Cristina Cifuentes: «Si hubiera imaginado que el acta era falsa, no se me habría ocurrido exhibirla»

Mateo Balín MADRID / COLPISA

ESPAÑA

La expresidenta madrileña, que se enfrenta a tres años de cárcel por inductora de falsedad documental, reconoce al tribunal que la defensa del trabajo de fin de máster «fue informal»

22 ene 2021 . Actualizado a las 18:47 h.

«Si hubiera siquiera imaginado que había una firma falsificada no se me pasa por la cabeza exhibirlo ni mandarlo a los periodistas. Actué de buena fe dando por bueno un documento que me había remitido la Secretaría del rector y que yo no había pedido». La expresidenta de la Comunidad de Madrid entre el 2015 y el 2018, Cristina Cifuentes, defendió este viernes que acabó el máster de Derecho Autonómico y que presentó de forma presencial su trabajo final, aunque no recuerda si el tribunal lo formaban «dos o tres personas». «Nos reunimos en una sala de un despacho. Fue algo informal, yo les entregué el trabajo y les expliqué las líneas generales del mismo, pero no lo tuve que defender», declaró al tribunal que juzga los hechos.

Cifuentes compareció como acusada en el juicio por el llamado caso máster en la Audiencia Provincial de Madrid. La también expresidenta del PP regional se enfrenta a tres años y tres meses de prisión por un delito de falsedad en documento oficial. La Fiscalía le señala por ser la «inductora» de la falsificación del acta de la Universidad Rey Juan Carlos (URJC) que acreditaba que había acabado y defendido su máster, lo que «jamás se produjo», según el escrito de acusación.

Cifuentes, según el relato de los hechos, obtuvo dicho posgrado en unas condiciones ventajosas entre el 2011 y el 2012, cuando era delegada del Gobierno en Madrid. Cuando en marzo del 2018 se publicó que obtuvo su título con notas falsificadas, la dirigente popular estaba ya al frente del Gobierno autonómico.

Tras destaparse el llamado caso máster, la presidenta regional se puso en contacto con María Teresa Feito, exasesora de la Consejería de Educación y funcionaria de la universidad, y con el que fue director del máster, Enrique Álvarez Conde, fallecido en abril del 2019, para que le ayudasen a acreditar ante la prensa que había hecho los cursos con normalidad. Para ello, según la Fiscalía, se falsificaron actas, trabajos y fechas. El resultado fue un documento que la Comunidad de Madrid envió a los medios para intentar hacer pasar a Cifuentes como alumna reglada y con la defensa de su trabajo de fin de máster acreditado «para evitar —según el escrito de acusación— las nefastas consecuencias políticas a las que debería enfrentarse».

«Nunca jamás he dicho ni he pedido a nadie que falsifique absolutamente ningún documento. Yo no lo necesitaba, tenía mi título que acreditaba que había cursado ese máster y la certificación académica personal sellada que me habían mandado. Y yo desconocía que los trabajos de fin de curso tuvieran un acta», se defendió Cristina Cifuentes.

Las «presiones» a Rosado

El Ministerio Público considera a Feito, para la que también pide 39 meses de cárcel, coautora indirecta del delito. La tercera acusada, aunque inicialmente hubo una veintena de investigados entre profesores y alumnos, es Cecilia Rosado, integrante del tribunal que supuestamente examinó a Cifuentes, que se enfrenta a 21 meses de prisión porque reconoció los hechos y colaboró en la investigación. El pasado lunes ratificó la falsificación del acta debido a las «presiones» por parte de Álvarez Conde y Feito.

Esta última, en cambio, negó tales presiones e insistió en que nunca ordenó nada. Solo pidió, afirmó, que se buscara el trabajo que supuestamente realizó Cifuentes y que su abogado aportó el pasado viernes al tribunal sin que nadie lo esperara.

Precisamente, la defensa de Cifuentes presentó en las cuestiones previas del juicio varias pruebas de última hora para tratar de respaldar su inocencia. El tribunal las aceptó, pese a la oposición de algunas de las partes. En concreto, el abogado aportó un certificado académico que acredita que superó las asignaturas del máster que realizó en el 2012 y el trabajo de fin de máster (TFM). También entregó un pendrive que contiene una copia de la agenda como delegada del Gobierno en Madrid, del 2 de julio de 2012, con una cita de la fecha en la que defendió su trabajo. La fecha es controvertida porque Rosado declaró que había fijado ese día por orden de Álvarez Conde, si bien nunca comprobó si aquel día hubo tribunal alguno.