Feijoo se reúne con Casado y señala que los líderes que no ganan son relevados

El PP niega una operación para absorber a Ciudadanos con la mediación de Rivera

El líder del PP, Pablo Casado, y el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijoo, en el acto institucional por el día de la Constitución
El líder del PP, Pablo Casado, y el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijoo, en el acto institucional por el día de la Constitución EUROPA PRESS

Madrid / La Voz

Algo se mueve en el PP. Después de que el líder popular, Pablo Casado, reaccionara al batacazo electoral en Cataluña anunciando que el partido abandonará su actual sede nacional en Madrid porque sus obras de reforma se están juzgando en la Audiencia Nacional, el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijoo, que no fue consultado ni informado previamente de esa decisión, se reunió este viernes con Casado en el edificio de la calle Génova. Aunque nada trascendió por ninguna de las partes sobre el contenido de la cita, antes de verse con presidente popular el líder gallego dejó ver su malestar por una decisión que no considera «razonable». Y, sobre todo, por la ausencia de autocrítica.

«Si cada vez que un partido tiene un problema andamos cambiando de sede, creo que no hay una sola sede que merezca ser ocupada por un partido político», señaló Feijoo, que recordó el precedente del caso Filesa en el PSOE. Pero, además, en una entrevista en la cadena Cope, cuestionó el argumento de Casado, que aseguró que la sede de Génova se abandona porque su reforma está siendo juzgada. Según Feijoo, el verdadero motivo es económico y se debe a que el PP debe un «porrón» de millones por los malos resultados electorales de los últimos años. «Del pasado no se reniega, se aprende», señaló. Y, aunque indicó que lo importante no es solo ganar, deslizó una frase que en la cúpula popular sonó a advertencia: «Un político que no gana, al final será relevado por un compañero, siempre ha sido así».

 No apoya una fusión con Cs

Las críticas de Feijoo llegaron en un día en el que se multiplicaron las informaciones que apuntan a una supuesta operación de fusión entre el PP y Ciudadanos para reunificar la derecha, en la que supuestamente participaría Albert Rivera. Esos rumores se alimentan por el hecho de que el bufete en el que actualmente trabaja el exlíder de Ciudadanos ya ha sido contratado por el PP para elaborar el recurso contra la ley Celaá de Educación y contra la ley de alquiler en Cataluña. La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, afirmó que habrá que olvidarse « de quién va el primero y de quién va el segundo». Pese a que Feijoo cree imprescindible unificar el centroderecha en torno a su partido mediante sumas «correctas», no apoya esa fusión y cree que lo que pretenden Cs y Vox es «destruir al PP», aunque «no lo van a conseguir».

El portavoz nacional del PP, José Luis Martínez-Almeida, indicó que no le consta que Rivera esté mediando en esa unión, aunque destacó el «legado político más que interesante» del exlíder de Ciudadanos. La portavoz parlamentaria del PP, Cuca Gamarra, estimó que la operación de absorción de Ciudadanos no sería «viable» y añadió que el horizonte de su partido es «más ambicioso» y va «más allá» de los acuerdos entre partidos.

La frialdad del presidente de la Xunta inquieta en Génova

 G. Bareño

La frialdad primero, y después las criticas públicas más o menos veladas con las que el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijoo, ha reaccionado al anuncio de Pablo Casado del abandono de la sede nacional del PP, han desatado la alarma en un sector de la actual dirección popular, que teme que detrás esté un intento del líder del PPdeG de cuestionar el liderazgo de Casado para postularse como relevo. Fuentes cercanas al presidente de la Xunta negaron ayer categóricamente esa versión, asegurando que Feijoo está centrado en la gestión de la pandemia y no tiene ninguna otra cosa en mente en este momento, independientemente de su opinión sobre la reacción de Casado a los malos resultados en Cataluña. Las mismas fuentes eludieron concretar el contenido de la reunión celebrada ayer. Solo unas horas antes de verse con Casado, el propio Feijoo confirmaba a La Voz de Galicia su intención de reunirse con el líder del PP y afirmaba que le adelantaría su opinión sobre la decisión de abandonar la sede de Génova. «En el caso de que me la pida», indicó, añadiendo un punto de frialdad a su posición sobre este asunto.

