Las cesiones a sus socios, la clave del Gobierno para aprobar los Presupuestos

Francisco Balado Fontenla
Fran Balado MADRID / LA VOZ

ESPAÑA

La oposición alerta de otros peajes al separatismo negados en la Moncloa

28 nov 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

Pedro Sánchez y Pablo Iglesias tienen atados los apoyos que permitirán al Gobierno aprobar los Presupuestos. PSOE y Podemos votarán de la mano con el PNV, ERC y EH Bildu, tres formaciones que les brindarán los votos suficientes para superar el test definitivo en el Congreso, previsto para el 29 de diciembre. ¿Y qué les ofrece el Ejecutivo a cambio?

A diferencia de las negociaciones de la investidura, en las que el PSOE publicó los documentos en los que se recogían las contraprestaciones a las que se comprometía el Gobierno, en esta ocasión los peajes se han ido conociendo a cuentagotas a través de los portavoces de las fuerzas secesionistas, evidenciando así su influencia en la Moncloa. Además, desde la oposición denuncian que hay otros puntos que, pese a estar pactados por debajo de la mesa, resultan evidentes, como el acercamiento de etarras a cárceles próximas al País Vasco, la cuestión idiomática en la educación o la reforma del delito de sedición, asuntos todos que el Gobierno trata de desvincular de sus negociaciones con los nacionalistas y los independentistas. 

PNV

Caballo ganador. Si el fútbol es un juego de once contra once en el que siempre gana Alemania, los Presupuestos podrían definirse como una ley en la que siempre gana el PNV. Sus seis parlamentarios volverán a ser decisivos, y, como ya es habitual, han logrado importantes conquistas. Tanto en las negociaciones preliminares como en las enmiendas. El País Vasco partía con una posición favorable, al recoger el apartado inicial de inversiones de los PGE un incremento del 8,3 % respecto al último ejercicio. En total, 570,6 millones. Pero los peneuvistas también supieron aprovechar el descuento, logrando que se aprobaran algunas de las 85 enmiendas, como la que suprime el impuesto al diésel, la inclusión de una partida de seis millones para el soterramiento del FEVE en Zorroza (Bilbao), otros 2,6 millones para sufragar la investigación en la Universidad del País Vasco, 50 millones para el Plan Renove en la industria de la máquina herramienta, y la creación de un tipo de contrato nuevo para la formación dual universitaria. Y en el último suspiro, la enajenación del cuartel de Loyola (San Sebastián), que pasará a manos del ayuntamiento.