Madrid / Colpisa

Otros años el debate era sobre la conveniencia o no de abordar la reforma de la Constitución. Ayer, no; ayer fue el día para que el Gobierno y la oposición utilizaran el texto constitucional para sacudir al adversario. Pedro Sánchez reivindicó que la Carta Magna ha permitido la confluencia de una amalgama de fuerzas políticas para aprobar los Presupuestos.

Pablo Casado apeló a la unidad de «los moderados» contra «los enemigos de la nación», que ahora se cobijan a la sombra del Gobierno. 48 horas después de la aprobación de las Cuentas en la Cámara baja, los rescoldos de la polémica por los apoyos cosechados por el Gobierno se avivaron.

La presidenta del Congreso reclamó «concordia y diálogo» en su discurso institucional, pero fue como arar en el mar. Apeló incluso a la historia para advertir de los riesgos de la confrontación. «Hace ya mucho tiempo -advirtió- que sabemos de las consecuencias nefastas de considerar al adversario político un enemigo, de negarle legitimidad». Su discurso mereció el educado aplauso de los asistentes y nada más.

Sánchez elogió el marco constitucional porque ha permitido tomar las medidas extraordinarias para combatir la pandemia y porque ha facilitado la aprobación con una mayoría plural de unos Presupuestos que «elevan a la máxima categoría el alma social» de la Carta Magna. El presidente del Gobierno reprochó que haya fuerzas que pretendan patrimonializar el texto constitucional cuando es una ley de «todos».

Y en un mensaje perifrástico al PP, exigió al partido de Casado que, en vez de recurrir a las soflamas constitucionales, cumplan «del primero al último de los artículos de la Constitución». Se refería al 122.3, que establece la renovación cada cinco años del Consejo General del Poder Judicial.

El líder de los populares no comentó el recordatorio sobre el gobierno de los jueces. Para Casado, lo relevante es que el Gobierno ha sacado adelante los Presupuestos con «los enemigos de la nación» que participan de «la dirección del Estado». Aunque también alabó la Constitución como «ejemplo de que todos cabemos en ella», el líder de la oposición recordó que su aprobación fue obra de «los moderados», no de «los radicales» que se quedaron fuera y pidieron votar en contra en el referendo. Esquerra y entonces Herri Batasuna reclamaron el voto negativo en la consulta popular de 1978, y nunca se han sentido concernidos por la Carta Magna.

Las andanadas de Sánchez tuvieron como telonero al portavoz de Unidas Podemos en el Congreso. Pablo Echenique sostuvo que la Constitución está «bajo asedio de dos quintos del Congreso», los 88 diputados populares y los 52 de Vox. El vicepresidente del Gobierno, Pablo Iglesias, guardó ayer silencio, aunque este domingo publicó un artículo en un diario para defender que se abre paso un «horizonte republicano» para el «constitucionalismo social y democrático».

Sánchez y Feijoo conversan tras el acto institucional en el Congreso en el 42.º aniversario de la Constitución
Sánchez y Feijoo conversan tras el acto institucional en el Congreso en el 42.º aniversario de la Constitución

Feijoo lamenta que una parte del Gobierno quiera derogar la Constitución 

El presidente del Gobierno y el líder de la oposición ni se saludaron ayer en el acto institucional ante el Congreso de los Diputados. El presidente de los populares, Pablo Casado, volvió a recordar que Pedro Sánchez aún no le ha devuelto la llamada telefónica que le hizo hace seis semanas.

Sánchez prefirió conversar con algunos de los nueve presidentes autonómicos que acudieron al acto en Madrid, entre ellos el de Galicia y Andalucía, los populares Alberto Núñez Feijoo y Juan Manuel Moreno.

El presidente de la Xunta reivindicó ayer la Constitución como la «garantía» no solo «de la unidad de España», sino también del «Estado de las autonomías» y del «autogobierno de Galicia», recoge Europa Press. No obstante, lamentó que haya «una parte, como mínimo», del Ejecutivo central que tiene el «objetivo» de «derogar y dejar sin efecto» la Carta Magna.

Paralelamente en Barcelona, el líder de Vox se esmeró para evitar que el PP le arrebatara el papel de máximo azote gubernamental. Santiago Abascal sostuvo que «el Gobierno socialista apoyado en el comunismo totalitario» con el auxilio del «separatismo golpista y ETA» es el «mayor enemigo de la Constitución».

También desde Barcelona la presidenta de Cs, Inés Arrimadas, afirmó ayer que «la Constitución está amenazada todos los días» y avanzó que su partido enviará un ejemplar de la Carta Magna a todos los ayuntamientos gobernados por independentistas, para reivindicarla. «Después de conocer la historia de España, no podemos dar por hechas nuestras libertades, y por eso hay que reivindicar y defender la Constitución», subrayó.

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Cruce de reproches entre el Gobierno y la oposición en el Día de la Constitución