La suspensión de las elecciones catalanas del 14F queda en manos de la Justicia

El Tribunal Superior de Justicia decidirá antes de 48 horas si deja sin efecto el decreto

Pere Aragonès (ERC)
Pere Aragonès (ERC)

Barcelona / Colpisa

Cataluña sigue atrapada en un laberinto, pues a día de hoy no se sabe si habrá elecciones el 30 de mayo o si un tribunal acabará decidiendo que se celebren el 14 de febrero, como estaba previsto.

Después de la decisión adoptada la semana pasada por el Gobierno catalán, con el apoyo de buena parte de las fuerzas políticas, salvo el PSC, de suspender la convocatoria del 14F y celebrar los comicios en mayo, ayer llegaron las impugnaciones, lo que deja el calendario electoral en manos de los tribunales.

La colocación de urnas depende pues de lo que resuelva el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, que tiene sobre la mesa varios recursos y espera alguno más. La mayoría son de pequeños partidos sin representación parlamentaria como Pacma -que pidió que se posterguen-, Lliga Democràtica, Federalistas de Izquierdas, Izquierda en Positivo e Impulso Ciudadano. Además, uno es de un particular, que pidió medidas cautelarísimas, por lo que el TSJC deberá resolver antes de 48 horas. El PSC había anunciado que se planteaba recurrir, igual que la patronal Fomento, PNC y Vox, pero de momento no lo han hecho.

Que algunas de las entidades recurrentes, como Federalistas de Izquierdas o la Lliga, sean formaciones próximas a los socialistas llevó a Esquerra a cargar contra el Gobierno y acusar a Pedro Sánchez de maniobrar para interferir a través de una especie de 155, disfrazado de pandemia y negativa al aplazamiento electoral.

La guerra de recursos contra la suspensión de los comicios por parte del Ejecutivo catalán se ha convertido en una lucha entre ERC, JxCat y el PSC, los tres partidos que tienen más posibilidades de victoria. Los republicanos acusan a Sánchez de presionar a pequeñas asociaciones para que le hagan el trabajo sucio para recurrir el decreto y conseguir paralizar el aplazamiento por la puerta de atrás, mientras los socialistas acusan a la formación de Oriol Junqueras de cambiar las reglas de juego en medio de la partida, permitiendo, por ejemplo, que se formen nuevas coaliciones o listas nuevas.

El decreto que desarrolla las nuevas elecciones, sin embargo, no ha sido aprobado por el Ejecutivo catalán. Tampoco el de la convocatoria del 30 de mayo, pues tiene que esperar a abril, a 54 días de la fecha. Los recurrentes piden que la Justicia tumbe el decreto que deja sin efecto la convocatoria del 14F. 

Perpetuar al Ejecutivo

A su juicio, el decreto firmado por Pere Aragonès puede suspender la democracia y perpetuar al Ejecutivo a su antojo y sin control parlamentario. «Quien no sea presidente de la Generalitat en plenitud, no puede ni convocar ni desconvocar», dice Federalistas de Izquierdas, que ve que la medida atiende a «razones electorales» más que sanitarias. Para la Lliga, acomodar la celebración de los comicios a intereses partidistas es «un abuso de poder inaceptable». Aragonés «no tiene atribuciones para dejar sin efecto una convocatoria electoral y mucho menos para volver a convocar elecciones», asegura. Izquierda en Positivo denuncia que el decreto implica una «suspensión» y no un aplazamiento.

Aragonès defendió la cobertura legal del decreto publicado el sábado y recalcó que mantener el 14F era «un riesgo inasumible. La orden deja sin efecto los comicios, «previo análisis de las circunstancias epidemiológicas», pero no detalla qué indicadores permitirían celebrarlos, y recuerda que la Comisión Jurídica Asesora informó de la posibilidad de aplazarlos «en caso de insuficiencia de las medidas adoptadas para garantizar el pleno ejercicio del derecho de voto».

El líder del PP, Pablo Casado, se sumó ayer a las críticas por aplazar las elecciones sin el «aval» del resto de partidos, «sin votación» y sin informar de los datos epidemiológicos del covid. 

El PP se vuelca en Cataluña con visitas de Casado, y el PSOE, llevando el comité federal a Barcelona 

El PP y el PSOE rivalizan en volcarse con Cataluña. Los líderes de ambos partidos se juegan mucho en las elecciones de esa comunidad. En ese contexto se explican las declaraciones de Pablo Casado al asegurar que el PPC no plantea «revanchismo» ni quiere «reescribir la historia pasada y reciente» sino que ofrece «estabilidad política, progreso económico y convivencia social». Dicho esto, admitió que se necesita a Cataluña para llegar a la Moncloa. «Yo tengo un compromiso personal con Cataluña porque soy muy consciente de que no se puede ser presidente del Gobierno de España sin conocer a fondo Cataluña, por su importancia y por su potencial de futuro», afirmó, y señaló que por eso lleva más de dos meses yendo todas las semanas a esa comunidad. Por su parte, el PSOE anunció que celebrará el sábado en Barcelona el comité federal para convocar su 40º congreso en octubre y los regionales antes del 2022. Será de forma telemática, pero con la presencia de Pedro Sánchez y de algunos miembros de la ejecutiva.

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