España redobla su esfuerzo militar en Malí para ganar influencia en el Sahel

Mateo Balín MADRID | COLPISA

ESPAÑA

ESTADO MAYOR DE LA DEFENSA

El general Gracia dirige la misión europea, con 550 soldados españoles

17 ene 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

La región subsahariana del Sahel, zona de tránsito de flujos migratorios, tráfico de armas y estupefacientes y con presencia terrorista, está marcada en rojo en la estrategia de seguridad nacional. La cercanía de este vasto territorio, que cruza 11 países africanos de oeste a este, ha ganado protagonismo en los últimos años por los desafíos que representa para la frontera sur europea.

En línea con la política exterior de los últimos gobiernos, el Ejecutivo de Pedro Sánchez también apuesta fuerte y trata de ganar influencia en el Sahel con una iniciativa diplomático-militar puesta en marcha el 1 de enero. El Gobierno ha ofrecido a la Unión Europea un refuerzo sin precedentes de su despliegue militar en la misión comunitaria EUTM-Malí, con la aportación de unos 300 soldados más —hasta alcanzar los 550—, dos helicópteros y un avión de transporte.

Además, la operación de ayuda al Ejército maliense la dirigirá durante este semestre el general español Fernando Gracia, que el martes asumió el mando de la misión europea.

En el plano diplomático, el incremento de fondos de desarrollo en países como Senegal o Mauritania, la presidencia española de la Alianza por el Sahel, una plataforma internacional de cooperación y el próximo nombramiento de un enviado especial para la región completan la estrategia nacional.

Entrenamiento militar

Las tropas españolas están desplegadas en su gran mayoría en la localidad de Koulikoro, al norte de la capital Bamako. Allí es donde realizan las labores de formación de los militares locales que, una vez acabado su primer período de formación, son enviados al norte del país para enfrentarse a los grupos yihadistas. Un compendio de organizaciones que actúan con relativa libertad en un espacio entre Malí, Argelia, Mauritania y Burkina Faso.

España es el máximo contribuyente de fuerzas, un 24 % del total, pero a causa del plan de hibernación por el covid-19 se ha reducido temporalmente a 180 militares. A partir de este mes, se espera que de forma progresiva se incrementen los efectivos hasta superar el medio millar. La función de los españoles es, por una parte, entrenar a las fuerzas malienses y, por otra, apoyar con aviones logísticos a Francia en su misión Barkhane de lucha contra el yihadismo. En el plano operativo se cambiará la forma de entrenar. De un adiestramiento estático en bases como la de Koulikoro se pasará a otro dinámico, donde equipos de formadores se moverán sobre el terreno con las unidades locales, lo que supone un mayor desafío.

La experiencia de EUTM-Malí se extenderá a partir del segundo semestre de este año a la República Democrática Centroafricana, con una misión que se prolongará en principio durante doce meses, aunque no se descarta que se alargue.

Además de aumentar su presencia en África, España mandará aviones por primera vez a Rumanía dentro de la misión de vigilancia aérea de la OTAN. Los cazabombarderos sobrevolarán el mar Negro, una de las zonas más calientes en la tensa relación entre la OTAN y Rusia desde la anexión de Crimea en el 2014. Un destacamento formado por seis Eurofighter y 130 efectivos se desplegará durante febrero y marzo.