Los vetos cruzados elevan el riesgo de una repetición de las elecciones del 14F

ERC tiene la llave de la coalición secesionista o de un Ejecutivo de izquierdas

Salvador Illa y Pedro Sánchez, este sábado en un acto de campaña

Barcelona / Colpisa

Cataluña vota el próximo domingo en las que serán las quintas elecciones en poco más de diez años (2010, 2012, 2015 y 2017). Con el riesgo de que haya que ir a una repetición en verano o en otoño, como apuntan fuentes independentistas. Ya se vivió en la política española en las generales del 2015 y el 2019. El cruce de vetos es el pan de cada día. Esquerra Republicana y el PSC niegan a diario un supuesto tripartito con los comunes, y afirman que es «imposible» un pacto como el que gobernó entre el 2003 y el 2010 con los republicanos, los socialistas e Iniciativa.

Además, el PP vetó a Salvador Illa; la CUP puso la cruz a la posconvergente Laura Borràs, aunque luego rectificó; Esquerra amenaza con no respaldarla y JxCat se distancia de Pere Aragonès; y JxCat y los comunes no quieren ni verse. «No es nada descabellado pensar que vamos abocados a una repetición electoral», reconocen fuentes de Esquerra. Los republicanos tendrán la llave de la gobernabilidad, para un gobierno independentista, con JxCat y la CUP, o para uno que ponga fin al procés.

Si gana Esquerra, JxCat y la CUP pondrán unas exigencias inasumibles: referendo unilateral o una declaración de independencia. Pero si es JxCat la más votada, el riesgo es el mismo. ERC no descarta vetar a Borràs, por estar imputada por corrupción, y se añadiría la CUP.

La opción de que gane Salvador Illa e intente formar un gobierno constitucionalista es casi inviable. Tendrían que compartir voto Vox y los comunes, o que Cs y el PP apoyasen a PSC y a Podemos. La otra es que ERC favoreciera al PSC, pero sería su tumba. 

Posible tripartito

La tercera derivada sería un Ejecutivo de ERC con los comunes, dentro o fuera del Gobierno, facilitado por el PSC. Esa es la misión que según algunos analistas se le ha encomendado a Illa. «El objetivo de la operación Illa no es presidir el Gobierno, sino dejar que lo presida ERC con el mínimo coste para ambos», afirma Jordi Mercader, asesor de Pasqual Maragall en la Presidencia de la Generalitat. Arrinconar a Puigdemont para que la estabilidad del Gobierno central no sufra tras el 14-F. Ese es el escenario deseado por Pedro Sánchez. El que teme es que ERC salga derrotada y debilitada.

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