El rey reivindica la Constitución y la ética pública como pilares democráticos

Gonzalo Bareño Canosa
Gonzalo Bareño MADRID / LA VOZ

ESPAÑA

Felipe VI defendió en su mensaje navideño la vigencia de la Constitución y su compromiso con la ética pública
Felipe VI defendió en su mensaje navideño la vigencia de la Constitución y su compromiso con la ética pública BALLETEROS

Reclama diálogo para evitar que la pandemia derive en una «crisis social»

25 dic 2020 . Actualizado a las 20:52 h.

«Ya en 2014, en mi proclamación ante las Cortes Generales, me referí a los principios morales y éticos que los ciudadanos reclaman de nuestras conductas. Unos principios que nos obligan a todos sin excepciones; y que están por encima de cualquier consideración, de la naturaleza que sea, incluso de las personales o familiares». Felipe VI era consciente de que sus referencias a Juan Carlos I durante su discurso de Nochebuena, y el grado de distanciamiento que asumiera respecto al comportamiento de su padre, se analizarían con lupa. Y, como era previsible, sus palabras fueron suficientes para unos y dejaron insatisfechos a otros.

El rey no eludió la cuestión. Aunque evitó una referencia directa a los escándalos fiscales que afectan al rey emérito, dejó claro su compromiso personal con la ética en el ejercicio de sus responsabilidades y también el «espíritu renovador» que, según dijo, inspira su reinado. Marcaba así una distancia nítida no solo con los escándalos protagonizados por el anterior jefe del Estado, sino también con su reinado, abriendo la puerta a más reformas en la institución después de su decisión de retirar la asignación a Juan Carlos I, restringir el número de miembros de la familia real y renunciar a cualquier herencia que pudiera proceder de actividades irregulares del anterior monarca.

Pero, antes de abordar ese espinoso capítulo, Felipe VI reivindicó, como siempre ha hecho, la Constitución y la unidad de todos los españoles. Y recordó que «los avances y el progreso conseguidos en democracia» son el resultado «del reencuentro y el pacto entre los españoles después de un largo período de enfrentamientos y divisiones».

 Reinará «con todos y para todos»

Consciente del debate abierto en la sociedad después de que Unidas Podemos, uno de los partidos del Gobierno de coalición, haya unido su voz a la de los grupos independentistas que exigen el fin de la monarquía y acusan a la Corona de dividir a los españoles, y también de que algunos estén tratando de utilizar su figura para cuestionar la legitimidad del Gobierno, aseguró que él, «como rey», estará «con todos y para todos», no solo porque es su «deber» y su «convicción», sino también porque ese es su compromiso con todos los ciudadanos y con España.

El grueso del mensaje navideño del monarca estuvo dedicado a la pandemia del coronavirus, que ha provocado una crisis sanitaria y económica sin precedentes en España y en el resto del mundo. Recordó «con emoción y con todo el respeto» a los miles de ciudadanos fallecidos por la enfermedad y agradeció singularmente a los profesionales sanitarios «su enorme esfuerzo, su extraordinaria profesionalidad y su gran humanidad con los enfermos». Pese al «sufrimiento, tristeza o temor» que ha provocado la pandemia, pidió encarar el futuro con «determinación y seguridad» y destacó que la lucha contra el desempleo, especialmente entre los jóvenes, debe ser una «preocupación fundamental» porque «España no puede permitirse una generación perdida». Abogó por proteger a los más vulnerables y también por «fortalecer el tejido empresarial y productivo» para impedir que la crisis económica «derive en una crisis social».

Las claves de un discurso histórico para la monarquía

 G. B.

El medido discurso del rey se centró en la defensa de los valores democráticos, en consolar a las víctimas ante «el vacío imposible de llenar» que ha dejado en miles de familias el fallecimiento de sus seres queridos y en lanzar un mensaje de optimismo ante los grandes desafíos que afronta España tras la pandemia. «Los nuevos tratamientos contra el virus y el desarrollo de las vacunas nos ofrecen ya una gran esperanza», señaló, aunque destacó la importancia de «mantenernos prevenidos y no bajar la guardia». En lo económico, reclamó un esfuerzo colectivo para ayudar a las personas que han sido más golpeadas por la crisis que ha generado el coronavirus. «Proteger a los más vulnerables y luchar contra las desigualdades que la pandemia ha creado o ha agravado es una cuestión de dignidad entre quienes formamos una misma comunidad política», afirmó. Pero destacó también la necesidad de apoyar a las empresas, proteger a los autónomos y ayudar a los comerciantes porque su labor será, según dijo, «imprescindible para crear ese empleo que tanto necesita el país».

En su discurso estuvieron especialmente presentes los jóvenes. «Su nivel de desempleo es altísimo, y no pueden ser los perdedores de esta situación», indicó, haciendo hincapié en la importancia de que, pese a las dificultades originadas por la pandemia, mantengan «la formación más adecuada» para «crecer personal y profesionalmente, y poder llevar a cabo sus proyectos». En referencia a la situación política, Felipe VI hizo un llamamiento a mantener «el sistema de convivencia democrática» y a «mirar juntos hacia el futuro», unidos «en un espíritu siempre integrador, en el respeto a la pluralidad y a las diferencias, y en la capacidad de dialogar y alcanzar acuerdos». «Nuestra Constitución nos garantiza nuestro modo de entender la vida, nuestra visión de la sociedad y del ser humano», explicó, precisando que la Carta Magna es algo que «todos tenemos el deber de respetar» y constituye «el fundamento de nuestra convivencia social y política». En un momento especialmente difícil para la Corona por las presuntas irregularidades de Juan Carlos I, reiteró el compromiso de la monarquía con «los principios morales y éticos», dejando claro que las consecuencias que pueda tener para su padre su comportamiento pasado no rebajan su grado de exigencia. Pero reivindicó también la institución de la Corona, su independencia y su función constitucional frente a quienes exigen su desaparición, garantizando que en su mandato mantendrá la neutralidad reinando «con todos y para todos».

Una escenografía austera en la Zarzuela, con una imagen junto a la princesa de Asturias

 G.B.

Como cada año, la escenografía del discurso fue cuidada al milímetro y estuvo cargada de símbolos. El escenario fue el Salón de Audiencias del Palacio de La Zarzuela, con una decoración más austera que en otras intervenciones. Solo en el año 2015 optó el rey por dirigirse a los españoles desde el Salón del Trono del Palacio Real. En el mensaje más largo de los siete que ha pronunciado durante su reinado, con una duración de 13 minutos y medio y un total de 1.697 palabras, Felipe VI compareció junto a las banderas de España y de la Unión Europea y con la presencia de un ejemplar de la Constitución. Las fotografías que se sitúan a la vista de los espectadores tienen cada año un simbolismo especial. Y, en un ejercicio marcado por la pandemia del coronavirus, la Casa Real situó sobre una consola del salón una imagen del monarca junto a la princesa de Asturias en el acto de homenaje de Estado a las víctimas del covid-19 celebrado el pasado 16 de julio. En concreto, ambos aparecían depositando dos rosas blancas en el pebetero instalado aquel día en la plaza de la Armería del Palacio Real. Felipe VI concluyó su discurso deseando felices fiestas en las tres lenguas cooficiales del Estado, por lo que, como cada año, sus últimas palabras fueron pronunciadas en gallego: «Boas festas». Tras esa despedida, se proyectó como cierre una sucesión de fotografías con imágenes de los reyes Felipe y Letizia en los viajes que han realizado este año por todas las autonomías.