este momento solo nos planteamos un voto favorable a Salvador Illa, que es el ganador de las elecciones. En estos momentos plantearse otra cosa no tiene sentido», dijo Granados. El matiz temporal podría dejar una rendija abierta a un posible respaldo de los socialistas a un Gobierno presidido por Pere Aragonès junto a los comunes. Los republicanos lo descartan también a día de hoy y para que se diera la carambola, tendrían que encallar las negociaciones entre los grupos secesionistas.

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