El Gobierno relativiza los vetos cruzados entre los socialistas y Esquerra tras el 14F

Los socialistas creen que la repetición electoral debería ser el último recurso y apuestan por la gobernabilidad en Cataluña

El portavoz parlamentario de ERC, Gabriel Rufián, pasa ante Pedro Sánchez, Carmen Calvo y Pablo Iglesias
El portavoz parlamentario de ERC, Gabriel Rufián, pasa ante Pedro Sánchez, Carmen Calvo y Pablo Iglesias

BARCELONA | COLPISA

No es oro todo lo que reluce. Y menos aún en campaña electoral, donde los discursos se exageran al máximo. En el ecuador de la carrera hacia el 14-F, la vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, quitó este jueves hierro a los vetos cruzados que se han lanzado Esquerra y el PSC ante posibles escenarios poselectorales y situó estas líneas rojas como parte de la «campaña», como parte del juego electoral en el que cada partido intenta obtener el mejor resultado posible.

Por primera vez una voz más que autorizada en el socialismo dejó caer que los vetos, que podría amenazar con la repetición electoral, no son más que tácticas que emplean los partidos durante la carrera electoral y que tras los comicios la realidad es otra. Así fue, de hecho, en el caso de Pedro Sánchez en las pasadas elecciones generales, cuando negó que pactaría con los independentistas.

«No imagino ningún otro escenario que el de la gobernabilidad», afirmó Calvo en la cadena Ser. Esquerra y el PSC aseguran por activa y por pasiva que un acuerdo entre ambos es «imposible», aunque luego en el Congreso muestran mucha más sintonía que la que exhiben en Cataluña. «Creo que nadie en su sano juicio va a abocar a Cataluña, después de unas elecciones que transcurren en plena pandemia, a que no haya gobierno», dijo la número 2 del Ejecutivo central. Dejar la puerta abierta a levantar el veto no quiere decir que el tripartito de izquierdas esté ya en camino, como afirman desde JxCat, PP o Ciudadanos, ni mucho menos. Pero sí se vislumbra una rendija para que no se pongan obstáculos a la gobernabilidad, en este caso podría ser de un ejecutivo de ERC en solitario o con los comunes, al que los socialistas no se opondrían. Se trataría de la misma fórmula del Gobierno central por la que apuesta Salvador Illa en caso de victoria.

En línea con las palabras de Carmen Calvo, el exministro de Sanidad también considera que el «último recurso» debe ser la repetición electoral. Pero ni el PSC ni ERC se pueden permitir, en campaña, ni la más mínima insinuación de que un escenario en el que se rompa la dinámica de bloques es posible, porque estarían dando combustible electoral a todos sus adversarios.

«No estamos en el proyecto independentista, pero también somos conscientes de que Cataluña necesita salir de donde está y donde la han colocado los independentistas. No calculo que no haya gobernabilidad», afirmó Calvo.

Presión a ERC

La vicepresidenta del Gobierno aprovechó su intervención en la campaña para presionar a ERC, con quien los socialistas se están jugando la victoria, según la última encuesta del CIS, con permiso de Junts, que viene apretando desde atrás y siempre remonta en la última semana de la carrera electoral. «Ellos sabrán el lugar en el que quieren estar», afirmó.

Y es que a día de hoy las fuerzas secesionistas siguen afirmando que su intención es formar un nuevo gobierno independentista, aunque los vetos también han aflorado entre las fuerzas del campo soberanista y los reproches van a más en una campaña cada vez más crispada, donde tanto Junts como Esquerra están haciendo oídos sordos a la llamada a la unidad que lanzaron los presos el lunes pasado.

La CUP y ERC han amenazado con no investir a Laura Borràs por estar imputada en una causa penal por corrupción, mientras que Carles Puigdemont advirtió este jueves a Pere Aragonès de que solo apoyará su eventual investidura si asume el programa independentista de Junts. JxCat critica a los republicanos por querer incorporar a los comunes en el Govern. Pero la formación integrada en el grupo de Podemos, que es la única que ha defendido públicamente un tripartito con Esquerra y el PSC, se niega a pactar con ERC si está de por medio el partido de Puigdemont.

Ante las dudas expresadas por los posconvergentes, Aragonès replicó con dureza, afirmando que no imagina a Junts permitiendo un gobierno de Illa con el apoyo de Vox. Es una constante en la campaña. Si Junts ataca con el fantasma del tripartito, los republicanos responden con el pacto suscrito entre el PSC y Junts en la Diputación de Barcelona.

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