El PPdeG defiende su modelo de «moderación», y la oposición difiere sobre quién debe presidir Cataluña

Feijoo cree que la abstención benefició a un independentismo «movilizado», y el PSdeG reclama la coalición de izquierdas

Feijoo, en la rueda de prensa posterior al Consello de la Xunta
Feijoo, en la rueda de prensa posterior al Consello de la Xunta

Santiago / La Voz

Las elecciones catalanas tuvieron en Galicia dos ganadores y un perdedor solidario, el PPdeG, que no solo no se sintió aludido por el batacazo de su partido, sino que ha relativizado las responsabilidades de la dirección nacional, cuya línea de actuación junto al candidato Alejandro Fernández se ajustó a los parámetros de moderación y distanciamiento de Vox, como hizo Feijoo en Galicia con distinto resultado.

?El presidente gallego hizo una sutil defensa de su modelo al felicitarse por haber evitado en Galicia la «ruptura» que han dejado los comicios en Cataluña, y animó a Fernández a hacer una oposición «útil» y «con propuestas», avalando su continuidad tras la necesaria reflexión por unos resultados que se resistió a calificar. Feijoo prefirió hacer una valoración global del avance del independentismo y de las previsibles consecuencias que tendrá en un Gobierno de España más atado y en un PSC que, a su juicio, debe dejar de «coquetear» con el separatismo y asumir la función de liderazgo del constitucionalismo que le han otorgado los votantes. Tras poner sobre la mesa la posibilidad de que el resultado electoral acabe afectando a otras zonas por la presión que va a ejercer Cataluña en los repartos por comunidades, Feijoo lamentó que desde la Moncloa se haya alentado la celebración de las elecciones en plena pandemia atendiendo a las previsiones de crecimiento del PSC, ya que el voto independentista siempre estuvo «movilizado», tal como anunciaban las encuestas. Faltaron un millón de votos en las urnas, y el líder gallego sospecha que esa participación hubiera arrojado un reparto más complaciente para los defensores de la Constitución.

El portavoz del grupo parlamentario del PPdeG, Pedro Puy, sí reconoció que su partido «non cumpriu obxectivos», pero también defendió la línea de la «moderación» de su organización en Cataluña, justificando el sorpasso de Vox por unas circunstancias «alleas ao candidato» que llevó a una parte del electorado a seguir posiciones extremas «guiadas pola paixón e non pola cabeza». Y también dedicó el dirigente popular unas palabras a Ciudadanos, al que le ha faltado «coherencia» para mantener el éxito del 2017. Aún así, entiende que el retroceso del partido de Inés Arrimadas le provoca «certa tristura, porque en Cataluña é onde son mais necesarias as fórmulas moderadas».

Sin felicitar al PSC

El BNG y el PSdeG coincidieron en su análisis al trasladar su preocupación por el avance de Vox, aunque resolvieron la aritmética electoral de forma muy distinta. Ambas formaciones interpretaron sus once diputados como una llamada de atención al PP, que por acción u omisión está dando alas al partido de Santiago Abascal. Sin embargo, discrepan sobre las consecuencias del recuento. La nacionalista Ana Pontón ve un triunfo del soberanismo y singularmente de Esquerra Republicana de Catalunya, que debe gobernar y guiar el proceso de autodeterminación: «É evidente que a cidadanía catalá demostrou, unha vez máis, a súa inequívoca vontade de decidir o seu futuro». Sin citar la victoria en votos del PSC —el PPdeG sí felicitó a Salvador Illa— centró la valoración del resto de resultados en el «retroceso da dereita española, que segue instalada na irrelevancia». Además, Pontón aprovechó los resultados para devolverle a Feijoo su último ataque en el Parlamento —el presidente le reprochó su apoyo a ERC en un mitin virtual junto a Arnaldo Otegi (Bildu)— y afirmó que el PP es responsable de dar «osíxeno» a un partido como Vox, que es «racista, machista e antigalego».

?Por su parte, Gonzalo Caballero se sumó a los dirigentes socialistas que han iniciado la poscampaña de presión para pedir un Gobierno de izquierdas en Cataluña. La victoria en votos de Illa debe de servir para buscar «pontes de diálogo, para buscar saídas de acordo ao Estado de dereito e a Constitución. Cremos nunha España diversa, plural, con cogobernanza e gustariamos que o conxunto das forzas pasen páxina», y que el independentismo deje de ser «o eixo» sobre el que gire la política catalana para centrarse «nas persoas».

?Tampoco desaprovechó la oportunidad de hurgar en la herida del Partido Popular, un partido que «queda nun mínimo histórico. O sorpasso de Vox preocupa aos demócratas, non pode satisfacer a ninguén, por iso é necesario traballar conxuntamente para frear á ultradereita e o fascismo», reflexionó.

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