El PSOE no renuncia al apoyo de ningún partido para aprobar los Presupuestos

Gonzalo Bareño Canosa
Gonzalo BAreño MADRID / LA VOZ

ESPAÑA

Casado advierte a Sánchez de que su pacto con Bildu le perseguirá toda la vida

19 nov 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, considera que la mejor manera de acallar el debate sobre los pactos con EH Bildu para rechazar las enmiendas a la totalidad de los Presupuestos es no solo no hablar de esos supuestos acuerdos, sino hacer como si el partido de Otegi no existiera. Aunque advirtió de que no va a renunciar al apoyo de ningún partido y tenderá la mano a todas las fuerzas para sacar adelante las cuentas públicas, sin excluir por tanto a EH Bildu, por segunda vez en menos de 24 horas superó una sesión de control convertida en un aluvión de ataques de la oposición sin citar siquiera a esta formación. El martes sucedió en el Senado. Y este miércoles, en el Congreso. El jefe del Ejecutivo evita así dar explicaciones a la oposición, pero también enemistarse con los independentistas vascos a las puertas del trámite de enmiendas en el Congreso a los Presupuestos.

«Pagó acercando a asesinos»

Pero ni el PP, ni Ciudadanos ni Vox están dispuestos a que el silencio de Sánchez entierre el debate. El presidente de los populares, Pablo Casado, recuperó su tono más hostil contra el jefe del Gobierno y le advirtió de que sus pactos con EH Bildu «le van a perseguir toda su vida». El líder de la oposición dio por hecho que hubo contrapartidas al respaldo del partido de Otegi al Gobierno. «El mismo día que se negociaban los Presupuestos con Bildu, usted se lo pagó acercando a los asesinos de mi compañero Jiménez Becerril», afirmó, en referencia al exconcejal del PP en Sevilla y a su mujer, a los que mató ETA. Recordó a Sánchez que hay socialistas a los que les produce «náuseas» el acuerdo con Bildu y «la sociedad con el secuestrador Otegi». «Bildu le hizo presidente y ahora le aprueba los Presupuestos. Díganos si le ha dado algo más», insistió.

Pero el líder popular no obtuvo respuesta. Para Sánchez, esa cuestión está ya superada, una vez que la ejecutiva del PSOE cerró filas en torno a él. El discurso oficial es que las críticas proceden de dirigentes de otra generación y que quienes cuestionan la estrategia del partido son «desleales». El jefe del Ejecutivo acusó a Casado de sacar «el libro viejo del PP cuando está en la oposición: ETA, Cataluña, rompemos España y vamos en contra del español en Cataluña». Y, como había hecho la víspera en el Senado, comparó la actitud del PP con la que mantiene el presidente norteamericano después de perder los comicios. «Como Donald Trump en Estados Unidos, ustedes no reconocen la derrota», indicó.

Antes, había sido Casado el que había comparado la posición de Sánchez con la de otros líderes extranjeros respecto al terrorismo «¿Se imagina a Biden pactando con terroristas del 11S o a Macron con los de Bataclan? Pues usted lo ha hecho con los de Hipercor y con los de Vich sin necesitar sus votos», le espetó.

Advertencia a Arrimadas

La presidenta de Ciudadanos, Inés Arrimadas, insistió en atacar los pactos del Gobierno con EH Bildu y reclamó al jefe del Ejecutivo que escuche las voces más moderadas de su partido y no se preste a negociar con formaciones que tienen como líderes «a un condenado por sedición y a otro condenado por secuestro», en referencia a Oriol Junqueras y a Arnaldo Otegi. Insistió en ofrecer sus votos al Gobierno para sacar adelante los Presupuestos, aunque le indicó a Sánchez de que le ha llegado la hora de «elegir». Pero tampoco Arrimadas consiguió que nombrara a EH Bildu. El presidente del Gobierno se limitó a calificar de «hueco» el discurso de la líder del partido naranja y a advertirle de que no va aceptar «ningún veto cruzado» y va a «tender la mano a todas las fuerzas parlamentarias». Es decir, que, en contra de lo que opina Unidas Podemos, seguirá buscando el apoyo de Ciudadanos, y no va renunciar por ello al respaldo de ERC ni al de EH Bildu.