Carmen Calvo pone en duda que Podemos sepa «para qué o por qué se está en política»

El PSOE acusa a Iglesias de anteponer su estrategia al interés general al no apoyar la ley socialista de igualdad de trato

Carmen Calvo y Pablo Iglesias, en el Congreso en una imagen de archivo
Carmen Calvo y Pablo Iglesias, en el Congreso en una imagen de archivo

Madrid / Colpisa

Que la relación entre el PSOE y Unidas Podemos atraviesa, probablemente, su momento más delicado desde que en enero del 2020 echó a andar el Gobierno de coalición es ya una obviedad. La vicepresidenta Carmen Calvo llegó a cuestionar este jueves, incluso, que su socio entienda siquiera «para qué o por qué se está en política».

La número dos del Ejecutivo, a la que Podemos acusa de aproximarse con afán obstruccionista a sus propuestas, no solo censuró que el portavoz de esta formación, Pablo Echenique, alentara desde su cuenta de Twitter las protestas callejeras por el encarcelamiento del rapero Pablo Hasel, sino que expresó su malestar por el comportamiento habitual de sus socios en el Ejecutivo y sus «formas».

Si los ánimos ya estaban tensos como consecuencia de distintas discrepancias y de la decisión de Pablo Iglesias de airearlas para evitar que sus posiciones queden diluidas por completo cuando, como partido minoritario de la coalición, no logra imponerlas, el enfrentamiento a cuenta del borrador de la llamada «ley trans» ha terminado por desatar una guerra sin cuartel y ha sembrado aún más desconfianza que el hecho de que Iglesias cuestionara en plena campaña catalana la calidad de la democracia española.

Calvo dejó claro hace ya semanas que no comparte la idea nuclear sobre la que pivota la norma de libre determinación de género elaborada por el Ministerio de Igualdad, de Irene Montero. A pesar que los propios socialistas llegaron a defenderla en un texto que finalmente no vio la luz la legislatura pasada, el debate y la fuerte división generada en el feminismo les llevó a reconsiderar su postura. Y ahora la vicepresidenta primera excluye directamente el proyecto del paquete de normas en la agenda del Ejecutivo.

Decisiones colegiadas

Unidas Podemos sostiene que el problema radica en que ni el PSOE ni Calvo, ministra de Igualdad entre el 2018 y el 2019, han digerido que la competencia en esta materia ya no es suya. Los socialistas replican que lo que no entiende Podemos es que en un Gobierno las decisiones son colegiadas, que las leyes tienen que pasar por varios ministerios y recibir, fundamentalmente, el visto bueno de Justicia y Hacienda antes de ver la luz. En esa batalla se encuadra un hecho que para ambas partes marca un antes y un después en la relación: el intento de los de Iglesias de tumbar el martes en el Congreso la ley de igualdad de trato del PSOE. Podemos intentó convencer a otras fuerzas de que votaran en contra y al no lograrlo optó por la abstención. Calvo les recriminó en la cadena Ser que, por pura estrategia, obviaran el contenido concreto de la norma, que pretende erradicar cualquier tipo de discriminación y proteger a las víctimas. «Es —insistió— un problema de coherencia, de por qué o para qué se está en política».

En pie, además de esta bronca, siguen otras muchas, como la que afecta a la ley de vivienda pendiente o la futura reforma del Código Penal.

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