 Aunque Feijoo no quiere pronunciarse directamente sobre la posibilidad de una fusión entre el PP y Ciudadanos, su postura es la misma que mantuvo en Galicia cuando se planteó la posibilidad de que ambos partidos formaran una coalición electoral en las autonómicas gallegas. Es decir, que el PP, sin perder en ningún momento sus siglas ni añadirles ninguna coda, está dispuesto a acoger a exdirigentes de Ciudadanos, sin que ello suponga privilegios para ellos ni exigencias de puestos en las listas. Lo único importante, a juicio del presidente de la Xunta, es que el PP trabaje para ser «la única alternativa» al actual Gobierno.

Al margen de que Feijoo no comparta el fondo de la cuestión, ni la reacción oficial al batacazo electoral en Cataluña, el hecho de que Casado anunciara un movimiento tan importante como el de abandonar la sede del partido sin consultarlo siquiera con el líder del PPdeG, máximo referente del PP en este momento en lo que se refiere al poder territorial, no ha sentado bien en la Xunta. Y bastan las declaraciones de Feijoo para entenderlo así. Pero en determinados sectores de la actual dirección del PP se ha interpretado su exigencia de autocrítica como un intento de postularse como relevo de cara al futuro, en especial por el hecho de que, al contrario que en Cataluña, el presidente de la Xunta haya sido capaz de cerrar las puertas a Vox y también a Ciudadanos en el Parlamento gallego.

Sus críticos en el PP dan la vuelta al argumento y afirman que es Feijoo quien frustró, por un supuesto interés personal, el intento de Casado de unir al centroderecha con un proyecto como el de España Suma, al negarse a aplicar en Galicia la coalición que se materializó en el País Vasco. Las filtraciones sobre la inminencia de la fusión con Ciudadanos, con Albert Rivera como intermediario, serían así un intento de debilitar a Feijoo.

Tellado califica de «elementos de distracción» los rumores sobre el jefe del Ejecutivo gallego

 Juan Capeáns

El secretario general del Partido Popular de Galicia, Miguel Tellado, trató de rebajar este viernes cualquier especulación sobre el futuro político de Alberto Núñez Feijoo y al mismo tiempo mostrar el apoyo de la formación gallega a Pablo Casado, cuyo liderazgo vuelve a estar cuestionado por los resultados en Cataluña. Para el dirigente, el PP resolvió la sucesión de Mariano Rajoy en julio del 2018 con la elección del actual presidente, un «cambio» que quieren seguir apoyando para que la formación recupere la senda del éxito electoral del pasado con la contribución y el «traballo» de la organización gallega, aunque como muchos otros compañeros ha puntualizado que los resultados del pasado fin de semana no son extrapolables al resto de España.

Ante la recurrente pregunta sobre un hipotético salto de Feijoo a la política nacional, Tellado tiró de respuesta igual de frecuente, con el matiz de la actual situación sanitaria: «Creo que o presidente o que está a facer é xestionar unha pandemia e defender os intereses dos galegos», dijo, para a continuación calificar estas especulaciones como «elementos de distracción dunha tarefa fundamental». Horas después de que Feijoo hubiese apelado al «contrato» con Galicia en una entrevista televisiva, su número dos interpretó que la voluntad de los gallegos fue que se pusiese al frente de la Xunta con el encargo añadido de gobernar la crisis sanitaria.

 Explicaciones a la derrota

Tellado también abordó las claves para la recuperación política de su partido, que cree que pasan por no mirar «a esquerda e dereita» y seguir «centrados» para buscar una amplia representación social que quiera «progreso, emprego e blindaxe dos servizos públicos», y que sea la alternativa al «desgoberno» de España.

En la misma comparecencia, el viceportavoz parlamentario popular anunció que su grupo va a presentar en la Cámara una declaración institucional en el próximo pleno condenando la violencia vivida en las calles de varias ciudades españolas en los últimos días. Para Tellado, «chegou a hora de retratarse», dijo en referencia a los socialistas, a los que conmina a desmarcarse de sus socios de gobierno en Madrid; y al BNG, después de que algunos dirigentes hayan criticado la actuación policial.

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