Madrid / La Voz

Pedro Sánchez quiere pasar página cuanto antes sobre el apoyo que EH Bildu ha prestado al Gobierno para rechazar las enmiendas a la totalidad de los Presupuestos. Después de que desde el Gobierno se defendiera que el partido de Arnaldo Otegi es legal, y, por tanto, una fuerza política más con la que se puede llegar a acuerdos, la doctrina oficial, salvado ya el primer escollo parlamentario de las cuentas públicas, es que no ha habido pacto alguno. Sin embargo, el líder del PSOE no fue ayer tan tajante como el secretario de organización socialista, José Luis Ábalos, y eludió confirmar en sede parlamentaria si hubo acuerdo con Bildu o si su voto a favor se produjo sin ninguna contrapartida.

El presidente del Gobierno quiere apagar el incendio desatado en el PSOE por las críticas de algunos barones socialistas. Pero, sobre todo, pretende evitar a toda costa que ese debate protagonice el trámite de las cuentas públicas que el Ejecutivo quiere tener aprobadas antes de fin de año. Sánchez evitó por ello el choque con el PP en el Senado cuando el portavoz popular en la Cámara Alta, Javier Maroto, lo acusó de haber pagado un «precio político inédito» a Bildu para conseguir su apoyo.

El jefe del Ejecutivo pasó de puntillas sobre esta cuestión y se limitó a señalar la «mala suerte» de Maroto al tener que preguntarle por este asunto, en referencia a los acuerdos municipales a los que el hoy senador popular llegó con el partido de Otegi cuando era alcalde de Vitoria. 

Equipara al PP con Trump

El parlamentario del PP trató sin éxito de provocar una respuesta de Sánchez acusándolo de ser el primer presidente del Gobierno que hace «política de Estado con un partido al que le salen sarpullidos si tiene que condenar la violencia terrorista» y recordando además que el apoyo de EH Bildu «ni siquiera es numéricamente necesario. «Nunca antes una votación había servido para integrar a Bildu en la dirección del Estado, que es lo que acaba de decir su vicepresidente», indicó el senador popular.

El líder del PSOE no rebatió esas acusaciones, aunque reivindicó implícitamente el apoyo de EH Bildu al Gobierno afirmando que «ni el PP ni la ultraderecha van a tumbar unos Presupuestos beneficiosos para España, como han pensado 198 diputados», en referencia al resultado de la votación en el Congreso. Sánchez optó por centrar su respuesta en el coronavirus y acusó a los populares de utilizar el covid-19 para «derribar al Gobierno». Comparó por ello al PP con el presidente norteamericano Donal Trump, asegurando que «la forma de hacer política plagada de falsedades y de fake news ha encontrado en Estados Unidos una derrota estrepitosa». «Y va a ocurrir lo mismo con ustedes», advirtió.

Pese a que Sánchez rechaza entrar en ese debate, los populares están dispuestos a utilizar el apoyo de EH Bildu al Gobierno como principal bandera política durante la tramitación de los Presupuestos para desgastar al Ejecutivo, conscientes de que la cuestión genera gran sensibilidad en un sector del PSOE. Maroto recordó por ello a Sánchez las críticas de dirigentes socialistas al acuerdo con EH Bildu, como la del presidente de Extremadura, Guillermo Fernández Vara, quien dijo que necesitaría «un emético» para superar las náuseas que le producía ese pacto.

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Sánchez evita desmarcarse de Bildu y no confirma si pactó o no los Presupuestos con Otegi