Los comunes plantean un gobierno con ERC al margen de Junts y con apoyo externo del PSC

Rufián sugiere un pacto de izquierdas y apartar a los de Puigdemont, a quienes Sánchez achaca el mismo odio que difunde Vox

Gabriel Rufián, ayer en el Congreso conversando con Sánchez y Calvo
Gabriel Rufián, ayer en el Congreso conversando con Sánchez y Calvo

Barcelona / Colpisa

Todos los escenarios siguen en el aire ante la investidura y la formación de un nuevo gobierno en Cataluña. ERC y la CUP abrieron ayer el baile de las negociaciones para que Pere Aragonès sea el próximo presidente de la Generalitat. El objetivo de este es cerrar cuanto antes un Gobierno a cuatro con JxCat, la CUP y los comunes. Los republicanos empezaron las conversaciones con los anticapitalistas para intentar alcanza un pacto que le sirva para arrastrar luego a Junts. Ambas formaciones se emplazaron a una segunda cita para la semana que viene para «continuar con la negociación». Los republicanos señalaron que las dos formaciones hicieron un «análisis compartido» de los resultados del domingo y que coincidieron en destacar la victoria del independentismo y que el procés debe dar un giro hacia a izquierda.

El acuerdo con la CUP será complicado para Aragonès, porque la izquierda secesionista radical exige un calendario concreto para la celebración de un referendo antes del 2025, y porque ha puesto sobre la mesa la cuestión de los Mossos. Los anticapitalistas advirtieron de que ven muy difícil llegar a algún tipo de unidad después de la actuación de la policía catalana en las algaradas tras el encarcelamiento del rapero Pablo Hasel. Además, las dos principales corrientes del partido, Endavant y Poble Lliure, discrepan sobre la eventual entrada en el futuro ejecutivo.

Junts ayer se conjuró para que haya un pacto. «El 14F ganó la república catalana, los independentistas nos pondremos de acuerdo», expresó Miriam Nogueras en el Congreso. Los posconvergentes insisten en reclamar a ERC que varíe su estrategia en Madrid y se sume al bloqueo.

Por su parte, el portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, hizo un llamamiento a su formación a «creerse» que su estrategia es la que ha ganado en el frente independentista y a buscar un pacto con los comunes y la CUP primando a las izquierdas y que JxCat deje de marcar el ritmo. 

Críticas a Junts

«No somos los criados de nadie», enfatizó durante un discurso en el que criticó a quienes identifican «independentismo con etnicismo», en alusión a Junts. Y es que los comunes se autoexcluyen del cuatripartito que propone Aragonès, pues se oponen a compartir gobierno con Junts.

No obstante, En Comú Podem planteó otra fórmula que puede servir a ERC como plan B si la negociación con los secesionistas no llega a buen puerto y como elemento de presión con Junts y la CUP. Jéssica Albiach puso sobre la mesa una alianza entre ERC y En Comú Podem, liderada por Aragonès, con apoyos externos del PSC. Los comunes se ofrecen como puente entre republicanos y socialistas.

Salvador Illa, de momento, descarta esta posibilidad, e insiste en presentarse a la investidura. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se mostró ayer partidario de un ejecutivo de izquierdas en Cataluña, similar al suyo, con socialistas y comunes. Y afeó a Junts las «expresiones de odio y xenofobia» proferidas por algunos de sus candidatos y que, a su juicio, «no se quedan muy lejos» de las que habitualmente utiliza Vox. «La sociedad quiere orillar expresiones de extremismo, xenofobia y odio de Vox», enfatizó el presidente antes de apuntar que «destacados miembros de la candidatura de Junts no se quedan atrás» en el uso de expresiones de ese tipo. «Eso se lo tienen que hacer ver», le soltó a Nogueras.

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