El hombre tranquilo vuelve a Cataluña

ESPAÑA

El ministro de Sanidad, Salvador Illa, en una imagen de archivo
El ministro de Sanidad, Salvador Illa, en una imagen de archivo Alberto Estévez | Efe

Las cifras de la pandemia persiguen a Salvador Illa, que tratará de recuperar la presidencia de la Generalitat para el PSC esgrimiendo su cartel de hábil negociador

25 ene 2021 . Actualizado a las 21:31 h.

«La educación en política es un valor». Esta frase que repite a menudo Salvador Illa Roca (La Roca del Vallés, Barcelona, 1966) resume su manera de entender la confrontación pública. Zarandeado por la oposición por la gestión de la pandemia de coronavirus durante sus doce meses al frente del Ministerio de Sanidad, Illa no perdió nunca los nervios y se mantuvo fiel a su reputación de señor educado.

Claro que ser educado a veces no basta y su perfil quedará marcado por unas cifras pavorosas: más de 55.000 fallecidos por covid-19 y más de 80.000 según los datos de exceso de mortalidad del INE. La falta de material de protección para sanitarios durante la primera embestida del virus, la lentitud en la campaña de vacunación y las fricciones generadas por su modelo de cogobernanza lo perseguirán ahora como candidato del PSC a la Generalitat. Pese a la crudeza de los datos, sus partidarios y ciertos sondeos auguran que el 14F habrá «efecto Illa» en las urnas.

Salvador Illa aterrizó el 13 de enero del 2020 en el Gobierno destinado a ser el puente entre la Moncloa y el agitado avispero independentista en el que se había transformado el Ejecutivo catalán. Un ministerio con todas sus competencias transferidas a las comunidades autónomas en principio no debería restarle mucho tiempo para la misión que le había encomendado Sánchez de restaurar el diálogo con la Cataluña separatista. Pero entonces se desató la pandemia y el ministerio decorativo mutó de pronto en el corazón de la política nacional.